jueves, abril 07, 2011

Entrevista a Miguel d´Escoto, quien funge como representante de LIbia en la ONU



Entrevista que realizó Telesur a Miguel D´Escoto, quien fue nombrado delegado de Libia ante la ONU
, pues resulta que de forma totalmente ilegal se le cerró las puertas a Ali Abdussalam Treki, que fue nombrado representante de Libia, no pudiera iniciar sus obligaciones como representante de Libia por no conseguir visa de entrada al territorio de Estados Unidos de América".

Ali Abdussalam Treki no era un desconocido ni en Estados Unidos ni en la ONU porque en 2009 se desempeñó como Presidente de la Asamblea General de la ONU. Pese a ello Washington impidió su ingreso a Estados Unidos y Libia se quedó sin un vocero para participar en las discusiones suscitadas por la actual situación en ese país.

Esta actitud revela con elocuencia el absoluto desprecio que el imperio tiene hacia la legalidad internacional y la negociación diplomática como método para resolver las controversias. Extraño Premio Nobel de la Paz este Obama, pequeño personaje cuyo único lenguaje es el de las bombas y los misiles y digno discípulo de ese otro brutal criminal de guerra, Henry Kissinger, a quien también los sirvientes del imperialismo galardonaron con el Premio Nóbel de la Paz.

¿Por qué no se le ha dado visado de EE.UU.? ¿Es la ONU una organización manipulada por EE.UU.? Es una vergüenza que esto ocurra y no protesten todos los demás países representados en la ONU.

Atento a esta situación, el gobierno de Nicaragua designó al Padre Miguel d’Escoto, Ex-Canciller de la Revolución Sandinista, para representar a Libia en el marco de la ONU.

A continuación el texto íntegro de la entrevista de Telesur:

Pregunta:
- Se encuentra con nosotros Miguel d´Escoto Brockmann, Delegado de Libia ante la ONU, y quisiéramos preguntarle… una vez conocida la decisión de su nombramiento como Delegado de Libia ante la ONU, quisiéramos saber ¿por qué aceptó usted esta designación, y qué significará su rol como Delegado de Libia?

Respuesta de Miguel d´Escoto:
- La última parte de esa pregunta… Significa que Libia, un país Soberano y un Estado Miembro de esta Organización de las Naciones Unidas, tiene un Representante, y que en este momento, tan tremendamente crítico en su desarrollo como país Soberano, se le estaba negando… contra todos los Principios, se le estaba negando tener un Representante.

¿Por qué acepté? Porque esta es una situación intolerable, y como Cristiano, como Revolucionario, comprendo perfectamente que la Solidaridad implica, incluso, la disposición a ponerse en el camino del peligro, a correr riesgos y yo lo estoy haciendo, porque creo que es mi obligación como Cristiano, como Sandinista, como Revolucionario, con respecto al país hermano de la Jamahiria Árabe Libia Popular Socialista.

Pregunta:
- Señor d´Escoto, en cuanto a su prestigio, la aceptación de esa Delegación lo pudiera poner en entredicho, ser víctima de ataques y críticas, ¿qué nos puede decir en torno a esto?

Respuesta de Miguel d´Escoto:
- Depende ante los ojos de quién, ante los ojos de los que defienden el derecho de una minoría dictatorial, imperialista, eso no les va a parecer bien. Pero ante los ojos de aquella parte de la opinión pública, que yo diría es la inmensa mayoría, y ante los ojos de los pueblos, que es lo que a mí más me interesa, esto se ve de otra forma…

Ya estoy recibiendo retroalimentación de las bases; incluso, acabo de recibir un mensaje de una señora que es de Nicaragua, está en los 84 años, y me manda a decir que es buenísimo que haya aceptado, porque lo que está haciendo este país, del cual ella ahora es ciudadana, le parece inaceptable.

Ahí tenés en parte, respuesta a tu pregunta… depende a quién le preguntés, la reacción va a ser variada. Si es una persona con Ética, Moral, con Principios y con Solidaridad le va a gustar lo que estoy haciendo, si no, no le va a gustar.

Pregunta:
- ¿Qué lectura tiene el hecho de que le nieguen la entrada a un Diplomático a la Sede de la ONU, como ocurrió con el Representante de Libia? ¿Sabe usted si hay antecedentes al respecto?

Respuesta de Miguel d´Escoto:
- Yo no sé, no conozco, no recuerdo en este momento ningún antecedente; pero eso, claramente pone en evidencia lo que he venido diciendo, incluso lo que dije al retirarme de la Presidencia de la Asamblea General hace ya dos años, cuando dije que estas Naciones Unidas ¡ya está más allá de reformas!

Que se ha convertido, no sólo en una Organización totalmente disfuncional, incapaz de cumplir los objetivos por los cuales fue creada, sino que ahora es peor… No solamente es disfuncional, es un arma mortal en manos del agresor imperialista y sus secuaces. Esa es la realidad, y eso trae consecuencias.

Pregunta:
- Ahora, señor d´Escoto, en cuanto a esa Delegación, quisiéramos ir un poco más profundo, ¿cuál es el siguiente paso, cuáles son las características del proceso, y cuál será su papel como tal?

Respuesta de Miguel d´Escoto:
- Yo vengo aquí, a defender a un pueblo inocente, que está siendo bombardeado por el cinismo y la crueldad de unos países, una ínfima minoría que pretenden ser los amos del Mundo. Lo que vamos a estar empujando es el cese al fuego ¡de inmediato! Y cese al fuego, por supuesto, no es lo mismo que rendirse; cese al fuego implica que las dos partes tienen que cesar el fuego.

Y eso implica también, que no se puede seguir armando a los rebeldes… ¡eso es una intromisión en los asuntos internos de un Estado Soberano! Es contra las normas del Derecho Internacional y contra la Carta de la ONU. Pero se está convirtiendo, de hecho, en la práctica de la ONU, por eso tiene que ser reinventada esta Organización.

Vamos a estar empujando el cese al fuego inmediato, e iniciar un proceso de diálogo entre el Gobierno y los rebeldes armados por la coalición de Estados europeos y Estados Unidos; de algunos Estados europeos, no todos, pero casi todos.

El desarme y el cese al fuego implica a ambas partes. Y el embargo sobre la entrada de armas, tiene que ver también con que debe detenerse el flujo de armas de Estados Unidos y de los países europeos, muchas de las cuales vienen a través de Egipto… ¡eso tiene que pararse de inmediato!

Pregunta:
- En torno a las declaraciones del Presidente Obama, en las cuales afirmó que no descarta armar a los rebeldes libios… ¿puede verse esto como violatorio de los Principios del Derecho Internacional, esto es inmiscuirse en los asuntos internos de otros países?

Respuesta de Miguel d’Escoto:
Obviamente es todo eso que tú acabas de decir, pero además ¡es una solemne hipocresía! Porque están, han estado, no es que no descarten en un tiempo futuro el proveer de armas a los rebeldes, sino que ¡ya lo han estado haciendo! Y no sólo eso… están interviniendo en el conflicto entre rebeldes armados y los representantes legítimos del pueblo libio; están interfiriendo en esta lucha, ¡ya lo han hecho! Así es que, eso de que no descarta que en un futuro lo hagan ¡es pura hipocresía y demagogia!

Precisamente, muchos estábamos esperanzados que ya no iba a ser la característica de esta Administración; muchos le estábamos dando el beneficio de la duda, pero ahora estamos convencidos de que el Imperio es el Imperio, y su derrotero, su política, no depende de quién sea Presidente, porque aquí, en este país, quien manda es el Complejo Industrial Militar.

Pregunta:
- Para ir finalizando señor d’Escoto, ¿qué opinión le merece el caso de países como Suecia, que aún sin ser parte de la OTAN se sumaron al ataque contra Libia? ¿Qué se puede interpretar de este tipo de situaciones?

Respuesta de Miguel d´Escoto:
- Para mí, eso resulta realmente triste porque me acuerdo cómo admirábamos a Suecia, en tiempos de Olof Palme; en Nicaragua, fue una especie de héroe para nosotros. Nuestro principal Centro de Convención lleva su nombre, pero eso está lejísimo de lo que Suecia es hoy día… un país, también, desgraciadamente, lamebotas del Imperio. Realmente, me da mucha pena ver el papel de la Suecia de hoy.

Pregunta:
- Finalmente, señor d´Escoto, según la experiencia a lo largo de su carrera, ¿qué solución pudiera conseguirse en toda esta situación? ¿Cuáles son los panoramas posibles?

Respuesta de Miguel d´Escoto:
- Esta Organización, yo lo dije cuando primero vine a asumir la Presidencia de la Asamblea General, que el olor a formalina se sentía por doquier, en todas partes de esta Organización… ¡el olor a muerte! Logramos reactivar un poco, inyectar un poquito de vida, e interés, pero nuevamente ha caído en ese estado de inacción sobre lo que tiene que actuar, y dejándose siempre controlar por los intereses de un Estado, que ni siquiera podemos decir que ha pertenecido jamás a Naciones Unidas.

Ha estado presente, pero no ha pertenecido, y me refiero a los Estados Unidos de América ¿por qué? Porque la pertenencia es algo más que estar aquí representado en el Consejo de Seguridad y en la Asamblea General.

La pertenencia es compartir unos Ideales y unos Principios, y Estados Unidos siempre ha luchado en contra… Nunca ha aceptado el imperio del Derecho en las Relaciones Internacionales, siempre han creído en la ley de la selva, es decir, el derecho del más fuerte.

Estados Unidos habla de Democracia y se opone a cualquier intento por democratizar esta Institución, que es la peor de las dictaduras en todo el mundo. Por eso, pronto, estaremos también presentando una Propuesta sobre la reinvención de las Naciones Unidas… ¡hace muchísima falta!

Y todo este drama que estamos viviendo hoy, creo que más bien está ayudando, ojalá que así sea, a una buena lectura; que esto esté ayudando a concientizar a la gente, que las Naciones Unidas no puede seguir como está hoy en día; tiene que ser como los Principios que están implícitamente y algunos explícitamente expresados en la Carta, incluso la actual, ¡y se tienen que respetar!

Eso es lo que creo. Y te agradezco mucho a ti y a TELESUR, por haberme concedido esta entrevista.

Periodista: Le agradecemos a usted, señor d’Escoto, su tiempo para TELESUR-Noticias.


miércoles, abril 06, 2011

de Proceso. Adelanto de los discursos de Javier Sicilia


Adelanto de los discursos de Javier Sicilia

La Redacción. Proceso



MÉXICO, D.F., 6 de abril (apro).- En los discursos que esta tarde ofrecerá Javier Sicilia por el homicidio de su hijo, Juan Francisco, exige a las autoridades dejar de llamar “daños colaterales” a las víctimas por la guerra contra el narcotráfico. Son, aclara, personas de carne y hueso, con sueños, no estadísticas.

El poeta envió a Proceso las líneas que leerá durante las protestas para exigir un cese a la derrama de sangre.

En su discurso, critica que México no pueda darle a la juventud “la vida que se merece”. Llama a este sector de la población a emprender movilizaciones contra la violencia, porque los jóvenes “han movido montañas”.

Y emplaza al gobernador de Morelos, Marco Antonio Adame, a presentar antes del 13 de abril a los responsables del asesinato de su hijo. De lo contrario, le exigirá renunciar al cargo.

A continuación, los tres discursos que pronunciará Javier Sicilia:

A las Fuerzas Armadas de México

Ustedes han sido siempre los custodios de la paz de la nación. Por ello, nunca habríamos querido verlos fuera de sus cuarteles más que para repeler una invasión extranjera o para ayudarnos, como lo han hecho siempre, en las catástrofes naturales. Ahora los han sacado a la calle para combatir lo que a las policías pertenece. No los queríamos allí, pero allí los han puesto, provocando con ello una escalada en la violencia al incitar al crimen organizado a enfrentarse a ustedes con armas más poderosas. Son ya cuatro años de guerra y lejos de disminuir, el consumo y tráfico de drogas ha aumentado, lejos de sentirnos seguros, nos sentimos con miedo y coraje ante la impotencia de verlos pelear en nuestras calles. Por ello les exigimos, como ciudadanos de esa patria que defienden y custodian todos los días, que no permitan que en sus filas anide el crimen y crezca la complicidad.

Muchos de los asesinos que hoy dañan a la nación de manera terrible en nuestros hijos e hijas, provienen de la deserción de sus filas. La crueldad con la que esos desertores actúan tiene un origen que debe ser revisado cuidadosamente y sanado dentro de sus instituciones para que la deserción no se repita ni los códigos de honor que deben ser parte de la educación de las fuerzas armadas no se traicionen nunca ni en ninguna situación.

Bajo el peso de los casi 40,000 muertos que llevamos a nuestras espaldas, en medio de las mal llamadas bajas colaterales que su intervención en esta guerra ha producido, en medio del horror y del infierno que parecen no tener fin, en medio de la inseguridad que se ha apoderado del espacio y del tiempo de nuestra nación hasta convertir los espacios públicos y las horas, en los lugares y las horas equivocadas, en medio de esta miseria, ustedes deben devolvernos la confianza de que realmente custodian a la nación y de que no debemos temerles cuando nos encontramos frente a ustedes.

Esa confianza, custodios de la patria, sólo podrá ser devuelta cuando ustedes dejen de mirarnos como meras estadísticas de guerra y cuiden las sagradas vidas de los jóvenes que son la vida de nuestra nación. Nuestros muertos, los muertos que llevamos todos en nuestro corazón a causa de esta absurda guerra, esos muertos que nos duelen, recuérdenlo bien, no son bajas colaterales, no son cifras, no son números en un expediente, no son abstracciones. Son seres humanos con un nombre, una historia, un rostro y sueños. Recuerden también que detrás de cada una de esas vidas cegadas hay padres, madres, hermanos, familias que como la mía y la de los muchachos que murieron también asesinados al lado de mi hijo Juan Francisco el 27 de marzo están amputadas y no podrán ya ser las mismas en la felicidad que merecían y les correspondía. Por ello, por ese dolor sin límite, hoy más que nunca el respeto a los derechos humanos debe obligarlos absolutamente a evitar esa tragedia que llaman irresponsablemente daños colaterales.

El dolor, custodios de la patria, que nos ha hecho salir a las calles y detenernos un momento delante de su casa es para finalmente decirles que el dolor no debe servir para sembrar odio sino para encontrar la paz, el amor y la justicia que perdimos.

A LA PGJEM y la PGR.

Uno de los males fundamentales que tiene sumida a la nación en el dolor, en la muerte, en el miedo, en la desconfianza y la incertidumbre es no sólo la falta de una verdadera y sólida procuración de justicia en nuestro país, sino la corrupción que desde hace mucho tiempo se ha instalado en el corazón de sus instituciones. Esta obviedad que está en la mente, en la piel, en el dolor de los ciudadanos como una herida que no cierra, lleva cargando sobre sus espaldas no sólo casi 40,000 muertos, sino otros tantos miles de casos no resueltos por omisión, por comisión o por complicidad con el crimen. Los mejores de ustedes han tratado de sanear ese corazón fundamental para la vida de la sociedad. Pero se ha logrado poco. No sólo la mayoría de los casos quedan sin resolver y se archivan como si los sufrimientos y los agravios de seres humanos fueran sólo eso, casos, no vidas humilladas que piden la restitución de una dignidad perdida o arrebatada, sino que muchas veces también los asesinos que arrancan la vida de nuestros hijos salen de sus propias filas. Así lo expresó hace unos días el propio Procurador de Justicia de Morelos cuando en relación con la muerte de mi Juanelo, de Luis, de Julio y de Gabo, definió a sus asesinos como “personal que estuvo involucrado en instituciones públicas” y que pueden ser “policías, agentes ministeriales o militares”, para luego desdecirse por temor o compromisos con lo políticamente correcto.

Impartir justicia después de conocer la verdad de los hechos es probablemente la mayor responsabilidad que una autoridad puede tener. Cuando no se asume esta responsabilidad y, como ha sucedido a lo largo de décadas en esta nación, se conciente la impunidad, tenemos esta sociedad que alienta la violencia y debilita, como nos está sucediendo ahora, a todas las instituciones de la nación. Y sin justicia ni paz, yo les pregunto por todos los ciudadanos, ¿cómo se puede vivir?

Sabemos que en estos tiempos en donde por este consentimiento está desgarrado el corazón de nuestro país y se ha instalado en él la violencia irracional y el miedo, no es fácil ser un buen policía, un buen juez, un buen abogado, un buen fiscal. Sin embargo, no tenemos otra opción; ninguna otra opción. Si no tenemos policías, jueces, abogados, fiscales, honestos, valerosos y eficientes; si se rinden al crimen y a la corrupción, están condenando al país a la ignominia más desesperante y atroz.

Señor procurador de Morelos, señores procuradores de cada rincón del país, policías y miembros de los ministerios públicos cumplan con la justicia que no han procurado y que hoy les reclamamos. Sólo así tendrán de nuevo nuestra confianza y sabremos que no nos encontramos solos e inermes como hasta ahora nos encontramos. Reconozcan el lugar que tienen como pilares de esta casa que llamamos México

El dolor que nos ha hecho salir a las calles es, como se lo dijimos a las fuerzas armadas, al detenernos delante de su casa, no debe servir para sembrar el odio y fomentar el crimen sino para encontrar el amor, la paz y la justicia que perdimos.

Cumplan con su trabajo dignamente.

EN EL ZÓCALO

Los espantosos asesinatos de mi hijo Juan Francisco Sicilia Ortega, de Luis Antonio y Julio César Romero Jaime, y de Gabriel Alejo Escalera, han llenado de indignación y de dolor a la ciudadanía de Morelos y de la nación entera. Sus nombres, sus historias y sus sueños destrozados, que el amor de la ciudadanía sacó a la luz pública, ha hecho posible que se pusiera también nombre, historias y sueños a otros miles de muchachos asesinados y criminalizados por la violencia que se ha apoderado del país, de sus instituciones y de la imaginación del narcotráfico y de esa mal llamada clase política. Hasta antes de ellos, con algunas excepciones, esos muertos eran, como lo dije delante de las casa del ejército y de la justicia, simples cifras, simples abstracciones, bajas colaterales o criminales, “escorias”, como estúpidamente se les ha llamado. A partir de ellos, esas cifras son lo que siempre han sido y siempre deberán ser: vidas humanas cegadas y familias destrozadas, dolor que día tras día se ha ido acumulando en los corazones de todos los ciudadanos de este país. Juan Francisco Sicilia Ortega, Luis Antonio y Julio César Romero Jaime, Gabriel Alejo Escalera, no sólo son desde que los encontraron asesinados el nombre de todos esos muertos anónimos cuyos casos se encuentran en los archivos de las procuradurías y del ejército y en la desmemoria de nuestros gobernantes, son también el nombre de nuestros muchachos vivos, de nuestra juventud que corre el mismo peligro y a quienes no estamos dándole la vida que merecen. Porque mientras los pocos muchachos –cada vez menos– que pueden alcanzar un alto nivel educativo, carecen de empleo, son subcontratados o subpagados y están en peligro de ser asesinados como fueron asesinados nuestros hijos, los muchos otros que no pueden siquiera acceder a la educación y a la cultura, ni siquiera a un empleo subpagado, se encuentran a la deriva, con el horizonte roto, seres humanos que están o pueden ser reclutados por el crimen organizado para matar y terminar también asesinados.

No hablo de una fatalidad. Es lo que hemos construido con la corrupción de las instituciones, con el desgarramiento del tejido social, con la mezquindad de los pleitos y los intereses políticos que sólo buscan enriquecerse con la desgracia, el temor y la simulación; eso es lo que hemos construido cuando decidimos desalojar las virtudes de la educación y decidimos que sólo el dinero, la producción desmesurada, la competencia y el consumo sin límites serían nuestros dioses; eso es lo que hemos construido cuando hicimos del egoísmo y del enriquecimiento una virtud y arrojamos las riquezas de la cultura, de la educación, de la amistad, de la convivencia y de la solidaridad al terreno de las cosas inútiles.

Cuando los seres humanos tienen que levantarse día con día para hacer vivir a sus hijos con salarios miserables y saber que quizá no regresarán porque nuestras autoridades no están haciendo lo correcto; cuando los criminales, a fuerza de impunidad, han perdido sus códigos de honor; cuando, por lo mismo, deben vivir de lo que los católicos llamamos la esperanza en Dios, porque los gobernantes y los empresarios no pueden darle ya a sus compatriotas una esperanza humana, que es la sombra de la esperanza de Dios, cuando esto sucede, y es lo que está sucediendo, es señal de que empezamos ya a habitar en el infierno.

Desde que mi hijo Juan Francisco y Luis y Julio y Gabo fueron asesinados, sentí a cada uno de los muchachos y muchachas, y a cada niño y niña de esta nación como miembros de una misma familia –mi familia, mis hijos– que debemos cuidar para que sus sueños no se conviertan en la pesadillas que desde hace tiempo ha comenzado a invadirlos. No podemos permitir más que un muchacho, una muchacha, un niño o una niña sean asesinados. A ellos, los jóvenes de esta nación, que saben usar las redes sociales del espacio cibernético, le pedimos que se convoquen, que se unan, que salgan a las calles y que recuerden que desde siempre las juventudes han movido montañas y le han devuelto la esperanza a la humanidad, como lo vemos hoy en otras latitudes. Aduéñense del presente y decidan el destino y la nación que ustedes quieren.

Cuando sucedió esta desgracia yo no me encontraba en el país y ustedes, que están aquí y a los cuales les agradecemos infinitamente, tomaron, como hermanos, mi causa que es la de todos. Ustedes también tomaron por mí y por los demás padres de familia que estaban sin voz la responsabilidad de exigirle al gobierno de Marco Antonio Adame –un gobierno hasta ahora omiso– el esclarecimiento de los crímenes que debe darse a conocer hoy.

Hasta el momento sólo se nos ha informado que se han identificado a dos de los asesinos, que se han girado las órdenes de aprensión para ellos, pero que los asesinos aún permanecen libres y que se desconocen los móviles de este asesinato irracional. Eso no nos basta. Por ello he decidido quedarme aquí en un plantón en esta plaza, delante de las ofrendas que han levantado por nuestros hijos, junto con todos aquellos que quieran acompañarme, y en oración, hasta el miércoles 13 de abril. Es el último plazo que le damos al gobierno de Marco Antonio Adame y de Felipe Calderón para que frente a nosotros, frente al pueblo de Morelos y el país entero, presente ante la justicia a los asesinos de nuestros hijos y a sus cómplices. Durante este plantón haremos lo que el gobierno y las mafias no hacen: escuchar a la inmensa mayoría de la gente. Para ello crearemos en ese mismo plantón un espacio de diálogo ciudadano donde debatir la manera para detener esta absurda guerra en la que la inmensa mayoría de los muertos los ha puesta la sociedad civil y para idear las acciones que construyan la paz con justicia en nuestra nación. Queremos que sea la opinión y la reflexión colectiva de toda la sociedad civil mexicana la que diga cuál será el próximo paso en esta lucha. Por ello invitamos a todo el pueblo de todas las edades y condiciones sociales a expresarse en el plantón y a través de un twitter llamado “@mxhastalamadre”. El miércoles 13 de abril, plazo que le hemos dado al gobierno estatal y federal para presentar a los asesinos, anunciaremos, en un acto público, las acciones que la sociedad civil propone. Los gobernantes deben de entender que son nuestros representantes, nuestros servidores, y que si son inútiles e ineficientes deben irse sean del partido que sean y de la ideología que sea. Un gobierno, como nos lo enseñó Gandhi, sólo existe porque lo aceptamos. Si les retiramos nuestro apoyo ¿qué queda de él?

Si no los presentan convocaremos a una marcha nacional en la Ciudad de México exigiendo la renuncia del propio gobernador y el alto impostergable a esta absurda guerra, en donde la inmensa mayoría de los muertos los ha puesto la sociedad civil. En el antiguo derecho romano existía una figura: el homo sacher (el hombre sagrado) cuyos crímenes el Estado no podía castigar, pero a quien cualquiera podía matar y quedar impune; un ser que al mismo tiempo que estaba excluido de todos sus derechos civiles era sagrado en un sentido negativo. Hoy en México todos somos de muchas maneras hombres sagrados, es decir, seres desnudos, carentes de protección política y susceptibles de ser asesinados por cualquiera. Hoy también, los ciudadanos que estemos en plantón en esta plaza somos más que nunca –como lo fueron mi Juanelo, Luis, Julio, Gabo, la noche en que los asesinaron, como lo fueron también los niños de la guardería ABC, los hijos de las madres de Salvarcar, que hoy nos acompañan, de Martí, de la señora Wallace, de Gallo, de Nelson Vargas, de tantos muchachos anónimos con la vida cegada y de los casi 40,000 asesinados de este país– hombres sagrados y desnudos. Lo somos porque las autoridades del Estado así lo han decidido con su ineficiencia y porque ante sus omisiones quedamos expuestos a la irracionalidad de los criminales que han perdido cualquier proporción y límite. Si alguien puede protegernos y custodiarnos en estos momentos son millones de conciencias que, gracias a los medios, están atentas a lo que pueda sucedernos.

Hace unos días –y estoy por terminar– leí en esta misma plaza el último poema que escribiré (dedicado a mi Juanelo) hasta que el cuerpo de este México desgarrado en sus inocentes resucite. Ese silencio poético no es, como muchos lo han interpretado, una claudicación, sino un grito. Hay silencios más profundos y significativos que la palabra que viene de él y en él se recoge.

Desde ese silencio poético donde la palabra aguarda hacemos un llamado a las autoridades del país, al Presidente de la República, al Congreso de la Unión, al poder judicial, a los Congresos locales, a los Gobernadores, a los Presidentes Municipales, a los líderes de los partidos políticos, a sus miembros, a los llamados poderes fácticos, a los sindicatos, a los jerarcas de las Iglesias, a los empresarios, a los capos y a las mafias de toda laya para que escuchen. Este silencio doloroso y terrible está gritando cuatro hermosas y profundas palabras: dignidad, paz, justicia y concordia. Ese es el grito que está en el latido de nuestro amado México, el grito de nuestros hijos a quienes la inmisericorde violencia les asfixió la palabra en los pulmones y el de los que estamos aquí, de pie, sembrando nuestra esperanza y gritando por ellos.



martes, abril 05, 2011

Lista de marchas con la exigencia de que ya le paren, autoridades y criminales,

Marcha Nacional por la Paz convocada por Javier Sicilia y redes solidarias


6 de Abril de 2011

En protesta por los jóvenes asesinados: Luis Romero Jaime, Juan Francisco Sicilia Ortega, Julio Romero Jaime, Gabriel Alejos Cadena y todas las demás víctimas inocentes acaecidas recientemente en el estado de Morelos y en el país.


Listado de lugares convocantes para participar este miercoles 6 de abril en la Marcha Nacional por la Paz

¡YA BASTA, MAÑANA PUEDEN SER TUS HIJOS!
¡NO MÁS SANGRE!
¡NO MAS VIOLENCIA!
¡UN LLAMADO POR LA PAZ Y JUSTICIA!
¡Que la luz permanezca encendida y que la esperanza nunca se apague!

Cuernavaca, Morelos
Miércoles 6 a la 17:00 horas
De la glorieta de la Paz al Zócalo de Cuernavaca

Xalapa, Veracruz
de Facultad de Economía a Plaza Lerdo
jueves 6 de abril, 17 horas


Ciudad de México:
EMERGENCIA NACIONAL
Lugar: Palacio de Bellas Artes
Hora: miércoles, 06 de abril de 2011 17:00


Puebla, Puebla
Miércoles 6 a la 17:00 horas
Plaza de la democracia (Carolino, BUAP)
Juan de Palafox y Mendoza y 4 sur.

Manzanillo, Colima
19:00 horas
Jardín Municipal del Centro de Manzanillo “Benito Juárez”

Colima capital
miércoles 6 de abril, 17:00 horas.
Del Jardín Núñez al Jardín de La Libertad.

Saltillo, Coahuila
Miércoles 6 a las 17:00 horas
Plaza de Armas Saltillo

Torreón, Torreon, Gomez Palacio y Lerdo
(Comarca Lagunera)
Miércoles 6 a las 17:00 horas
La Alameda, Fuente del Pensador

Guanajuato capital

Miércoles 6 a las 19:00 horas
Plaza de la Paz

Guadalajara, Jalisco
Miércoles 6 a las 18:00 horas
Concentración en el monumento a los Niños Héroes

Monterrey, Nuevo León

Miércoles 6 a las 17:00 horas
Explanada de los Héores


Puerto de Veracruz
Miércoles 6 de a las 17:00
Partiendo de Blvd Avila Camacho, en el asta bandera.

Mérida, Yucatán

Miércoles 6 a las 17:00 horas
Del remate de Av. Montejo a la Plaza Grande

Aguascalientes, Aguascalientes
Miércoles 6, 17 horas
Café La Mandrágora
Nieto, esq. Matamoros

Cancún, Quintana Roo
del Ceviche a la Plaza de la Reforma.
miércoles 6 de abril, 17 horas

Chihuahua Chihuahua
miércoles 6 de abril, 17 horas
Del Palacio de gobierno

Chihuahua, Chiahuahua
Marcha Nacional por la Paz y la No violencia
Lugar: Explanada de la Fiscalía general del Estado en el Eje Vial y Aserraderos
Hora: miércoles, 06 de abril de 2011 18:00

Ciudad Juárez, Chihuahua

Sub-Procuraduria del Estado, 6 a 9/
miércoles 6 de abril, 18 horas

San Luis Potosí, SLP
miércoles 6 de abril, 18 hrs
de la Caja del Agua a la Plaza de Armas

Reynosa, Tamaulipas
Miércoles 6, 17:30 horas
La Trinchera, Av. Los Virreyes y Retorno 6
a Soriana Ribereña

Querétaro
Miércoles 6 de abril, 17:00 horas.
Plaza de Armas

Oaxaca capital
Miércoles 6, 18 horas
Ex- Convento del Carmen Alto.

Tuxtla Gutiérrez, Chiapas
Miércoles, 17 horas
afuera del Centro Cultural Jaime Sabines

Tlaxcala, Tlaxcala
miércoles 6 de abril, 5 pm
Plaza Xicotencatl

Pátzcuaro, Michoacán
miércoles 6 de abril, 5 pm
Plaza Gertrudis Bocanegra (Plaza Chica) a la Plaza Vasco de Quiroga.
Vestir de blanco, llevar flores, que se depositarán en la fuente Vasco de Quiroga. Si pueden sacar fotos y compartirlas, se agradecerán.

París, Francia
6 de abril, 20 horas
plaza Trocadero
a escribir con tierra: MEXIQUE: 35000 MORTS

Nueva York
6 de abril, 12:30 horas
Consulado General de México en Nueva York

Buenos Aires, Argentina
Embajada de México en Buenos Aires.
Miércoles 6, 5 pm.

Flores, veladoras, poemas. ¡Vamos mexicanxs, argentinxs, latinoamericanxs...

contra la muerte, contra la impunidad; por la vida, por la justicia!

Hasta la madre! también en Monterrey


Hasta la madre

Pedro Miguel

Juan Francisco Sicilia Ortega no es ni más ni menos importante que cualquier otro muerto de esta guerra estúpida. Puede representar a todos ellos. Dependerá de nosotros, deudos de una nación ensangrentada y desarticulada, que así sea. Dependerá de nosotros que la náusea y la ira tomen un rumbo preciso de acción para detener el baño de sangre que padecemos por obra de los intereses imperiales y de sus socios y ejecutores locales: las mafias políticas, empresariales y mediáticas que en 2006 se vieron ante la disyuntiva de perder el poder o destruir al país, y que optaron por lo segundo.

Treinta o 40 mil muertos después, el saqueo regular a la población y al erario, el terror de Estado, la entrega de regiones a grupos paramilitares, la plena disolución de la seguridad pública y los ejercicios de simulación de normalidad democrática han tenido efectos catastróficos en la sociedad: la desarticulación y el desaliento son evidentes y empieza a proliferar una suerte de resignación ciudadana ante el achicamiento, el enrarecimiento y el deterioro generalizados en todos los espacios de la vida, especialmente en el ingreso, la educación, la calle, la salud y la seguridad. Los saldos de 30 o 40 muertos diarios son un trago cotidiano amargo, pero cada vez más familiar. Si hace unos años era exasperante la proliferación de asaltos, hoy esos episodios delictivos ya ni escandalizan, porque se han instalado en nuestras posibilidades adversas el levantón, el tránsito súbito a la condición de baja colateral, la decapitación y el desmembramiento.

Ni el miedo, ni la desesperanza ni el cinismo han disipado la exasperación y la rabia de vastos sectores de la población ante la destrucción programada del país. Pero, hasta ahora, ninguna de las masacres, ninguno de los robos, ninguno de los atropellos ha logrado congregar el hartazgo nacional ante la administración corrupta, irresponsable, entreguista y cruenta. No lo consiguieron, por diversas razones, los llamados de empresarios prominentes que sufrieron secuestro y asesinato de un pariente cercano, ni los homicidios múltiples en Ciudad Juárez, ni el desprecio oficial por la vida de los niños que murieron quemados en la Guardería ABC, ni el uso faccioso de los aparatos de justicia, ni la cesión a mineras transnacionales de buena parte del territorio nacional, ni el brutal despido de 40 mil electricistas, ni las muestras de connivencia entre el poder público y las organizaciones delictivas a las que dice combatir.

El asesinato de siete personas en Temixco, perpetrado la semana pasada por un grupo de la delincuencia organizada, incrustado o no, con vínculos o no, en alguna corporación de seguridad pública, podría ser el detonante para que la sociedad exprese, de manera masiva, inequívoca e indiscutible, el enojo contenido por tantos agravios. El llamado a tomar las calles formulado por Javier Sicilia, padre de una de las víctimas, ha prendido. Mañana, en una decena de ciudades del país, un número incierto de ciudadanos se reunirá para exigir que el gobierno federal ponga un alto al baño de sangre. Ya no es tiempo de experimentos, y nunca debió serlo, porque la materia de experimentación ha sido la vida humana. Ya no debe haber margen de condescendencia o tolerancia ante un régimen que declara una guerra, por ocurrencia propia o por imposición gringa, y que después no sabe cómo perderla, mucho menos cómo ganarla, y que termina diciendo: yo no fui.

Que no se equivoquen: la responsabilidad política por las entre 30 y 40 mil vidas destruidas –sin contar las de las viudas, los viudos, las y los huérfanos, las madres y los padres– recae en el jefe nominal del régimen; el mismo que, en la hora de la carnicería, se sube a jugar a un avión de la Fuerza Aérea Mexicana y lanza una broma pueril y disociada: ¡Disparen misiles!

La ciudadanía no tiene por qué dirigirse a la delincuencia no gubernamental ni exigirle nada, ni hacerse justicia por propia mano, ni ir a comprar armas de fuego; para eso mantiene –y a qué precio– un aparato gubernamental legal y constitucionalmente encargado de prevenir el delito, procurar justicia y velar por las seguridades pública y nacional. Para eso tiene carretadas de dinero nuestro, para eso detenta el monopolio de la violencia legítima, para eso paga –se supone– un enjambre de sesudos asesores.

El llamado es para mañana, miércoles, a las cinco de la tarde. En varias ciudades. En la capital el encuentro será en la explanada de Bellas Artes para partir rumbo al Zócalo. De la ciudadanía depende que el llamado fructifique y que pueda enviarse al calderonato un mensaje civil inocultable y masivo: arreglen como puedan esta idiotez sangrienta o quítense de ahí. Estamos hasta la madre.




En Monterrey,

Explanada de los héroes a las 5 de la tarde, miércoles 6 de abril 2011

Si estamos juntos ¡no nos tocan!

Manifestación pacífica en solidaridad con Javier Sicilia y nosotros mismos

En esta réplica del evento ocnvocado por Javier Sicilia para decir que nosotros también ya estamos hasta la madre, de autoridades y criminales (¿son distintos?)



Un vaso rebosante desde hace mucho


La gota de sangre que derramó el vaso

John M. Ackerman

Ahora sí erraron el blanco. No es lo mismo haber matado al hijo de Javier Sicilia que a los de Alejandro Martí, Nelson Vargas o Isabel Miranda de Wallace. Si bien ellos llegaron a ser importantes voces ciudadanas de repudio a la inefectividad gubernamental, hoy ya no insisten en la renuncia de los que no pueden, sino se dedican a recibir premios y a respaldar la totalitaria Iniciativa México (IM) en su campaña por mover las conciencias de los mexicanos (mi análisis de IM: http://bit.ly/9dob1b).

Pero otra historia se contará sobre el caso de Juan Francisco Sicilia y su padre Javier. Felipe Calderón se apresuró a llamar por teléfono al poeta inmediatamente después de que el cadáver de su hijo fue encontrado porque sabe que ésta podría ser perfectamente la gota de sangre que derrame el vaso. Javier Sicilia es un hombre culto y de izquierda que difícilmente podrá ser domesticado. Podríamos estar a punto de vivir una verdadera avalancha social de repudio al sangriento fracaso en materia de seguridad pública.
Todo ciudadano mexicano verdaderamente interesado en la justicia y la paz debe responder positivamente a la convocatoria que Sicilia ha lanzado para participar en una movilización nacional mañana miércoles 6 de abril a las 17 horas. El objetivo será expresar el repudio social generalizado a la violencia y muerte generadas tanto por los delincuentes como por las autoridades gubernamentales.

Todos los que tengan la posibilidad de llegar a la Paloma de la Paz tendrán el privilegio de colmar las calles de Cuernavaca al lado del poeta. Los demás podrán expresar su solidaridad organizando actividades e iniciativas cívicas en sus escuelas, barrios y lugares de trabajo. Todo se vale, desde portar una simple playera o calcomanía de No + sangre hasta organizar un performance en la vía pública o un cordón humano alrededor de Los Pinos.

¿Hasta dónde va a llegar si no pasa nada?, preguntó un periodista a Sicilia el viernes pasado. Hasta donde la ciudadanía quiera, hasta que renuncien, hasta que se vayan o hasta que quede claro que ya no queremos más muertos. Esos cabrones tienen que dar cuenta a la ciudadanía.

Esta ciudadanía que el poeta refiere ya no le cree ni al gobierno ni a la televisión. El viernes pasado, el diario Reforma informó que 53 por ciento de la población está convencido que el crimen organizado está ganando la guerra contra el narcotráfico. Hace unas semanas, el 21 de febrero, otro periódico, El Universal, reportó que 63 por ciento de la población cree que la estrategia de Calderón ha sido un fracaso.

Los datos hablan por sí solos y explican el desesperado lanzamiento de hace 10 días del artificial acuerdo entre los principales medios electrónicos para homologar la cobertura de la violencia en el país. Ello además es una evidente respuesta al éxito que la campaña No + sangre ha tenido entre la ciudadanía. Televisa y Tv Azteca acordaron poner la información sobre la violencia en su contexto correcto y en su justa medida y dejar claro que la violencia es producto de los grupos criminales y no de las autoridades gubernamentales. Más que buscar parar la sangre y cerrar las heridas, los poderes fácticos nos invitan simplemente a cerrar los ojos e ignorar la realidad.
Nos encontramos frente al gran precipicio de la historia, nos explica el promocional del acuerdo firmado en el Museo de Antropología: una parte de nosotros prefiere mirar hacia el abismo. Pero hay otra parte de nosotros que prefiere ver hacia el cielo, que sabe que es momento de volar. El mensaje es claro: se busca remplazar la participación social con el escapismo ciudadano, para huir de la realidad hacia una fantasía irreal que facilite el control social.

IM no promueve la unidad, sino la división entre los mexicanos. Dice explícitamente que hay dos Méxicos en nuestro país, el de los buenos y el de los malos. Y esta división no se configura alrededor del tradicional alineamiento entre delincuentes y gente de bien, sino alrededor de nuestra actitud ante la vida. Para Televisa, existe un México que se esconde en el escepticismo de nuestra mente. Y el otro México, que vive en el optimismo de nuestros corazones, un México que aprendió a quejarse de su gobierno, de su burocracia, de sus deudas históricas y otros mexicanos, más modernos, que reconocen que la causa somos nosotros mismos.
No existe diferencia alguna entre este maniqueísmo simplista y reduccionista y aquel otro utilizado por los secuestradores de Diego Fernández de Cevallos cuando señalaban que la sociedad mexicana está dividida en dos: ellos y nosotros. Ellos ricos y nosotros pobres, cuyos mundos y realidades son totalmente opuestos.

Es cierto que solamente una sociedad unida podrá salir avante en esta nueva etapa de la lucha por la seguridad pública. Pero para lograr la verdadera unidad primero será necesario romper con lo que el mismo Sicilia ha llamado las iglesias degeneradas llamadas gobierno y Televisa, que en lugar de honrar la palabra solamente buscan el lucro y el poder (artículo completo de Sicilia aquí: http://bit.ly/fuP2TF). Ha llegado la hora de la construcción de una verdadera fuerza social, crítica e independiente.
www.johnackerman.blogspot.com


lunes, abril 04, 2011

Debate en la fac de Derecho de la UANL



DEBATE: MÉXICO VS. NARCOTRÁFICO
A FAVOR O EN CONTRA DE UN PAÍS MILITARIZADO


LUNES 04 DE ABRIL A LAS 5 DE LA TARDE


LUGAR: AUDITORIO VÍCTOR L. TREVIÑO DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CRIMINOLOGÍA DE LA UANL

PONENTES: DIPUTADOS FEDERALES

PT: JAIME CÁRDENAS GRACIA
PRI: EDUARDO BAILEY ELIZONDO
PAN: CAMILO RAMÍREZ PUENTE

MODERADOR: DR. JOSÉ LUIS PRADO MAILLARD DIRECTOR DE LA FACULTAD DE DERECHO Y CRIMINOLOGÍA DE LA UANL


CADHAC lleva al plano internacional el caso de desapariciones en el norte de México

04 de abril de 2011
Boletín No. 1104/05BP

CADHAC lleva la preocupación por las desapariciones forzadas al ámbito internacional


La semana pasada Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C. (CADHAC) participó en dos eventos relevantes a nivel internacional en los que manifestó su más alta preocupación por el drama de las desapariciones forzadas en el Estado de Nuevo León.

Las desapariciones forzadas de personas son una violación grave de los derechos humanos en que una persona es secuestrada, detenida o por cualquier medio privada de la libertad, por autoridades públicas o con el consentimiento o apoyo de éstas, quienes luego niegan cualquier conocimiento de los hechos, y mantienen oculta la suerte o paradero de la víctima. En los últimos años CADHAC ha documentado un creciente número de desapariciones forzadas en el Estado de Nuevo León.

El lunes 29 de marzo, en la audiencia Seguridad Ciudadana y Derechos Humanos en México, CADHAC, en representación y con datos de la Red de Defensoras y Defensores de Derechos Humanos y familias con personas desaparecidas, de la que es parte, presentó ante la Honorable Comisión Interamericana de Derechos Humanos su preocupación por más de 200 desapariciones forzadas en tres estados del norte del país: Chihuahua, Coahuila y Nuevo León.

El martes 30 de marzo, CADHAC participó de un encuentro con la misión de investigación in situ del Grupo de Trabajo sobre Desapariciones forzadas o involuntarias de Personas, un órgano de las Naciones Unidas, formado por expertos independientes. En el encuentro los miembros del Grupo de Trabajo pudieron conocer de cerca casos específicos de desapariciones forzadas en Nuevo León.

CADHAC espera que la visibilización internacional de la problemática ayude a generar la presión necesaria en nuestras autoridades para que asuman sus responsabilidades en la búsqueda de las personas desaparecidas y en la investigación y sanción de los responsables. Esta organización reafirma su convicción de que el respeto irrestricto a los derechos humanos de todas y todos es el camino a seguir para lograr revertir la situación de inseguridad que se vive en nuestro Estado.




Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos, A.C., es una organización no gubernamental, apartidista y sin fines de lucro, que desde su fundación en 1993 se dedica a la promoción y defensa integral de los derechos humanos.

Estamos hasta la madre...

(Carta abierta a los políticos y a los criminales)

JAVIER SICILIA. PROCESO / ABRIL 2011

El brutal asesinato de mi hijo Juan Francisco, de Julio César Romero Jaime, de Luis Antonio Romero Jaime y de Gabriel Anejo Escalera, se suma a los de tantos otros muchachos y muchachas que han sido igualmente asesinados a lo largo y ancho del país a causa no sólo de la guerra desatada por el gobierno de Calderón contra el crimen organizado, sino del pudrimiento del corazón que se ha apoderado de la mal llamada clase política y de la clase criminal, que ha roto sus códigos de honor.

No quiero, en esta carta, hablarles de las virtudes de mi hijo, que eran inmensas, ni de las de los otros muchachos que vi florecer a su lado, estudiando, jugando, amando, creciendo, para servir, como tantos otros muchachos, a este país que ustedes han desgarrado. Hablar de ello no serviría más que para conmover lo que ya de por sí conmueve el corazón de la ciudadanía hasta la indignación. No quiero tampoco hablar del dolor de mi familia y de la familia de cada uno de los muchachos destruidos. Para ese dolor no hay palabras –sólo la poesía puede acercarse un poco a él, y ustedes no saben de poesía–. Lo que hoy quiero decirles desde esas vidas mutiladas, desde ese dolor que carece de nombre porque es fruto de lo que no pertenece a la naturaleza –la muerte de un hijo es siempre antinatural y por ello carece de nombre: entonces no se es huérfano ni viudo, se es simple y dolorosamente nada–, desde esas vidas mutiladas, repito, desde ese sufrimiento, desde la indignación que esas muertes han provocado, es simplemente que estamos hasta la madre.

Estamos hasta la madre de ustedes, políticos –y cuando digo políticos no me refiero a ninguno en particular, sino a una buena parte de ustedes, incluyendo a quienes componen los partidos–, porque en sus luchas por el poder han desgarrado el tejido de la nación, porque en medio de esta guerra mal planteada, mal hecha, mal dirigida, de esta guerra que ha puesto al país en estado de emergencia, han sido incapaces –a causa de sus mezquindades, de sus pugnas, de su miserable grilla, de su lucha por el poder– de crear los consensos que la nación necesita para encontrar la unidad sin la cual este país no tendrá salida; estamos hasta la madre, porque la corrupción de las instituciones judiciales genera la complicidad con el crimen y la impunidad para cometerlo; porque, en medio de esa corrupción que muestra el fracaso del Estado, cada ciudadano de este país ha sido reducido a lo que el filósofo Giorgio Agamben llamó, con palabra griega, zoe: la vida no protegida, la vida de un animal, de un ser que puede ser violentado, secuestrado, vejado y asesinado impunemente; estamos hasta la madre porque sólo tienen imaginación para la violencia, para las armas, para el insulto y, con ello, un profundo desprecio por la educación, la cultura y las oportunidades de trabajo honrado y bueno, que es lo que hace a las buenas naciones; estamos hasta la madre porque esa corta imaginación está permitiendo que nuestros muchachos, nuestros hijos, no sólo sean asesinados sino, después, criminalizados, vueltos falsamente culpables para satisfacer el ánimo de esa imaginación; estamos hasta la madre porque otra parte de nuestros muchachos, a causa de la ausencia de un buen plan de gobierno, no tienen oportunidades para educarse, para encontrar un trabajo digno y, arrojados a las periferias, son posibles reclutas para el crimen organizado y la violencia; estamos hasta la madre porque a causa de todo ello la ciudadanía ha perdido confianza en sus gobernantes, en sus policías, en su Ejército, y tiene miedo y dolor; estamos hasta la madre porque lo único que les importa, además de un poder impotente que sólo sirve para administrar la desgracia, es el dinero, el fomento de la competencia, de su pinche “competitividad” y del consumo desmesurado, que son otros nombres de la violencia.

De ustedes, criminales, estamos hasta la madre, de su violencia, de su pérdida de honorabilidad, de su crueldad, de su sinsentido.

Antiguamente ustedes tenían códigos de honor. No eran tan crueles en sus ajustes de cuentas y no tocaban ni a los ciudadanos ni a sus familias. Ahora ya no distinguen. Su violencia ya no puede ser nombrada porque ni siquiera, como el dolor y el sufrimiento que provocan, tiene un nombre y un sentido. Han perdido incluso la dignidad para matar. Se han vuelto cobardes como los miserables Sonderkommandos nazis que asesinaban sin ningún sentido de lo humano a niños, muchachos, muchachas, mujeres, hombres y ancianos, es decir, inocentes. Estamos hasta la madre porque su violencia se ha vuelto infrahumana, no animal –los animales no hacen lo que ustedes hacen–, sino subhumana, demoniaca, imbécil. Estamos hasta la madre porque en su afán de poder y de enriquecimiento humillan a nuestros hijos y los destrozan y producen miedo y espanto.

Ustedes, “señores” políticos, y ustedes, “señores” criminales –lo entrecomillo porque ese epíteto se otorga sólo a la gente honorable–, están con sus omisiones, sus pleitos y sus actos envileciendo a la nación. La muerte de mi hijo Juan Francisco ha levantado la solidaridad y el grito de indignación –que mi familia y yo agradecemos desde el fondo de nuestros corazones– de la ciudadanía y de los medios. Esa indignación vuelve de nuevo a poner ante nuestros oídos esa acertadísima frase que Martí dirigió a los gobernantes: “Si no pueden, renuncien”. Al volverla a poner ante nuestros oídos –después de los miles de cadáveres anónimos y no anónimos que llevamos a nuestras espaldas, es decir, de tantos inocentes asesinados y envilecidos–, esa frase debe ir acompañada de grandes movilizaciones ciudadanas que los obliguen, en estos momentos de emergencia nacional, a unirse para crear una agenda que unifique a la nación y cree un estado de gobernabilidad real. Las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una marcha nacional el miércoles 6 de abril que saldrá a las 5:00 PM del monumento de la Paloma de la Paz para llegar hasta el Palacio de Gobierno, exigiendo justicia y paz. Si los ciudadanos no nos unimos a ella y la reproducimos constantemente en todas las ciudades, en todos los municipios o delegaciones del país, si no somos capaces de eso para obligarlos a ustedes, “señores” políticos, a gobernar con justicia y dignidad, y a ustedes, “señores” criminales, a retornar a sus códigos de honor y a limitar su salvajismo, la espiral de violencia que han generado nos llevará a un camino de horror sin retorno. Si ustedes, “señores” políticos, no gobiernan bien y no toman en serio que vivimos un estado de emergencia nacional que requiere su unidad, y ustedes, “señores” criminales, no limitan sus acciones, terminarán por triunfar y tener el poder, pero gobernarán o reinarán sobre un montón de osarios y de seres amedrentados y destruidos en su alma. Un sueño que ninguno de nosotros les envidia.

No hay vida, escribía Albert Camus, sin persuasión y sin paz, y la historia del México de hoy sólo conoce la intimidación, el sufrimiento, la desconfianza y el temor de que un día otro hijo o hija de alguna otra familia sea envilecido y masacrado, sólo conoce que lo que ustedes nos piden es que la muerte, como ya está sucediendo hoy, se convierta en un asunto de estadística y de administración al que todos debemos acostumbrarnos.

Porque no queremos eso, el próximo miércoles saldremos a la calle; porque no queremos un muchacho más, un hijo nuestro, asesinado, las redes ciudadanas de Morelos están convocando a una unidad nacional ciudadana que debemos mantener viva para romper el miedo y el aislamiento que la incapacidad de ustedes, “señores” políticos, y la crueldad de ustedes, “señores” criminales, nos quieren meter en el cuerpo y en el alma.

Recuerdo, en este sentido, unos versos de Bertolt Brecht cuando el horror del nazismo, es decir, el horror de la instalación del crimen en la vida cotidiana de una nación, se anunciaba: “Un día vinieron por los negros y no dije nada; otro día vinieron por los judíos y no dije nada; un día llegaron por mí (o por un hijo mío) y no tuve nada que decir”. Hoy, después de tantos crímenes soportados, cuando el cuerpo destrozado de mi hijo y de sus amigos ha hecho movilizarse de nuevo a la ciudadanía y a los medios, debemos hablar con nuestros cuerpos, con nuestro caminar, con nuestro grito de indignación para que los versos de Brecht no se hagan una realidad en nuestro país.

Además opino que hay que devolverle la dignidad a esta nación.



La comparación es odiosa, pero...


La comparación es odiosa, pero...

Arturo Balderas Rodríguez. La Jornada

Cómo estará el infierno que hasta los diablos se salen es un dicho que nuestros antepasados solían citar cuando una situación era tan difícil que obligaba a salir corriendo a quienes la padecían. Viene a cuento como resultado de cuatro noticias aparecidas en las semanas pasadas en diferentes medios de información en EU, cuyo colofón es la última de ellas, publicada en este diario.

El comentarista de temas económicos del programa NewsHour, de la cadena PBS, preguntó a personas de diferentes regiones, estratos sociales y ocupaciones su opinión sobre la pobreza y desigualdad en EU. La mayoría expresó en diferente tono e intensidad su frustración por la situación económica de la clase media y los pobres en el país. Coincidieron en que la desigualdad se ha acentuado en las tres últimas décadas, y ahora, con el desempleo, la situación es peor. El economista de Yale Robert Putman concluyó que la clase media está desapareciendo poco a poco y el sueño americano no lo es más.

En otra nota aparecida en Proyecto Fronterizo, página de estudios sobre la frontera de la Universidad de Berkeley, se da cuenta de una entrevista en la que una agente de la Patrulla Fronteriza, con 14 años en ese cuerpo, expresa su desasosiego por la frecuencia con la que se interceptan vehículos en cuyos compartimientos viajaban personas que tratan de introducirse en el país sin documentos. No sólo es inhumano, sino altamente peligroso; en más de una ocasión han fallecido quienes así cruzan la frontera, dijo.

Otra información que con frecuencia aparece en la prensa hace referencia a los bajos salarios que perciben los trabajadores indocumentados, que por regla general están debajo de los mínimos de ley. No obstante las malas condiciones laborales y la precariedad de sus familias, prefieren permanecer en EU que regresar a sus países de origen.

Por último, para contextualizar estas notas vale mencionar la insólita declaración del presidente Felipe Calderón, aparecida en este diario en días pasados, de que durante su administración la clase media ha crecido y se ha disminuido la pobreza, según muestra un estudio del Inegi bajo la dirección de quien fue su secretario de Economía hace dos años. El estudio referido tiene base en el censo de población que fue criticado por especialistas, ya que omitía algunas preguntas esenciales para conocer con precisión el ingreso familiar.

Cabe preguntarse entonces: si, de acuerdo con el Presidente, los pobres ya viven mejor, y hasta tienen refrigerador y televisor, ¿por qué siguen arriesgándose a morir en una cajuela para llegar a un país en el que no reciben el salario mínimo, se les niegan servicios, se violan sus derechos más elementales y donde, para colmo, hay alto desempleo?


domingo, abril 03, 2011