Nosotros, Señor, los niños huérfanos y las niñas huérfanas de México te rogamos:
Fernando del Paso
Nosotros, Señor, los niños huérfanos y las niñas huérfanas de México te rogamos:
Fernando del Paso
El gobierno escuchó las voces del desarrollo y la inversión, y desoyó los gritos del subdesarrollo que se oponen a la competencia en el mercado, declaró el vicepresidente corporativo de Nextel, Gustavo Cantú. La frase, pronunciada al calor de la entrega a las empresas Televisa y Nextel de la banda de 30 Mhz del espectro radioeléctrico, a cambio de 180 millones de pesos, resume, o eso pretende, la
filosofíaque define desde hace años las políticas económicas del gobierno representado por Monny de Swan, el impugnado presidente de Cofetel. Aumentar la competencia, favorecer la productividad, en definitiva, liberar al capitalismo de las trabas legales (o sociales) que frenan el crecimiento de los mercados, es la razón de ser que el panismo se ha autoimpuesto, mas allá de las formulaciones doctrinarias que en sus orígenes lo vinculaban con un cierto humanismo cristiano sin dejar de ser el partido de los empresarios.
En este recorrido, que está marcado por su ascenso, el viejo partido conservador ha buscado construirse la imagen de una fuerza al servicio de la modernidad, es decir, confiable en términos de los códigos y los paradigmas establecidos en los centros vitales de la globalización, aunque en los hechos la realidad compruebe que en materia de gobierno y políticas públicas no existen los automatismos y que no basta la adhesión a ciertos principios para obtener buenos resultados. Pero es obvio que el presidente Calderón desea fomentar los grandes negocios privados como el camino ideal al desarrollo, es decir, como la piedra de toque de la conquista de la equidad
, ese horizonte que se aleja en vez de aproximarse. Sin un planteamiento capaz de poner sobre los pies el tema de la redistribución del ingreso (y sin una visión del futuro que permita a México vislumbrar su inserción en el mundo global), la idea de bien común
se ha reducido a impulsar la competencia aunque no mencione en qué criterios objetivos se apoya el gobierno para favorecer a unas empresas sobre otras, lo cual, claro, distorsiona la misma competencia, y las demás reglas del juego.
Se da el caso, como ocurre con la asignación del espectro radioeléctrico, de que la decisión resulte parcial y, por tanto, injusta, con respecto a los jugadores interesados, pero es doblemente lesiva pues daña los intereses del Estado mexicano, que a cambio de muy poco remata algo que pertenece a todos. Por ello, con justa razón, se ha denunciado la operación aprobada (irregularmente) como un atraco
, toda vez que a cambio de 180 millones de pesos, Televisa y Nextel han recibido una banda de 30 Mhz, de alcance nacional, para servicios de telefonía celular. Ese precio es 28 veces más bajo que el que otras empresas pagarán por segmentos de las mismas dimensiones. En la misma licitación 21, Telcel y Telefónica adquieren otros 30 Mhz a cambio de 5 mil 68 millones de pesos
. El doble juego oficial sólo se entiende a partir de la connivencia de las autoridades responsables con los intereses de las empresas beneficiadas, pues de otra forma sería inexplicable, como bien señala AMEDI, que le concediera un precio ridículo a un consorcio que ya acapara 56 por ciento de las frecuencias para televisión comercial en todo el país
.
No es la primera vez que el gobierno se equivoca al tratar de escuchar las voces del desarrollo y la inversión
. En lo que concierne a la crisis de Mexicana de Aviación es obvio que Comunicaciones y Transportes, tan atenta a las señales del mercado, dejó a los dueños de la empresa hacer y deshacer a su antojo, como si no se tratara de un servicio público sujeto a concesión. Lejos de sostener una política aérea nacional viable y sostenible, el gobierno se esfuerza por darle seguridades a unos cuantos grupos de inversionista privilegiados que han probado, a ciencia y paciencia de las autoridades, junto con su enorme ineficacia la mayor voracidad.
Pero lo más grave, a final de cuentas, es la ausencia de una estrategia gubernamental que no sea el expediente de rematar los bienes públicos al mejor postor; la visión estrecha, economicista, del papel del Estado como ente subordinado a la libertad de empresa.
De otro modo no se entiende racionalmente la decisión de extinguir Luz y Fuerza sin tener sobre la mesa una alternativa clara, más moderna y eficiente para la restructuración del servicio. Pero el gobierno prefirió la opacidad que aseguraba la concesión de la fibra óptica, aunque dejara en riesgo el suministro y, lo que no es menor, los derechos de miles de trabajadores, que no fueron recontratados. ¿En nombre del bien común?
Apenas ahora, debido a la orden del IFAI, cumplirá con la obligación de informar sobre los pormenores de un caso con infinidad de aristas.
Finalmente, llama la atención que el corolario de varias operaciones de modernización del capital sea la destrucción de los derechos laborales y sindicales de los asalariados. Si ese es el camino para dejar de escuchar el grito del subdesarrollo
, más nos vale encomendarnos a la divinidad.
PD. Los que hace años llevan haciendo preparativos para desembarcar triunfantes en Cuba no entienden qué significa este regreso de Fidel. Y especulan con variadas teorías. Ninguna les satisface. Y es que nada logra explicarles de dónde surge esa inesperada vitalidad en un personaje que daban por muerto. Creían que la fruta estaba a punto de caer y ahora tienen que procesar la decepción. En ese coro, los panistas actúan como si en verdad Fidel les debiera algo y se lamentan del reconocimiento a López Obrador, que es el tema. Tiene razón Muñoz Ledo cuando dice que la cancillería le dio a Cuba una respuesta aldeana
.
La inexplicable explicación del porqué de este retraso es una de las intervenciones más pueriles y lamentables a que han obligado a exponerse a un secretario de Educación.
Dijo el funcionario, entre otras cosas, que “ante una pieza de una inédita complejidad constructiva, se cobró conciencia de garantizar la seguridad en su edificación y se mandó a hacer un estudio de prospectiva de ‘larguísimo plazo’, a 200 años, bajo el supuesto de un incremento sustancial de la densidad urbana en la zona y de fuertes vientos”. Señaló que el estudio llevó a los responsables de la construcción de La Estela de Luz
a cambiar tres elementos fundamentales: la profundidad de la cimentación, que pasó de 30 a 50 metros, esto con el fin de que sea capaz de soportar ráfagas de viento de velocidad inaudita en 40, 80 y 120 años –sí, así dicen que dijo–; que se tuvo que reconsiderar el tonelaje de la estructura para garantizar la resistencia de la pieza: “Pasamos de 80 a mil 700 toneladas –menuda diferencia–, lo que supuso cambios fundamentales, el diámetro de las columnas pasaron (sic) de 81 a 91 cm, así como el espesor de las paredes tuvimos que duplicarlo de 1.5 pulgadas a 3 pulgadas, el doble del espesor originalmente calculado”. Y así, independientemente de usar a ratos el sistema métrico decimal y a ratos el inglés, muy propio para un secretario de Educación, relató otras lindezas dignas, si aún tuviéramos a Carlos Monsiváis, de su Por mi madre, bohemios
.
Mencionó también el secretario que “se trata de una obra de arte de inigualable belleza y no de un edificio común. Es una pieza única de la arquitectura mundial, es una obra sin precedentes, como obra de arte y como pieza de ingeniería. Estamos ante una estructura de 104 metros de alto y 9 de ancho, que será elaborada en una estructura de acero inoxidable que se ha comprado en Finlandia y que se está moldeando y forjando en tubos sobre los cuales se montarán 500 placas de cuarzo translúcido que sólo existe en Brasil y que se están laminando en Italia”.
Independientemente de los juicios de valor, de los gustos, del entusiasmo y del conocimiento de las obras extraordinarias de la arquitectura y la ingeniería del mundo del secretario, resulta increíble que nos señale que “el gobierno federal no apresurará irresponsablemente la edificación de esta obra de arte de la ingeniería moderna –que seguramente de lograrse obtendrá en la próxima convocatoria promovida por Televisa un lugar entre las 7 maravillas del mundo posmoderno–; el hacerlo sería una gran irresponsabilidad”.
Lo que resulta una gran irresponsabilidad es el salirnos al cuarto para las doce con que la obra no se terminará a tiempo, que costará 690 millones de pesos en lugar de los 200 millones presupuestados y que hubo que cambiar todos los parámetros originales.
¿Cuándo se dieron cuenta de tantos errores, cuándo se cobró conciencia
? ¿Quién fue el DRO –director responsable de obra– que se los avisó hasta ahora? ¿Fue acaso un ingeniero, o nombraron como ya es costumbre a un historiador o a un doctor en derecho canónico, para el caso? ¿Se fincarán responsabilidades a quien propuso cimentaciones a 30 metros y no a 50? ¿Se fincarán responsabilidades al que calculó 80 toneladas de acero y no mil 700 –pequeño error–? ¿Se fincarán responsabilidades al que presupuestó 200 millones de pesos y no 690? ¿Y al que calculó las esbeltas columnas, y el espesor de las paredes, y al que autorizó el proyecto sin ingeniería? ¿O debemos apechugar
con la explicación?
¿Quién resulta responsable de autorizar el que para conmemorar nuestra Independencia
se erija un monumento que requiera acero de Finlandia, un hermoso cuarzo que sólo se consigue en Brasil y debe laminarse en Italia, en lugar de emplear lo nuestro, que es mucho y hermoso?
¿Podremos saber quién hizo el estudio de los vientos y su velocidad para los próximos dos siglos, para que a La Estela
le hagan lo que el aire a Juárez, cuánto costó y quién y cómo lo autorizó?
La verdad es que los vientos que soplarán dentro de 40, 80 y 120 años en nuestra malhadada ciudad son muy discutibles, pero los que corren hoy en la República no debe haber mucha duda en calificarlos como vientos de ineptitud y de ineficiencia, además de vendavales de insultos y desprecio a la inteligencia de los ciudadanos, que no vale encargárselos
al secretario de Educación.
Propongo dos opciones para el monumento: cancelarlo ahora o continuar su construcción con la responsable prudencia
que propone el gobierno, pero dedicarlo no al bicentenario de nuestros movimientos sociales, que como quiera habrá pasado ya, sino a la Ineficiencia y a la Ineptitud
, cuya Estela de Luz
, esa sí amenaza con perdurar otros 200 años.
Parecemos gansos franceses. En la escuela nos ceban con alimentos chatarra y de adultos nos engañan vendiéndonos por televisión y radio productos milagrosos que curan las dolencias causadas por el sobrepeso.
En Francia se tortura cada año a unos 30 millones de gansos y patos. Los
inmovilizan y con un tubo los van retacando de alimento para que su hígado
enferme y crezca hasta casi 10 veces el tamaño normal; de ahí viene el foie gras.
Cada año en México unos 25 millones de estudiantes de preescolar a secundaria son alimentados con comida chatarra. Los secretarios de Educación Pública y Salud, Alonso Lujambio y José Ángel Córdova, se propusieron emancipar a la niñez del nocivo bolo alimenticio pero doblaron la cerviz ante los empresarios. Estamos ante un patrón.
Los adultos de este país padecen sobrepeso, diabetes y traumas asociados. Para "rescatarlos" han proliferado las curas y mercancías que se promueven
masivamente por radio y televisión. La representación del Colegio Médico de
México en el Distrito Federal envió una carta al secretario de Salud, el 20 de
marzo de este año, para inconformarse por esas campañas orientadas a la venta de "productos milagro". Por eso, dicen los galenos, aumentan la autoprescripción y las complicaciones secundarias. Ante la "clara ausencia de vigilancia sanitaria" preguntaron a Córdova Villalobos: "¿En dónde está la autoridad responsable de vigilar la publicidad de los insumos de la salud?".
El destinatario es el correcto. La Comisión Federal para la Protección contra
Riesgos Sanitarios (Cofepris) es un órgano desconcentrado supervisado por la
Secretaría de Salud. El 12 de julio la Cofepris respondió a los quejosos.
Reconoce de entrada que le corresponde "autorizar y vigilar la publicidad de los productos o servicios que se difundan en los medios de comunicación, a fin de evitar que lleguen a la población mensajes que puedan inducir a conductas,
prácticas o hábitos nocivos para la salud". Después saca el pecho y se
compromete con esas palabras que las novias embarazadas esperan del amado al cual le dieron una prueba de su amor: "la Cofepris, sí cumple".
Más tarde se les diluye la enjundia y les dan la siguiente explicación a los
médicos. "Por diversos factores externos (entre ellos no contar con datos de
localización del anunciante, falta de cooperación oportuna por parte de los
diferentes medios de comunicación, páginas web sitiadas [sic] en otros países,
etc.) no imputables a esta Autoridad, dificultan y en muchos de los casos,
imposibilitan para que esta Autoridad dicte medidas de seguridad y en su caso
sancione a los presuntos infractores". Traduciendo a un lenguaje coloquial lo que quieren decir es: o sea, lo hubiéramos hecho pero, psss, a veces no se puede porque, no están ustedes para saberlo, pero fíjense que...
Los titubeos duran poco y la Cofepris recupera la solemnidad e insiste en escribir con mayúscula autoridad, e insta a los médicos quejosos a "que en lo sucesivo y en correlación a su obligación de auxiliar a la administración pública, coadyuven con esta Autoridad sanitaria en el sentido de proporcionar en sus posteriores escritos mayores datos". ¡Que las víctimas y los quejosos se empeñen más y mejor! Esta "autoridad" patito nos costará este año 744 millones de pesos y se comporta como los funcionarios que combaten la inseguridad recomendándonos que mejor no salgamos a la calle ni vayamos al banco.
El comisionado de la Cofepris, Miguel Ángel Toscano, se embolsa más de 3
millones de pesos al año. No es médico pero sí panista y amigo de Felipe
Calderón. Tuvo su momento de gloria cuando, como diputado federal, denunció, en 2005, a otros legisladores por recibir sobornos de tabacaleras para que rechazaran el impuesto al tabaco. No cuida la salud del teleauditorio, pero sí rescata la mexicana tradición de los merolicos que vendían con gran ingenio, en plazas y mercados, productos como el fósforo vitacal que, según el pregón, servía para expulsar lombrices, cicatrizar almorranas y aliviar el mal de amores. Mexicanidad rima con obesidad e impunidad.
La Miscelánea
La Supervía Poniente ha cercenado el compromiso con la transparencia del
gobierno de Marcelo Ebrard. Mientras los buldóceres tumban árboles y los
camiones materialistas escupen columnas de humo negro, se desgranan las
promesas y los discursos oficiales y se difunden "encuestas" ¡pagadas por
vecinos! deseosos de que el mundo sepa del desbordante entusiasmo chilango por ese camino de cuota. Ésos y otros portentos se suceden mientras los vecinos de San Jerónimo seguimos sin conocer el proyecto ejecutivo que nos permita saber por dónde demonios van a pasar los 79 mil 220 coches que, según la empresa, se sumarán cada día al tráfico de la avenida Luis Cabrera.
Las cartas de médicos, de Cofepris y comentarios en www.sergioaguayo.org.
Esta columna nace de una nota publicada por Sara Cantera (Reforma, 10 de
agosto de 2010), agradezco su colaboración y la de Rodrigo Peña González en la localización de datos.
www.sergioaguayo.org
MÉXICO, D.F, 17 de agosto (apro).- Parafraseando a Carlos Monsiváis, a los obispos de la Iglesia Católica mexicana les está sucediendo algo que nunca previeron: o no entienden lo que está pasando o ya pasó lo que habían entendido. Hace dos décadas era inimaginable en un país de fuerte tradición católica que existiera una discusión como la que se dio en estos días en la Suprema Corte de Justicia de la Nación para avalar la constitucionalidad de las parejas del mismo sexo, de sus derechos similares a los del contrato matrimonial y de la posibilidad de adoptar hijos.
Ante la contundente derrota jurídica –ayer nueve de los 11 ministros respaldaron la constitucionalidad de la adopción por parte de matrimonios lésbicos o gays--, la reacción de los obispos fue furibunda. No defienden sus creencias, sino exhiben sus prejuicios. No muestran caridad alguna, sino una homofobia cerril. No argumentan, simplemente acusan sin prueba alguna. No tratan de convencer, sino de intimidar con un infierno que sólo existe en su mala conciencia.
Las palabras del cardenal Juan Sandoval Iñiguez lo retratan de cuerpo entero: “Los ministros de la Corte fueron maiceados por Marcelo Ebrard para avalar la adopción de menores por parte de matrimonios del mismo sexo”. Es decir, para él debatir sobre la constitucionalidad de los derechos de parejas gays o lésbicas no es una discusión jurídica, sino un acto de corrupción, que le ha valido un emplazamiento por parte de las autoridades del Distrito Federal y una censura de los ministros de la Suprema Corte.
“No sé si a alguno de ustedes les gustaría que lo adoptaran un par de lesbianas o un par de maricones. Creo que no”, abundó con tono apocalíptico. ¿Acaso ignora el señor Sandoval que la mayoría de las personas con orientación homosexual, lésbica, bisexual o transgénero se formaron en hogares heterosexuales? ¿Será que su examigo Marcial Maciel, fundador de los Legionarios de Cristo se dedicó a abusar menores y a tener prácticas homosexuales o bisexuales porque fue adoptado por un par “de maricones” como le gusta decir con toda la carga de discriminación? Aquí no hay argumentos; simplemente la exhibición de una gran ignorancia que se encubre en una pobreza de lenguaje extrema.
Pero la imaginación de don Sandoval Iñiguez es ilimitada: “No es natural, claro que no. Imagínate a la pobre criatura que esté allí: ¿a quién le dice papá y a quién le dice mamá? Cuando los vea en sus prácticas, pues él también se va a pervertir, va a seguir ese camino”. Supone el cardenal de Jalisco que todos los niños son vouyeristas. ¿Qué habrá sucedido con las personas gays o lesbianas? ¿Será que se escondían en un clóset y no entendieron cuáles son las “prácticas naturales”?
Para hacerle segunda, el vocero de la Arquidiócesis de México, Hugo Valdemar fue un poco más astuto. Su homofobia se disfrazó con una comparación al crimen organizado, como si ambos formaran parte de peligrosos cárteles de la inmoralidad.
“El (Marcelo Ebrard) y su gobierno han creado leyes destructivas de la familia, que hacen un daño peor que el narcotráfico. Marcelo Ebrard y su partido, el PRD, se han empeñado en destruirnos”, afirmó Valdemar.
El vocero del cardenal Norberto Rivera, quien por ahora ha guardado silencio público, hizo la siguiente reflexión frente al debate de los ministros:
“La Suprema Corte está para hacer justicia y tal parece que no cumplió con su labor, porque debió haber prevalecido el bien superior del niño, que tiene derecho a tener un padre y una madre, y no el supuesto derecho de estas parejas de poder adoptar”.
Justamente fue la preocupación por el bienestar de los infantes lo que motivó a varios ministros a tener una posición muy distinta a los prejuicios de quienes, por cierto, administran orfanatos y nadie los ha acusado de “antinaturales”.
La ministra Margarita Luna Ramos lo dijo con contundencia: “El problema de la adopción no es un problema de género, sino de personas idóneas para la integración de los menores”. Incluso, la ministra advirtió sobre los posibles fenómenos de discriminación en las escuelas, pero fue más optimista que apocalíptica:
“Puede haber cierto rechazo para alguno de los niños, no lo podemos dejar de reconocer, pero estos son fenómenos de transición que tienen que darse dentro de nuestra sociedad y son precisamente producto de su misma evolución, y toda evolución tiene un comienzo que se da por lo regular a través de una ley que reconozca una realidad”.
Esta es la realidad que no quieren admitir los jerarcas católicos: sectores crecientes de la sociedad han cambiado de una manera contraria al dogmatismo de El Vaticano en materia sexual. Cada vez hay mayor aceptación y apoyo a aquellas familias formadas sólo por la madre o por el padre, y existen parejas del mismo sexo que funcionan igual o mejor que los modelos heterosexuales. Su preocupación no es la orientación sexual, sino el reconocimiento de sus derechos civiles.
Al día siguiente de la votación de la Suprema Corte, la Conferencia del Episcopado Mexicano emitió un comunicado para respaldar a Sandoval Iñiguez y al vocero de Norberto Rivera. Para el organismo que aglutina a los más de 100 obispos mexicanos, existe “intolerancia” ante las opiniones de los ministros católicos.
Los obispos ven la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio. ¿Avala la CEM las afirmaciones de Sandoval? ¿Realmente creen que expandir los derechos civiles en el Distrito Federal es más peligroso que el narcotráfico? ¿Cuántas fosas comunes morales se requieren para mandar al infierno a quienes no piensan como ellos?
La jerarquía está enferma de odio. Y ese es el principal problema frente a un debate jurídico y moral como el que se ha generado. Nadie discute el derecho de los creyentes católicos a estar en contra de las parejas del mismo sexo y su posibilidad de adopción. Lo que se discute es que ellos no tienen ni la autoridad civil ni la credibilidad social para imponer sus criterios y su uniformidad moral a todos hombres y mujeres que viven de forma diversa, por minoritarios que sean.
www.jenarovillamil.wordpress.com

Jueves 12 de agosto a las 14:00 horas de México
y a las 21 horas de Hannover Alemania

Gastón Azcárraga: ¿no tiene dinero?
Mexicana de Aviación: muerte inducida
El empresario, entre los cien más ricos
Como heredero del Grupo Posadas, Azcárraga Andrade se mantuvo entre los primeros 45 peldaños en la escalera de los cien ricos entre los ricos del país, si bien lejos de la fortuna del número uno Carlos Slim. En 1998, por ejemplo, se ubicó en la posición número 42, con activos por 4 mil 540 millones de pesos y ventas cercanas a mil 460 millones. Un año después trepó a la posición 38, pero ya con 7 mil 600 millones en activos y ventas por alrededor de 2 mil 200 millones. En 2000 bajó a la 39, aunque sus activos se incrementaron a 9 mil 190 millones y sus ventas a 3 mil 550 millones, y en ese entorno se mantuvo hasta que el panorama le mejoró aún más. Gracias al empujón que le dio la pareja presidencial
, este empresario registró el gran despegue
: en 2007 el informe sobre los cien empresarios más ricos y poderosos del país ubicó a Gastón Azcárraga Andrade en el escalón 7, contra el 45 de un año atrás, y el salto no fue cualquier cosa, pues lo llevó a registrar alrededor de 25 mil millones de pesos en ventas, gracias a la línea aérea reprivatizada en diciembre de 2005, justo cuando ocupaba la presidencia del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios, o lo que es lo mismo, la élite de la élite.
Tres años después, el exitoso heredero de la fortuna familiar aduce razones financieras
y carencia de recursos
para quebrar la casi nonagenaria Mexicana de Aviación y de paso llevarse entre las patas a los trabajadores de esta aerolínea, en un proceso de adelgazamiento
forzoso de la empresa, con el fin de trasladar recursos a otras dos de sus aerolíneas (Click y Link, integrantes del Nuevo Grupo Aeronáutico y no incluidas en el proceso de quiebra) que le producen más ganancias, con menor costo laboral, y le han permitido dejar sólo el cascarón de la primera. No es la primera vez que la familia Andrade procede en tal sentido. Sólo hay que recordar lo sucedido a mediados de la década de los 90 del siglo pasado, cuando el Fobaproa entró al rescate
de la propia Mexicana de Aviación, porque Gastón y sus hermanos la habían quebrado. Dicho sea de paso, el quebranto financiero lo siguen pagando los mexicanos, porque los bancos privados ya recuperaron lo suyo, con creces.
Se supone que la autoridad
debió estar al pendiente de todo esto, puesto que (también se supone) supervisa, vigila y certifica el sano funcionamiento de las aerolíneas (no sólo el operativo, sino el financiero, que para eso están las secretarías de Comunicaciones y Transportes y Hacienda y Crédito Público), pero en los hechos tal autoridad
dio libertad absoluta al empresario para que a lo largo de los años hiciera y deshiciera a placer, que trasladara recursos de una aerolínea a las otras dos totalmente fuera de la norma, hasta el punto de la quiebra. Tal vez Juan Molinar Horcasitas estaba muy ocupado en su intento por convencer
a los ministros de la corte sobre su inocencia
en el caso de la guardería ABC de Hermosillo; Agustín Carstens diagnosticando el catarrito
y Ernesto Cordero buscando el delfinato, pero lo cierto es que les pasó de noche, a menos que esta tercia de funcionarios haya sido cómplice de la inanición inducida de Mexicana de Aviación.
En vía de mientras, van algunos pasajes del perfil
que sobre el citado personaje elaboró Expansión, bajo el título ¿El mejor piloto?: “el roce de los Azcárraga con la aviación no es de este siglo. El segundo Gastón Azcárraga (Tamayo) ya había estado cerca de la industria a fines de los 60, cuando participaba en el consejo de American Airlines. De hecho, la marca (Fiesta) Americana (hoteles) surgió, 10 años más tarde, de esa relación, pues la aerolínea operaba Americana Hotels, una cadena con sede en Chicago que tenía dos hoteles en Acapulco. Eso detonó el crecimiento del negocio hotelero de los Azcárraga, siempre aprovechando inversiones ya realizadas por sus socios.
“En diciembre de 2005 la aviación volvió a cruzarse en la vida de los Azcárraga, pero esta vez de forma frontal. Puede decirse que incluso cambió la vida de la familia. Gastón Azcárraga Andrade se hacía cargo de una aerolínea tradicional y una de bajo costo, frente al escrutinio de varios sectores cuyos destinos podrían cambiar. El paquete incluía el arrendamiento de unos 70 aviones por casi mil millones de dólares, una deuda de 294 millones y al menos uno de tres sindicatos en desacuerdo con un largamente anunciado plan de recortes y reestructura financiera en las empresas. En realidad, las deudas contraídas por las anteriores gestiones de lo que es hoy Grupo Mexicana no son su mayor problema. Parte de esos compromisos vencen durante los próximos tres años, pero Inbursa, de Carlos Slim, será el brazo que financie parte de ellas. Antes de hacerse cargo de las aerolíneas, a Azcárraga Andrade le llovieron decenas de advertencias. Una de ellas, de miembros de la CNT, quienes manifestaban a comienzos de año su temor de excesivas sinergias entre el emporio hotelero y la empresa de aviación comercial. Los hoteleros temían el cambio de un monopolio aéreo a uno combinado de alas y cuartos.
“El mayor reto es reducir 25 por ciento los costos de operación de Grupo Mexicana. El escenario de Gastón Azcárraga no es nada halagüeño. Pero no se intimida, ni siquiera por las críticas lanzadas cuando adquirió la aerolínea. ‘¿Lo volvería hacer? Yo diría que sí, son retos que estamos a muchos años de saber si fueron buenos o malos’, contesta (el empresario) respecto de cómo fue su balance para comprar la aerolínea. ‘El número de aerolíneas que hay en México es insostenible; me atrevo a suponer que antes de tres o cinco años de las 14 que estén volando acabaremos cuatro o cinco’, afirma contundente. Y tres años después, la quiebra.
Las rebanadas del pastel
¡Felicidades, masiosares!: Aeroméxico se perfila como aerolínea bandera del país
, adelanta la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, o lo que es lo mismo la aerolínea con mayoría accionaria gringa (Banamex).
Comisión Coordinadora de la Resistencia Civil Pacífica en Nuevo León. Convención Nacional Democrática (CND). e mail: resistenciamty@gmail.com, resistenciacivilnl@gmail.com