miércoles, octubre 15, 2008


México, el más afectado por la crisis en EU


Ampliar la imagen Escena frente a una casa de cambio en el aeropuerto capitalino, el viernes pasado

Escena frente a una casa de cambio en el aeropuerto capitalino, el viernes pasado Foto: Roberto García Ortiz

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Si la analogía con la Gran Depresión atemoriza a los estadunidenses, no inquieta menos a los latinoamericanos. Unos años después de la caída de la bolsa de 1929, 16 gobiernos de la región fueron derrocados por golpes militares o por la asunción al poder de algunos dictadores. En años recientes se habla de independencia económica de América Latina respecto de su enorme vecino del norte (excepto México). Pero el 29 de septiembre, día que la Cámara de Representantes en Washington rechazó el rescate financiero, fue un recordatorio de lo estrechos que siguen siendo aún esos lazos. Mientras el índice Dow Jones cayó casi 7% en un día, el Bovespa de Brasil, la mayor bolsa de valores de la región, cayó más de 9%.

Aun así, el que esta crisis no tenga el sello “made in América Latina” es motivo de modesta celebración. Durante las crisis de 1994, 1998 y 2000, América Latina utilizó el financiamiento extranjero para pagar el enorme incremento de las importaciones. El estado de ánimo cambió, el dinero extranjero huyó y surgió el pánico. Esta vez, muchos países han tenido excedentes comerciales en años recientes, y el aumento de precios en materias primas ha dado una apariencia más respetable a las finanzas gubernamentales (ver gráfica).

En el caso de México, su histórica alianza con la economía estadunidense tiene ya un efecto. En agosto, las remesas de mexicanos que trabajan al norte de la frontera registraron su mayor descenso. Se desvanece la esperanza de que los estadunidenses seguirían comprando enormes cantidades de manufacturas mexicanas. Y la balanza comercial mexicana, impulsada por los altos precios de petróleo, está en peligro.

Brasil, la mayor economía de América Latina, parece en mejor condición. Pero las materias primas representan aproximadamente la mitad sus exportaciones, lo cual lo hace también vulnerable a una caída de los precios.

Los bancos latinoamericanos también parecen fuertes. Esto no sólo se debe a que no absorbieron valores hipotecarios estadunidenses, sino además a que no son tan dependientes del crédito extranjero. Los bancos de Brasil son una excepción: los pequeños y medianos bancos públicos que dependen del financiamiento extranjero vieron bajar sus acciones la semana pasada. Sin embargo, incluso en Brasil el capital extranjero representa sólo 10 o 20% de sus necesidades de financiamiento.

Los mercados de valores en América Latina son someros (aparte de Brasil), lo que reduce las posibilidades de contagio. El crédito es una de las principales preocupaciones, en particular para los exportadores, a quienes se les dificulta obtener líneas de financiamiento extranjero. Esto podría ser temporal. Pero si perdura, las empresas volverán a los préstamos domésticos, al haber menos fuentes de crédito. Edmar Bacha, del Banco Itaú, quien ha visto muchas crisis, dice que la estrechez crediticia es ahora su principal preocupación.

Sin embargo, un mayor temor para el futuro es que la desaceleración mundial, aunada a una disminución de los precios de materias primas, coloque las finanzas públicas bajo presión. Chile, que invierte en un gran fondo (en la actualidad, casi 20 mil millones de dólares) cuando los precios del cobre son altos y sustenta su presupuesto en un precio muy inferior al actual, es el único país de la región donde el auge de las materias primas no ha ido acompañado de un despilfarro en el gasto público. Los precios de las materias primas ya han caído un poco. Si descienden mucho más, algunos países estarán en problemas.

A la cabeza de los más vulnerables están Venezuela, Argentina y Ecuador. Venezuela, que con sus ingresos petroleros ha importado bienes de cosumo, está particularmente expuesta. Estos ingresos petroleros han permitido que el número de empleos en el sector público se duplique desde que el presidente Hugo Chávez asumió el poder, en 1999, y que se compren armas a Rusia. Reducir el gasto público es una opción, pero no la que a Chávez le agradaría ante las elecciones regionales de finales de noviembre. Aun entonces podría no ser tan fácil practicar la austeridad.

Si los menores precios de materias primas impulsaran una baja en los precios de los alimentos básicos, esto proporcionaría a los argentinos cierto alivio para controlar su rampante inflación. Sin embargo, para el gobierno de la presidenta Cristina Fernández sería una historia diferente. El gobierno obtiene 10% de los ingresos por impuestos a la exportación. Un mayor descenso de los precios de materias primas afectaría aún más a los agricultores (que ya pagan 35% de impuestos sobre exportaciones) y podría renovar sus recientes protestas. Cristina Fernández podría tener la tentación de compensar el déficit utilizando los fondos de pensiones. Existe además preocupación por la moneda. El peso, que ha recuperado confianza después de su caída de 2001, está respaldado por los altos precios de la soya. Si ésta cae, podría provocar otra compra de pánico de dólares para quienes pueden hacerlo, y miseria para los demás.

Para otros países de comportamiento más ortodoxo –Brasil, Colombia y Perú– las cosas parecen mejores en este sentido. Sus gobiernos han equilibrado sus presupuestos y han construido superávit comerciales y reservas en dólares. En algunos lugares el crecimiento sigue siendo fuerte: las cifras muestran un aumento interanual de 8.3% en Perú para julio, y 6.1% en Brasil en el segundo trimestre. Sin embargo, no todos ven las cosas color de rosa. “Los economistas que hablan de cambios estructurales en vísperas de un descenso cíclico deberían ser despedidos”, dice Gray Newman, del banco Morgan Stanley.

Fuente: EIU

Traducción de texto: Jorge Anaya

Atribuyen debacle del peso a la deuda en dólares de 16 consorcios


■ Su “vulnerabilidad cambiaria” explica la fuerte demanda de esa divisa: Banamex Citigroup

■ La casa de bolsa del grupo financiero explica en un análisis la fragilidad que enfrentan algunos de los principales corporativos mexicanos en este difícil contexto de crisis económica

Víctor Cardoso y Juan Antonio Zúñiga

Ampliar la imagen Empresas comerciales, bajo la lupa

Empresas comerciales, bajo la lupa Foto: Francisco Olvera /Archivo

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Acciones y Valores, la casa de bolsa del grupo financiero Banamex Citigroup, dio a conocer un análisis de “vulnerabilidad cambiaria de emisoras mexicanas”, donde figuran 16 de las más grandes empresas del país, cuyo nivel de endeudamiento a corto plazo en moneda extranjera explicarían la fuerte demanda de dólares registrada los últimos días en el mercado de divisas.

Sin acusaciones directas de participación en las compras masivas de dólares, el trabajo presentado por los analistas Arnulfo Rodríguez, Homero Elizondo, Heber Longhurst e Ismael Gutiérrez intenta ser una “primera aproximación de la vulnerabilidad que enfrentan algunos de los principales corporativos mexicanos en este difícil contexto”, que implica vencimientos de intereses y amortización de principal en un plazo menor de un año.

Su trabajo identifica los pasivos de corto plazo, denominados en moneda extranjera, acumulados al segundo trimestre de 2008, para evaluar “la magnitud de las pérdidas financieras en esta partida, imputables a la depreciación del tipo de cambio entre el 30 de junio y el 10 de octubre”.

Inmediatamente después, los analistas de Acciones y Valores Banamex afirman: “Los resultados del ejercicio muestran vulnerabilidad en muchas de estas emisoras y explican la fuerte demanda de dólares observada en el mercado cambiario”.

El ejercicio se apoya en la premisa de que después de varios años de estabilidad cambiaria y tasas de interés en Estados Unidos inferiores a las que pagarían en México, “resulta poco sorprendente” que muchas tesorerías de importantes empresas no financieras desarrollaran pasivos en dólares, resultado fundamentalmente de las siguientes tres estrategias:

La primera, del fondeo directo para beneficiarse de tasas más bajas en dólares y de una apreciación de 9.50 por ciento del peso frente al dólar en los primeros siete meses del año. Asimismo, por la adquisición de productos financieros derivados para transformar su fondeo en pesos hacia dólares y, finalmente, por la incursión en el mercado de productos financieros derivados como línea de negocio adicional e independiente a las propias y originales de la compañía.

Rodríguez, Elizondo, Longhurst y Gutiérrez recuerdan que, del 6 al 10 de octubre, “el tipo de cambio spot (mid) alcanzó cotizaciones intradía superiores a los 14 pesos por dólar para cerrar finalmente en 13.042 pesos, con una muy importante depreciación semanal de 16 por ciento. Así, en las últimas siete semanas, el peso acumuló una fuerte depreciación superior a 32 por ciento, lo que ha ocasionado fuertes pérdidas para las empresas con pasivos en esa moneda”.

De hecho, precisan los analistas, “dos importantes emisoras, Controladora Comercial Mexicana y Corporación Durango, cayeron en incumplimiento de sus compromisos financieros”.

La lista elaborada por los analistas de Acciones y Valores Banamex comprende 22 corporativos, de los cuales se resalta a Comerci y Corporación Durango, declaradas en suspensión de pagos la semana pasada. Únicamente en otros 16 se llega a determinar la relación entre el pasivo de corto plazo en moneda extranjera y el ingreso por ventas en el exterior, al 30 de junio de 2008.

La relación más elevada corresponde a Telmex, con 703 por ciento; le sigue con 510 por ciento el grupo TMM; luego Elektra, con 237; Televisa, 120 por ciento; TvAzteca, con 131, y el grupo hotelero Posadas, con 94 por ciento. Con proporciones menores a 100, pero mayores a 50 por ciento, figuran América Móvil; Cemex; Grupo Industrial Saltillo (GISSA), Vitro y Femsa. También aparecen Corporación Durango, con 80, y Bimbo, con 41 por ciento.

Después está un grupo de ocho corporativos en el que sólo se utilizan las siglas “ND” (no disponible). Estos son GEO, Liverpool, la inmobiliaria Sare, la cadena de tiendas de autoservicio Soriana y la desarrolladora de vivienda Urbi. Las mismas siglas se asignan a Comercial Mexicana (Comerci).


Nota: A ver si alguna vez el mercado y sus defensores muestran tanta comprensión por la "vulnerabilidad" de las economías de los que nos son empresarios ni cotizan en dólares ni invierten fuera del país para aprovechar las bajas tasas de interés en el extranjero. Por cierto, cuando invirtieron fuera de México porque las tasas de interés eran más altas aquí que allá, ¿se acordaron de los mexicanos bajando el precio de sus mercancías? ¿o se papearon con las ganancias y disfrutaron ellos solitos? ahora nomás falta que los comprendamos y hasta los compadezcamos por sus pérdidas, porque pagarles ya lo estamos haciendo. Por cierto también, ¿cómo reaccionan estos empresarios cuando sus clientes o acreedores no les pagan? acaso toleran o ven con buenos ojos la suspensión de pagos de que ellos hacen uso y justifican? Siempre la doble moral, la hipocresía, la ley del embudo.

México: laboratorio de la usura y la especulación


Lunes, 13 de octubre de 2008

Ricardo Andrade Jardí


No hay duda, ya lo declaran, incluso los que lo han sistemáticamente negado, los espurios funcionarios del fecalismo: la pérdida del peso (mexicano) frente al debilitadísimo dólar es una maniobra de los amorales especuladores chatarra, que ambicionan frente al desorden mundial provocado por la crisis financiera de la mentira, acaparar las reservas económicas de México.

Pero, no es de gratis que sea México el elegido.

Nos han preparado durante más de 30 años para este momento y suponen, pues algo saben, que la inmovilidad de los mexicanos frente al despojo que será mínima, la resistencia mínima y que la propaganda telecrática se encargará de que millones vean en los opositores tan sólo a los "renegados" a los que "no quieren el progreso", aunque el "progreso", de las mayorías teleadictas, signifique la renuncia a la soberanía, a la dignidad, al equilibrio ecológico, a la justicia social; es la mayoría empobrecida culturalmente por la basura programática del sistema la que se dará cuenta, tarde, de que el sueño "democrático" en México no es más que la pesadilla empresarial del pillaje; baste para entender el asunto las reacciones sociales de oposición en Estados Unidos y Europa, contra el rescate financiero que en México se le llama pomposamente FOBAPROA.

La inmovilidad de millones de masas enajenadas hacen de México el laboratorio ideal de la inmoralidad empresarial. Somos una nación capaz de soportar: la miseria, la explotación, la mentira, el fraude eterno, la degradación humana, la pederastia oficial, la prostitución turística, la desfachatez empresarial, la corrupción institucional, la IMPUNIDAD siniestra, casi sin oposición real (con muy pocas y honrosas excepciones) aun cuando hay oposición ésta es dentro de la "norma", "cambiar al mundo sin romper un vidrio", lo que no deja de ser parte de la misma farsa "democrática" , donde unos, bien pocos, deciden el destino de millones y peor aún será la cosa ante la caída del recientemente nombrado, por su propio verdugo, "capitalismo democrático", esos pocos especulan y hacen negocios en beneficio propio y contra el futuro inmediato de millones de mexicanos que siguen sentados frente a la caja idiota, y la demagogia espectacular del show populista, esperando que ésta les dé la solución a problemas que sólo serán solucionados en la medida que sean parte integral de la polis, del democrático ejercicio de exigir lo que por justicia nos corresponde aunque los Sres. López o Alatorre de la TV no lo "autoricen"…

Pero el negocio de la especulación es aún más grande. Se trata de abrir los recursos estratégicos del país (petróleo, sobre todo) a capitales privados (extranjeros y nacionales) ante la insolvencia económica del mundo para luego éstos declararse en quiebra y pretender ser rescatados socialmente (con nuestros recursos); el negocio es redondo, sin riesgo y con ganancias millonarias para los capitalistas usureros y de millonarias pérdidas para los millones de mexicanos (teleadictos) que hoy responden solamente a los rebuznos de la telebasura.

Si no abrimos los ojos pronto, tarde será nuestro urgente e inaplazable Despertar Ciudadano.

martes, octubre 14, 2008

ACE: los que miran hacia el otro lado de la frontera

Luis Hernández Navarro

Quienes promueven la Alianza para la Calidad de la Educación (ACE) ven hacia Estados Unidos. Su mirada no busca recuperar las mejores tradiciones pedagógicas nacionales. Tampoco reflexionar sobre las prácticas educativas exitosas de los países de excelencia académica. No. Su pretensión es otra: quieren copiar la reforma pedagógica impulsada por la administración de George W. Bush y reproducir la experiencia de los cristianos fundamentalistas en la construcción de una base social desde los consejos escolares.

Lo hacen a pesar de que la calidad de la educación en el país del Tío Sam dista de ser ejemplar, no obstante sus escuelas de excelencia. Estados Unidos ocupa el lugar número 28 entre 40 naciones en la enseñanza de matemáticas, y se gradúan sólo 75 por ciento de los alumnos que cursan la preparatoria.

En 2001 se aprobó en Washington la legislación Que Ningún Niño se Quede Atrás (No Child Left Behind, NCLB, por sus siglas en inglés), ley federal cuyo objetivo es mejorar la educación de todos los niños y medir la calidad de la educación a través de exámenes estandarizados de opción múltiple, responsabilizando a las escuelas por los resultados escolares; formalmente ofrece más opciones a los padres.

Muchos de los elementos que integran la ley Que Ningún Niño se Quede Atrás están presentes en la ACE, de México. Sea en el espíritu o en la letra, ambos proyectos son almas gemelas. Más aún, el programa educativo mexicano parece, en momentos, copia directa de la de nuestro vecino.

Que Ningún Niño se Quede Atrás ha recibido fuertes críticas de pedagogos, maestros, padres de familia y directivos. Importantes estudios muestran que, más allá de sus declaraciones a favor de la calidad educativa, sus resultados son pobres y limitados, cuando no francamente contraproducentes. (Véase Linda Darling-Hammond, “Evaluating No Chlid Left Behind”, The Nation, 2/5/07.)

Detrás de la ley estadunidense se encuentra la pretensión de subvalorar la educación pública. Los mecanismos de evaluación sesgados que se han utilizado han servido para mostrar que ésta es de pobre calidad. Han dado argumentos a quienes promueven los vales escolares, iniciativa que otorga subsidios para que las familias puedan enviar a sus hijos a escuelas privadas, en detrimento de las públicas. En México, se trata de un anhelado sueño panista; es su versión de la gratuidad de la enseñanza.

Las denuncias sobre las tendencias privatizadoras ocultas en esta legislación provienen no nada más de la izquierda estadunidense, sino del mundo conservador. Por ejemplo, Susan Newman, subecretaria de Educación Primaria y Secundaria durante el primer gobierno de Bush (2000-2004), señaló que importantes funcionarios dentro de esa administración vieron en NCLB un caballo de Troya para impulsar su propia agenda, “una forma de mostrar las fallas de la educación pública y reventarla” desde adentro. La ex subsecretaria asegura que entre los promotores de la ley hay “personas empujando duro a favor de las fuerzas del mercado y la privatización” de la educación (Time, 8/6/08).

Los críticos de Que Ningún Niño se Quede Atrás, al igual que los maestros que en México se oponen a la Alianza, advierten que los instrumentos de evaluación de ambos modelos educativos se concentran en realizar pruebas cuantitativas, más que en proporcionar las herramientas adecuadas para medir la formación y el desempeño académico. Bajo este sistema, los maestros se concentran en que los estudiantes memoricen las respuestas correctas en los exámenes, en lugar de comprender a profundidad los contenidos educativos para ser capaces de aplicarlos creativamente a la hora de enfrentar retos similares que acontecen en la vida cotidiana.

Las naciones de altos niveles educativos privilegian en su currícula el desarrollo del pensamiento crítico y la solución de problemas, usando exámenes que obligan al estudiante a investigar, a resolver desafíos del mundo real y a defender ideas propias de manera oral y escrita. Estos criterios nada tienen que ver con los exámenes de opción múltiple estandarizados.

Por supuesto, alrededor de la capacitación para aprobar las pruebas estandarizadas florecen magníficos negocios privados. Neil Bush, el hermano del presidente de Estados Unidos, montó Bush’s Ignite! Inc, empresa dedicada a esta actividad, que le ha prodigado ganancias millonarias. (BusinessWeek, octubre 16, 2006.).

Pero las semejanzas de la Alianza para la Calidad de la Educación con el modelo conservador estadunidense rebasan el marco estrictamente normativo. La ACE abre a la iniciativa privada y a sus asociaciones civiles un enorme espacio para participar en la gestión de la escuela mediante los consejos escolares, y desde allí crear clientelas políticas. Por eso el entusiasmo de las cámaras patronales con ella.

En Estados Unidos los cristianos fundamentalistas han buscado conquistar los consejos escolares para impulsar sus valores y su moral. Desde allí se han dotado de una base social significativa. La derecha religiosa controla ya 15 por ciento de los consejos escolares de esa nación. Utilizando las posiciones de poder que ocupan en esos consejos, promueven la educación religiosa en las escuelas públicas. Ponen en duda la teoría de la evolución de Charles Darwin. Reivindican el creacionismo (creencia inspirada en dogmas religiosos que sostiene que la Tierra y cada ser vivo son obra de Dios) como una enseñanza igualmente válida a la de cualquier conocimiento científico. Buscan imponer a otros su moral religiosa y su doctrina teológica.

Quienes defienden la Alianza en México viendo hacia el Norte copian una política pública que no mejora la calidad de la educación. Se trata de un modelo para que algunos hagan grandes negocios y la derecha construya desde las escuelas una base social de la que, hasta ahora, carece.

Nota: Cuando se empiezan a aplicar exámenes estandarizados, muy pronto los maestros, motivados-impulsados por la consecusión de los puntos que les brindarán las buenas calificaciones de sus alumnos, tienden a orientar la enseñanza sólo a los temas y reactivos que se aplicarán en las evaluaciones, por lo tanto lo que de entrada se estandariza es la promoción a la memorización y mecanización en lugar del razonamiento o la creatividad. Se privilegia la obediencia ciega y se siega cualquier asomo de crítica, tanto en la relación maestro alumno como entre directivos maestros, de tal manera que se ve como fenómeno y se relega como a apestado a cualquiera que ose pensar u opinar diferente. Eso en el mejor de los casos, en el peor simplemente se le separa del puesto, del cargo, del trabajo o del grupo. Todo lo anterior se adereza con prácticas contra la laicicidad: misas, celebraciones cívicas, académicas o festivas con menciones religiosas (dar gracias a dios, que dios los bendiga, etc.). Y como cereza del pastel, los cobros a la alza que van convirtiendo en la práctica a la escuela pública en privada. Mientras, el sindicato de Elba Esther, teniendo a Calderón en un puño y desafiando al país con un cinismo desbordado. El sistema educativo, pilar del futuro de cualquier país, en manos de descerebrados y traidores a la nación, como se suele decir, la Iglesia en manos de Lutero.

EL AMOR A LA TIERRA MANTIENE VIVO AL CAMPO: AMLO

Entrevista de López Obrador con Armando Bartra

(publicado en La Jornada del Campo el 14 de octubre de 2008)

Con un ritmo semanal de dos o tres mil kilómetros recorridos, de 24 a 26 municipios visitados y una participación en cada gira de alrededor de 10 mil personas, Andrés Manuel López Obrador es testigo privilegiado del ánimo del México rural. En los pueblos observa problemas (migración, carestía de insumos productivos y alza de los alimentos, entre los más comunes), pero encuentra igualmente hombres y mujeres valientes y generosos que tienen claro lo que se necesita hacer, y encuentra también historia viva, como el pensamiento de Ricardo Flores Magón, que aún se debate en Lampazos, Nuevo León, cuna del magonista Antonio Villareal. Y en esa gente buena y esa historia profunda se sustenta la confianza de AMLO en el éxito del movimiento que encabeza.

AB: ¿Cómo ves el campo?

AMLO: ¿Te acuerdas cuando hablábamos del proceso de descampesinización? Yo tenía esa preocupación, porque todo iba para allá. Pero no han podido, es tan fuerte la historia y la cultura de este país que le permite enfrentar las peores calamidades. Los productores siguen trabajando la tierra, no hay un abandono total. Aunque las motivaciones son distintas: en el centro y el norte es más la rentabilidad económica, mientras que en el sur y el sureste el apego tiene que ver con la subsistencia y con la cultura.

Sin embargo la situación es muy grave. Acabo de estar en Manuel Benavides, un pueblito fronterizo cercano a Ojinaga. Ahí tenemos la reunión en la plaza. Hay como 50 adultos. Empiezo a platicar con ellos: enfermos, pobres, diabéticos, ciegos, una situación terrible. Volteo y no veo ningún joven. Y la pregunta es ¿dónde están? Pues, o se fueron a trabajar al otro lado o andan con el narco. Es decir, en cualquier parte menos siguiendo la vida de sufrimiento de sus padres. Y es que en Benavides se dedicaban a la candelilla y cuando empezó la política neoliberal les quitaron todos los apoyos. Entonces las cárceles están llenas de jóvenes y al gobierno sólo se le ocurre poner más policías, más soldados…

AB: ¿Cómo se liga la soberanía energética que reivindicas con la alimentaria?

AMLO: Están estrechamente relacionadas. Lo hemos dicho: los dos ejes para la recuperación económica del país son autosuficiencia en alimentos y desarrollo del sector energético. Lo que necesitaría hacer el gobierno es apostar a la autosuficiencia en básicos y a darle valor agregado al petróleo crudo, construyendo refinerías. Por muchas razones el presupuesto debería de reorientarse a esos dos propósitos: para generar empleo, atemperar el fenómeno migratorio y reducir el déficit comercial, que descontando exportaciones de petróleo, este año crecerá en 15 mil millones de dólares y 85 por ciento del alza será por compras de alimentos y de productos petrolíferos. Entonces es un absurdo desatender estos dos renglones.

Cuando los gobiernos del PRI empezaron a desmantelar la política de fomento productivo y se abandonó el campo, le preguntaron a Pedro Aspe si no resultaría contraproducente retirar apoyo a los productores y depender de importaciones. Y él respondió que no había problema, que en un mundo globalizado se podía importar lo que hiciera falta. Ahora, cuando empieza a pegar la carestía porque sube el precio de la tortilla, del frijol, del arroz, del aceite… Calderón sale a decir que vamos a comprar los alimentos en el extranjero. Es la misma concepción, no aprenden.

AB: Anunciaste hace más de un año que la crisis nos iba a pegar y ya nos pegó. ¿Qué hacer?

AMLO: En nuestro plan anticrisis un punto fundamental es el campo. En el discurso del 28 de septiembre en el Zócalo pronostiqué que ante la caída del precio del petróleo crecería el déficit comercial y ocurriría lo que ya está sucediendo: una devaluación. Y pronto no va a haber dinero para importar algo así como 50 por ciento de las gasolinas y de los alimentos, que están cada día más caros. Hasta agosto la defensa del petróleo era tema central. Y aún lo es, pues posiblemente en unos días nos tengamos que movilizar por eso. Pero a partir de septiembre dimos un giro y sin dejar el tema petróleo, comenzamos a hablar más de la crisis y cómo enfrentarla. El discurso del 15 fue enfocado a la crisis económica, la social y lo que está sucediendo en materia de seguridad.

AB: ¿Será que el PRI recupera espacios aprovechando la situación?

AMLO: El PRI y el PAN son lo mismo. La franquicia de los dos está en manos de la oligarquía, que utiliza a uno u otro según convenga. No importa que le vaya mal al PAN si le va bien al PRI, porque al final son lo mismo. Te puedo decir que están proyectando a Peña Nieto para el 2012, que su jefe de campaña es Carlos Salinas, su jefe de prensa Emilio Azcárraga, su secretario de finanzas Roberto Hernández y en agricultura a lo mejor ponen a Fox, a Roberto González o a Servitje.

Pero es difícil que la gente vuelva a creer en el sofisma neoliberal. Ese discurso llegó a impactar mucho. Ahora ya no, está desgastado, se está cayendo por su propio peso. Lo que estamos viviendo con el neoliberalismo es similar a lo que ocurrió con el derrumbe de la Unión Soviética.

AB: Ante esto ¿qué le toca hacer al movimiento social y qué a los actores políticos?

AMLO: El trabajo con la gente ha evitado que se destruya el movimiento. Sin eso no tendríamos la capacidad de movilización que tenemos. Además no hay otro recurso. No contamos con la oligarquía ni con los medios —salvo honrosas excepciones—, y debemos apoyarnos en la gente. Nuestra apuesta es el pueblo. Yo consideraba que si consolidábamos el apoyo de 20 por ciento de la población —alrededor de 15 millones de ciudadanos— íbamos a sobrevivir políticamente. Esto es lo cuantitativo y lo hemos conseguido. Lo cualitativo es el nivel de politización. Es sorprendente. Puedo ir al municipio más apartado, aislado, pobre y encuentro un dirigente campesino, un maestro, una mujer, que tiene muy claro lo que está sucediendo y lo que se necesita hacer. Si no fuese por eso, yo no aguantaría, ni física ni moralmente.

Pero también tenemos que apoyar a los partidos y a los candidatos del Frente Amplio Progresista (FAP) porque así conviene al movimiento en el propósito de transformar al país. No se trata de un fin en sí mismo, es un medio. Sabemos por ejemplo que si son electos diputados cien mujeres y hombres del FAP, posiblemente 30 van a tener una actitud progresista, mientras que 70 van a actuar con la lógica de la política tradicional y a lo mejor algunos terminan de echarse a perder en la Cámara. Pero lo importante es que se avance. Porque si nos va mal en la elección intermedia de 2009, esto daña al movimiento y si nos va bien, ayuda. Pero no vamos a transformar al país con ganar un determinado número de diputados en el Congreso o pensando que en las Comisiones y reformando leyes se resolverán los problemas de México. Ése es un medio.

Las organizaciones son importantes, siempre y cuando no se deje de pensar en la transformación. A veces las organizaciones campesinas se quedan en ayudar, apoyar a los agricultores, sin ver el otro mundo. Pero lo peor es lo que sucede en los partidos de izquierda, donde muchos sólo piensan en los cargos, en cómo ser regidores, presidentes municipales, diputados, estar en la lista plurinominal. No les importa si va bien o mal el movimiento.

AB: Tu apuesta es por el movimiento social. Y esto es chocante, pues cierta izquierda piensa que lo fundamental es el partido y ocupar puestos públicos. Tú ahora ves las cosas al revés. ¿Cómo llegaste a esa conclusión?

AMLO: Es una buena pregunta. Hay una gran decadencia, una gran descomposición. Y no vamos a poder los mexicanos salir adelante, no vamos a poder enfrentar los grandes problemas, sin una transformación profunda de la vida pública. Y esta transformación no se va a dar en el molde de la política tradicional, ni se va a dar de arriba para abajo. Tiene que darse a partir de un movimiento de renovación. Como decían los magonistas: sólo el pueblo puede salvar al pueblo, sólo el pueblo puede salvar a la nación. Y esto tiene dos aspectos: ayudar a detener el empobrecimiento y defender el patrimonio de la nación. Si hay una organización que se ocupa de la comercialización del café, allí está defendiendo al pueblo, ayudando a que la gente tenga más ingresos, pero al mismo tiempo hay que estar pensando y trabajando en la transformación profunda del país. Porque no vamos a lograr nada si no hay una transformación profunda. Ni en los estados donde gobernamos se pueden lograr cambios de fondo con esta política económica; por ejemplo, ¿qué puede hacer un gobernador con la carestía o el desempleo?, muy poco. Por eso se tiene que apostar al cambio del modelo político, económico y social.

Y hablo de transformación, pues no es sólo lo económico, no es sólo lo material. Para mí lo más importante es que podamos crear una nueva corriente de pensamiento, una renovación que comprende todos los campos al mismo tiempo: la forma de hacer política, el modelo económico, la justicia social, pero también el fortalecimiento de los valores, una revolución de la conciencia.

Esto es aun más importante porque tenemos muchos valores, porque es extraordinario el potencial cultural y la inmensa bondad que hay en el pueblo de México. Ése sí es un tesoro. Los pueblos que van salir adelante con más facilidad en un mundo globalizado son los pueblos con cultura, y nosotros tenemos una cultura milenaria. Porque, de otro modo, aunque logremos avances en lo material no vamos a lograr la felicidad de la gente, que debe ser el propósito fundamental.

AB: Tu énfasis en la ética, la austeridad y la historia te hacen un político atípico.

AMLO: Las tres cosas son fundamentales. La ética es lo que te da fuerza, si no entendiera que la política es un imperativo ético, no podría ser un dirigente de oposición. No podría enfrentar a los adversarios que te quieren destruir. Pero si tienes en todo una actitud ética y no encuentran debilidades, no van a poder contigo. En cuanto a la austeridad, no es asunto administrativo, sino de principios. ¿Te imaginas que tengas dos, tres carros último modelo, una residencia, cómo vas a hablar a favor de los pobres? La historia es fundamental. En ella están todas las enseñanzas. Algunos políticos mexicanos son extraordinarios. Ahí tienes a Venustiano Carranza: moderado, antiagrarista, pero con una postura nacionalista muy importante, pues si no hubiera impulsado la nacionalización del petróleo en la Constitución de 1917, después no hubiese habido expropiación. Madero igual, para convocar a una revolución se necesita ser una persona excepcional. Y ni hablar de los más cercanos a nosotros, como Mújica y los Flores Magón. ¿Qué político se sacrificó más por sus ideales que Ricardo Flores Magón? ¿Ves por qué aguanto las campañas, los ataques, porque no son nada comparados con los ataques y el sufrimiento de otros dirigentes? A Miguel Hidalgo le llamaban demagogo y le cortaron la cabeza, a Morelos igual, y a Juárez le decían indio apestoso y andaba en un carruaje, arriesgándolo todo. Y con una terquedad, una perseverancia… Todo eso es muy aleccionador.

Pero además, vas a los pueblos y en cada uno hay enseñanzas históricas y gente que las conoce. Como un señor de 80 años, de Lampazos, Monterrey —Hidalgo, creo que se llama— que nos contó cómo el presidente Cárdenas expropió un negocio del abuelo de Lorenzo Zambrano, el actual dueño de Cemex, para entregárselo a los trabajadores como cooperativa. Y la cooperativa trabajó bien. Bueno, pues 60 años después viene Salinas y lo privatiza de nuevo. ¿Y a quién crees que se lo vendió?... a Lorenzo Zambrano.

lunes, octubre 13, 2008

COMO LA CRISIS DEL 29, O MÁS… UN NUEVO CONTEXTO MUNDIAL


François Chesnais

Este artículo fue publicado originalmente en Herramienta (http://www.herramienta.com.ar). El autor es parte del Consejo científico de ATTAC-Francia (la Asociación por la Tasación de las Transacciones y por la Ayuda a los Ciudadanos, un movimiento internacional que promueve el control democrático de los mercados financieros y de las instituciones encargadas de su control), director de Carré rouge y miembro del Consejo asesor de Herramienta, con la que colabora asiduamente. La exposición que da origen al texto siguiente fue realizada el 18 de septiembre de 2008. La transcripción y preparación para su publicación es de Aldo Casas.

La tesis que voy a presentar sostiene que el año pasado se produjo una verdadera ruptura que deja atrás una larga fase de expansión de la economía capitalista mundial; y que esa ruptura marcó el inició de un proceso de crisis con características que son comparables con la crisis de 1929, aunque se desarrollará en un contexto muy distinto.

Lo primero que hay que recordar es que la crisis de 1929 se desarrolló como un proceso: un proceso que tuvo comienzo en 1929, pero cuyo punto culminante se dio bastante después, en 1933, y que luego abrió paso a una larga fase de recesión. Digo esto para subrayar que, en mi opinión, estamos viviendo las primeras etapas, pero realmente las primeras, primerísimas etapas, de un proceso de esa amplitud y esa temporalidad. Y que lo que por estos días está ocurriendo y tiene como escenario los mercados financieros de Nueva York, de Londres y de otros grandes centros bursátiles, es solamente un aspecto —y tal vez no sea el aspecto mas importante— de un proceso que se debe interpretar como un proceso histórico.

Estamos frente a uno de esos momentos en los que la crisis viene a expresar los límites históricos del sistema capitalista. No se trata de alguna versión de la teoría de “la crisis final” del capitalismo o algo por el estilo. De lo que sí se trata, en mi opinión, es de entender que estamos enfrentados a una situación en la que se expresan estos límites históricos de la producción capitalista. Y aunque no quisiera aparecer como un Pastor con su Biblia marxista, quiero leerles un pasaje de El capital:

El verdadero límite de la producción capitalista es el mismo capital; es el hecho de que, en ella, son el capital y su propia valorización lo que constituye el punto de partida y la meta, el motivo y el fin de la producción; el hecho de que aquí la producción sólo es producción para el capi­tal y no, a la inversa, los medios de producción simples medios para ampliar cada vez más la estructura del proceso de vida de la sociedad de los productores. De aquí que los límites dentro de los cuales tiene que moverse la conservación y valorización del valor-capital, la cual descansa en la expropiación y depauperación de las grandes masas de los produc­tores, choquen constantemente con los métodos de producción que el capital se ve obligado a emplear para conseguir sus fines y que tienden al aumento ilimitado de la producción, a la producción por la producción misma, al desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas del trabajo.

El medio empleado —desarrollo incondicional de las fuerzas sociales productivas— choca constantemente con el fin perseguido, que es un fin limitado: la valorización del capital existente. Por consiguien­te, si el régimen capitalista de producción constituye un medio histórico para desarrollar la capacidad productiva material y crear el mercado mun­dial correspondiente, envuelve al propio tiempo una contradicción cons­tante entre esta misión histórica y las condiciones sociales de producción propias de este régimen (Carlos Marx, El capital, México, FCE, 1973, vol. III, pág. 248).

Bueno, seguramente hay algunas palabras que hoy ya no utilizaríamos, como esas de “misión histórica”... Pero creo que lo que iremos viendo en los años que vendrán se dará precisamente sobre la base de que ya se ha creado en toda su plenitud ese mercado mundial intuido por Marx. Es decir, tenemos un mercado y una situación mundial diferentes a las de 1929, porque en ese entonces países como China y como India eran todavía semicoloniales, en tanto que ahora ya no tienen ese carácter; son grandes países que, más allá de que tengan un carácter combinado que requiere un cuidadoso análisis, son ahora partícipes de pleno derecho dentro de una economía mundial única, una economía mundial unificada en un grado desconocido hasta esta etapa de la historia. La cita puede ayudarnos a entender el momento actual y la crisis que se ha iniciado precisamente en este marco de un solo mundo.

Un nuevo tipo de crisis

En mi opinión, en esta nueva etapa, la crisis va a desenvolverse de tal modo que las primeras y realmente brutales manifestaciones de la crisis climática mundial que hemos visto van a combinarse con la crisis del capital en cuanto tal. Entramos en una fase que plantea realmente una crisis de la humanidad, dentro de complejas relaciones en las que están también los acontecimientos bélicos, pero lo más importantes es que, incluso excluyendo el estallido de una guerra de gran amplitud que en el presente sólo podría ser una guerra atómica, estamos enfrentados a un nuevo tipo de crisis, a una combinación de esta crisis económica que se ha iniciado con una situación en la cual la naturaleza, tratada sin la menor contemplación y golpeada por el hombre en el marco del capitalismo, reacciona ahora de forma brutal. Esto es algo casi excluido de nuestras discusiones, pero que va a imponerse como un hecho central.

Por ejemplo, muy recientemente, leyendo el trabajo de un sociólogo francés, me enteré de que los glaciares andinos de los que fluye el agua con que se abastecen La Paz y El Alto, están agotados en más de 80% y se estima que dentro de 15 años La Paz y El Alto ya no tendrán agua... y sin embargo, esto es algo que nunca se trató, nunca se discutió un hecho de tal magnitud que puede hacer que la lucha de clases en Bolivia, tal como la conocimos, se modifique sustancialmente, por ejemplo haciendo que el tan controvertido traslado de la capital a Sucre se imponga como algo “natural”, porque se acabe el agua en La Paz.

Estamos entrando a un periodo de ese tipo y el problema es que casi no se habla de eso, mientras que en los ambientes revolucionarios se sigue discutiendo de cosas que en este momento resultan minucias, cuestiones completamente mezquinas en comparación con los desafíos a los que estamos enfrentados.

Límites inmanentes del capitalismo

Para seguir con la cuestión de los límites del capitalismo, quiero llamar la atención sobre una cita de Marx, inmediatamente anterior a la ya citada: “La producción capitalista aspira constantemente a superar estos límites inmanentes a ella, pero sólo puede superarlos recurriendo a medios que vuelven a levantar ante ella estos mismos límites todavía con mayor fuerza”. Esta indicación nos introduce al análisis y a la discusión de los medios a los que se recurrió, durante los últimos 30 años, para superar los límites inmanentes del capital.

Esos medios han sido, en primer lugar, todo el proceso de liberalización de las finanzas, del comercio y de la inversión, todo el proceso de destrucción de las relaciones políticas surgidas a raíz de la crisis del 29 y de los años treinta, después de la Segunda Guerra Mundial y de las guerras de de liberación nacional... Todas esas relaciones, que expresaban la dominación del capital, pero representaban al mismo tiempo formas de control parcial del mismo capital, fueron destrozadas y, por algún tiempo, al capital le pareció que con esto se superaban los límites puestos a su actuación.

La segunda forma que se eligió para superar esos límites inmanentes del capital ha sido recurrir, en una escala sin precedentes, a la creación de capital ficticio y de medios de crédito para ampliar una demanda insuficiente en el centro del sistema.

Y la tercera forma, la más importante históricamente para el capital, ha sido la reincorporación, en tanto elementos plenos del sistema capitalista mundial, de la Unión Soviética y sus “satélites”, y de China.

Sólo en el marco de las resultantes de estos tres procesos es posible captar la amplitud y la novedad de la crisis que se inicia.

Liberalización, mercado mundial, competencia…

Comencemos por interrogarnos sobre qué ha significado la liberalización y la desregulación llevadas a cabo a escala mundial, con la incorporación del antiguo “campo” soviético y la incorporación y modificación de las relaciones de producción en China... El proceso de liberalización y desreglamentación ha significado el desmantelamiento de los pocos elementos regulatorios que se habían construido en el marco internacional al salir de la Segunda Guerra Mundial, para entrar en un capitalismo totalmente desreglamentado. Y no sólo desreglamentado, sino también un capitalismo que ha creado realmente el mercado mundial en el pleno sentido del término, convirtiendo en realidad lo que era en Marx una intuición o anticipación.

Puede ser útil precisar el concepto de mercado mundial e ir tal vez más allá de la palabra mercado. Se trata de la creación de un espacio libre de restricciones para las operaciones del capital, para producir y realizar plusvalía tomando este espacio como base y proceso de centralización de ganancias a escala verdaderamente internacional. Ese espacio abierto, no homogéneo pero con una reducción drástica de todos los obstáculos a la movilidad del capital, esa posibilidad para el capital de organizar a escala universal el ciclo de valorización, está acompañada por una situación que permite poner en competencia entre sí a los trabajadores de todos los países. Es decir, se sustenta en el hecho de que el ejército industrial de reserva es realmente mundial y que es el capital como un todo el que rige los flujos de integración o de repulsión, en las formas estudiadas por Marx.

Éste es entonces el marco general de un proceso de “producción para la producción” en condiciones en que la posibilidad para la humanidad y las masas del mundo de acceder a esa producción es totalmente limitada... y por lo tanto, el cierre exitoso del ciclo de valorización del capital, para el capital en su conjunto, y para cada capital en particular, se hace cada vez más difícil. Y por eso se incrementan y se hacen más determinantes en el mercado mundial “las leyes ciegas de la competencia”. Los bancos centrales y los gobiernos pueden proclamar que acordarán entre sí y colaborarán para impedir la crisis, pero no creo que se pueda introducir la cooperación en el espacio mundial convertido en escenario de una tremenda competencia entre capitales.

Y ahora, la competencia entre capitales va mucho más allá de las relaciones entre los capitales de las partes más antiguas y más desarrolladas del sistema mundial con los sectores menos desarrollados desde el punto de vista capitalista. Porque bajo formas particulares e incluso muy parasitarias, en el marco mundial se han dado procesos de centralización del capital por fuera del marco tradicional de los centros imperialistas: en relación con ellos, pero en condiciones que también introducen algo totalmente nuevo en el marco mundial.

Durante los últimos 15 años, y en particular durante la última etapa, se han desarrollado, en determinados puntos del sistema, grupos industriales capaces de integrarse como socios de pleno derecho en los oligopolios mundiales. Tanto en la India como en China se han conformado verdaderos y fuertes grupos económicos capitalistas. Y en el plano financiero, como expresión del rentismo y del parasitismo puro, los llamados Fondos Soberanos se han convertido en importantes puntos de centralización del capital bajo la forma dinero, que no son meros satélites de los Estados Unidos, tienen estrategias y dinámicas propias y modifican de muchas maneras las relaciones geopolíticas de los puntos clave en que la vida del capital se hace y se hará.

Por eso, otro elemento a tener en cuenta es que esta crisis tiene como otra de sus dimensiones la de marcar el fin de la etapa en que los Estados Unidos pudieron actuar como potencia mundial sin parangón... En mi opinión, hemos salido del momento que analizara Mézáros en su libro de 2001, y los Estados Unidos serán sometidos a prueba: en un plazo temporal muy corto, todas sus relaciones mundiales se han modificado y deberá, en el mejor de los casos, renegociar y reordenar todas sus relaciones con base en el hecho de que deberán compartir el poder. Y esto, por supuesto, es algo que nunca se produjo de forma pacífica en la historia del capital...

Entonces, primer elemento: uno de los métodos elegidos por el capital para superar sus límites se ha transformado en fuente de nuevas tensiones, conflictos y contradicciones, indicando que una nueva etapa histórica se abrirá paso a través de esta crisis.

Creación incontrolada de capital ficticio

El segundo medio utilizado para superar los limites para el capital de las economías centrales fue que todas ellas recurrieron a la creación de formas totalmente artificiales de ampliación de la demanda efectiva, las que, sumándose a otras formas de creación de capital ficticio, generaron las condiciones para la crisis financiera que se está desarrollando hoy. En el artículo que los compañeros de Herramienta tuvieron la gentileza de traducir al castellano y publicar (“El fin de un ciclo. Alcance y rumbo de la crisis financiera”, en Herramienta Nº 37, marzo 2008. http://www.herramienta.com.ar/modules.php?op=modload&name=News&file=article&sid=580) abordé con cierto detenimiento esta cuestión del capital ficticio y los nuevos procesos que se han dado dentro del proceso mismo de acumulación de capital ficticio.

Para Marx, el capital ficticio es la acumulación de títulos que son “sombra de inversiones” ya hechas pero que, como títulos de bonos y de acciones, aparecen con el aspecto de capital a sus poseedores. No lo son para el sistema como un todo, para el proceso de acumulación, pero sí lo son para sus poseedores y, en condiciones normales de cierre de los procesos de valorización del capital, rinden a sus poseedores dividendos e intereses. Pero su carácter ficticio se revela en situaciones de crisis. Cuando sobrevienen crisis de sobreproducción, quiebra de empresas, etcétera, se advierte que ese capital no existía... por eso también puede leerse a veces en los periódicos que tal o cual cantidad de capital “desapareció” en algún sacudón bursátil: esas sumas nunca habían existido como capital propiamente dicho, a pesar de que, para los poseedores de esas acciones, representaban títulos que daban derecho a dividendos e intereses, a percibir ganancias…

Por supuesto, uno de los grandes problemas de hoy es que en muchísimos países los sistemas de jubilación están basados en capital ficticio, con pretensiones de participación en los resultados de una producción capitalista que puede desaparecer en momentos de crisis. Toda la etapa de la liberalización y globalización financiera de los años 80 y 90 estuvo basada en acumulación de capital ficticio, sobre todo en manos de Fondos de inversión, Fondos de pensiones, Fondos financieros... Y la gran novedad desde finales o mediados de los años 90 y a todo lo largo de los años 2000 fue, en los Estados Unidos y en Gran Bretaña en particular, el empuje extraordinario que se dio a la creación de capital ficticio en la forma de crédito. De crédito a empresas, pero también y sobre todo de créditos a los hogares, créditos al consumo y más que nada créditos hipotecarios. Y eso hizo dar un salto en la masa de capital ficticio creado, originando formas aún más agudas de vulnerabilidad y fragilidad, incluso frente a choques menores, incluso frente a episodios absolutamente predecibles.

Por ejemplo, con base ena todo lo estudiado anteriormente, se sabía que un boom inmobiliario se termina, que inexorablemente hay un momento en el que, por procesos internos muy bien estudiados, se acaba; y si puede ser relativamente comprensible que en el mercado accionario existiera la ilusión de que no había límites para la subida en el precio de las acciones, con base en toda la historia previa se sabía que eso no podía ocurrir en el sector inmobiliario: cuando se trata de edificios y casas es inevitable que llegue el momento en que el boom acaba. Pero se colocaron en tal situación de dependencia que ese acontecimiento completamente normal y previsible se transformó en una crisis tremenda. Porque a todo lo que ya dije, se añadió el hecho de que durante los dos últimos años los préstamos se hacían a hogares que no tenían la menor posibilidad de pagar. Y además, todo eso se combinó con las nuevas “técnicas” financieras que traté de explicar con un grado aceptable de vulgarización en mi artículo de Herramienta, permitiéndose así que los bancos vendieran bonos en condiciones tales que nadie podía saber exactamente qué estaba comprando… hasta el fuerte estallido de los “subprime”, en 2007.

Ahora están en el proceso de desmontaje de ese proceso. Pero dentro de ese desmontaje hay procesos de concentración del capital financiero. Cuando el Bank of America compra Merrill Lynch, estamos ante un proceso de concentración clásico. Y vemos además estos procesos de estatización de las deudas, que implican la creación inmediata de más capital ficticio. La Reserva Federal de los Estados Unidos crea más capital ficticio para mantener la ilusión de un valor del capital que está a punto de derrumbarse, con la perspectiva de tener en algún momento dado la posibilidad de aumentar fuertemente la presión fiscal, pero en realidad no puede hacerlo porque eso significaría el congelamiento del mercado interno y la aceleración de la crisis en tanto crisis real. Asistimos, pues, a una fuga hacia adelante que no resuelve nada. Dentro de ese proceso existe también el avance de los Fondos Soberanos que buscan modificar la repartición intercapitalista de los flujos financieros a favor de los sectores rentistas que han acumulado estos fondos. Y esto es un factor de perturbación aun mayor en el proceso.

Quiero recordar, para terminar con este punto, que ese déficit comercial de 5 puntos del PBI es lo que ha conferido a los Estados Unidos la particularidad de ese lugar clave para la concreción del ciclo del capital en el momento de realización de la plusvalía, para el proceso capitalista en su conjunto. Enfrentados ahora a una casi inevitable retracción económica, se plantea como el gran interrogante si, en un corto lapso, la demanda interna China podrá pasar a ser el lugar que garantice ese momento de realización de la plusvalía que se daba en los Estados Unidos. La amplitud de la intervención del Tesoro es muy fuerte y logró que la contracción de la actividad en los Estados Unidos y la caída en las importaciones haya sido hasta ahora muy limitada. El problema es saber cuánto tiempo se podrá tener como único método de política económica crear más y más liquidez... ¿Será posible que no haya límites a la creación de capital ficticio bajo la forma de liquidez para mantener el valor del capital ficticio ya existente? Me parece una hipótesis demasiado optimista, y entre los mismos economistas norteamericanos, muchos lo dudan.

¿Sobreacumulación en China?

Para terminar, llegamos a la tercer manera en la cual el capital superó sus limites inmanentes, que es en definitiva la más importante de todas y plantea los interrogantes más interesantes. Me refiero a la extensión, en particular a China, de todo el sistema de relaciones sociales de producción del capitalismo. Algo que Marx mencionó en algún momento como una posibilidad, pero que sólo se hizo realidad durante los últimos años. Y se realizó en condiciones que multiplican los factores de crisis.

La acumulación del capital en China se hizo con base en procesos internos, pero también con base en algo que está perfectamente documentado, pero poco comentado: el traslado de una parte importantísima del Sector II de la economía, el sector de la producción de medios de consumo, desde los Estados Unidos hacia China. Y esto tiene mucho que ver con el grueso de los déficits norteamericanos (el déficit comercial y el fiscal), que sólo podrían revertirse por medio de una “reindustrialización” de los Estados Unidos.

Esto significa que se establecieron nuevas relaciones entre los Estados Unidos y China. No se trata ya de las relaciones de una potencia imperialista con un espacio semicolonial. Los Estados Unidos crearon relaciones de un tipo nuevo, que ahora tiene dificultades en reconocer y en asumir. Con base en el superávit comercial, China acumula millones y millones de dólares, que luego presta a los Estados Unidos. Una ilustración de las consecuencias que esto trae lo tenemos con la nacionalización de esas dos entidades llamadas Fannie Mae y Freddy Mac: parece ser que la banca de China tenía 15% de los fondos de estas entidades y le comunicó al gobierno americano que no aceptaría su desvalorización. Son relaciones internacionales de un tipo totalmente nuevo.

Pero ¿qué ocurre en el seno mismo de China? En mi artículo en Herramienta ya citado, había una sola página sobre esto, y al final, pero de alguna manera es la cuestión más decisiva para la próxima etapa de la crisis. En China se ha dado internamente un proceso de competencia entre capitales, que se combinó con procesos de competencia entre sectores del aparato político chino, y de competencia para atraer a empresas extranjeras, todo lo cual ha resultado en un proceso de creación de inmensas capacidades de producción, además de violentar a la naturaleza en una escala grandísima: en China se concentra una sobreacumulación de capital que en un momento dado se tornará insostenible. En Europa es evidente la tendencia a una aceleración de la destrucción de capacidades productivas y de puestos de trabajo, para trasladarse al único paraíso del mundo capitalista que hoy es China.

Considero que este traslado de capitales a China ha significado una reversión de procesos anteriores hacia un alza de la composición orgánica del capital. La acumulación es intensiva en medios de producción y es intensiva y muy dilapidadora de la otra parte del capital constante, es decir las materias primas. La masiva creación de capacidades de producción en el Sector I estuvo acompañada por todos los mecanismos y el empuje económico que caracteriza el crecimiento de China, pero el mercado final para sostener toda esa producción es el mercado mundial, y una retracción de éste pondrá en evidencia esa sobreacumulación de capital.

Alguien como Aglietta, que ha estudiado específicamente esto, afirma que realmente hay sobreacumulación, hay un acelerado proceso de creación de capacidad productiva en China, un proceso que, en el momento en que se termine —y tiene que terminar— la realización de toda esa producción va a plantear problemas. Además, China es realmente un lugar decisivo, porque incluso pequeñas variaciones en su economía determinan la coyuntura de otros muchos países en el mundo. Fue suficiente que la demanda china de bienes de inversión cayera un poco para que Alemania perdiera exportaciones y entrara en recesión. Las “pequeñas oscilaciones” en China tienen repercusiones fuertísimas en otros lugares, como debería ser evidente para el caso de la Argentina.

Para seguir pensando y discutiendo

Y vuelvo a lo que decía en el comienzo. Aunque sean comparables, las fases de esta crisis van a ser distintas a las del 29, porque en aquel entonces la crisis de sobreproducción de los Estados Unidos se verificó desde los primeros momentos. Después se profundizó, pero se supo enseguida que se estaba ante una crisis de sobreproducción. Ahora, en cambio, con diversas políticas están aplazando ese momento, pero no podrán hacerlo mucho más. Simultáneamente, y como ocurriera también con la crisis de 1929 y los años 30, aunque en condiciones y bajo formas distintas, la crisis se combinará con la necesidad, para el capitalismo, de una reorganización total de la expresión de sus relaciones de fuerzas económicas en el marco mundial, marcando el momento en el que los Estados Unidos verán que su superioridad militar es solamente un elemento, y un elemento bastante subordinado, para renegociar sus relaciones con China y otras partes del mundo. O llegará el momento en el cual dará el salto a una aventura militar de imprevisibles consecuencias.

Por todo ello, concluyo que esto es mucho más que una crisis financiera, incluso si estamos por ahora en esa fase, incluso si el artículo publicado por Herramienta debió concentrarse en tratar de iluminar los enredos del capital ficticio y permitir entender por qué es tan difícil el desmontaje de ese capital, pero estamos ante una crisis muchísimo más amplia.

Ahora bien, tengo la impresión, por el tenor de las distintas preguntas u observaciones que se me hicieron, que muchos opinan que estoy pintando un escenario de tipo catastrofista, de derrumbe del capitalismo... En realidad, creo que estamos ante el riesgo de una catástrofe, pero no ya del capitalismo, sino de una catástrofe de la humanidad. En cierta forma, si tomamos en cuenta la crisis climática, posiblemente ya existe algo de eso... Yo opino (junto con Mészáros, por ejemplo, pero somos muy pocos los que damos importancia a esto) que estamos ante un peligro inminente.

Lo dramático es que, por el momento, esto afecta directamente a poblaciones que no son tomadas en cuenta: lo que pueda estar pasando en Haití pareciera que no tiene la menor importancia histórica; lo que ocurre en Bangladesh no tiene peso más allá de la región afectada; tampoco lo ocurrido en Birmania, porque el control de la Junta militar impide que trascienda. Y lo mismo en China: se discuten los índices de crecimiento pero no sobre las catástrofes ambientales, porque el aparato represivo controla las informaciones sobre las mismas.

Y lo peor es que esa “opinión”, que está siendo constantemente construida por los medios, está interiorizada muy profundamente, incluso en muchos intelectuales de izquierda. Yo había comenzado a trabajar y a escribir sobre todo eso, pero con el comienzo de la crisis de alguna manera debí volver a ocuparme de las finanzas, aunque no lo hago con mucho gusto, porque lo esencial me parece que se juega en un plano distinto.

Para terminar: el hecho de que todo esto ocurra después de esa tan larga fase, sin paralelo en la historia del capitalismo, de 50 años de acumulación ininterrumpida (salvo una pequeñísima ruptura en 1974/1975), así como también todo lo que los círculos capitalistas dirigentes, y en particular los bancos centrales, aprendieron de la crisis del 29, todo ello hace que la crisis avance de manera bastante lenta. Desde septiembre del año pasado, el discurso de los círculos dominantes viene sosteniendo, una y otra vez, que “lo peor ya pasó”, cuando lo cierto es que, una y otra vez, “lo peor” estaba por venir. Por eso insisto en el riego de minimizar la gravedad de la situación, y sugiero que en nuestros análisis y forma de enfocar las cosas deberíamos incorporar la posibilidad, como mínimo la posibilidad, de que inadvertidamente estemos también interiorizando ese discurso de que, en definitiva “no pasa nada”.

Capacidad y producción: datos duros de la CFE

Renato Iturriaga Acevedo


Si el lector entiende la diferencia entre vatio y vatio-hora puede saltarse estos párrafos y continuar donde se analiza la tabla reproducida de la página de la Comisión Federal de Electricidad (sexto párrafo).

Vatio (watt, abreviado, W) es una unidad de potencia; en nuestras casas es lo que mide el gasto o tasa de consumo de los diferentes aparatos, por ejemplo, el tostador de 1000 W, los focos de 20, 40, 60 o 100 vatios, el refrigerador de 200 W, o el cargador de celular de 5 W, etcétera. Por otro lado está la energía. Se mide en vatios-hora (Wh). Lo que representa es la cantidad de tiempo que estuvo usándose un aparato con cierta tasa de consumo. Así, la energía consumida por el tostador de 1000 W durante seis minutos es la misma que la de un foco de 100 W durante una hora; ambos consumieron 100 Wh.

La CFE nos cobra según nuestro consumo, por eso el recibo bimestral viene en cierto número de kilovatios-hora (kwh). El mío es de aproximadamente 300 kilovatios-hora. Es decir, la suma de los consumos de todos los focos y aparatos durante dos meses fue de 300 mil Wh.

Del otro lado del cable, en la producción de electricidad, se tienen los mismos conceptos. Por un lado está la potencia o capacidad, que mide lo que es capaz de producir la planta generadora en un momento dado, y otra muy diferente es la cantidad de energía que efectivamente produjo. Una analogía se puede encontrar en una empresa de autobuses. Por un lado se tiene cierta capacidad de transporte representada por la cantidad de autobuses que tiene ésta, y otra muy diferente es la cantidad de personas que efectivamente transportó.

Las unidades que se usan para la generación de electricidad son esencialmente las mismas: vatios y vatios-hora. Para tener números más manejables cambian el prefijo kilo, mega, giga y tera, igual que la memoria de las computadoras. En el recibo de nuestras casas se usa el kilovatio-hora para indicar mil, la capacidad de una planta se mide en megavatios (MW) indicando un millón; la de toda la CFE se mide en gigavatios (GW), indicando miles de millones. Por otro lado, la energía efectivamente producida la miden cada año, en teravatios-hora (TWh), indicativos de los millones de millones de vatios-hora que produjeron para todos los mexicanos durante cierto año.

A la iniciativa privada se le ha permitido producir electricidad desde el año 2000. La tabla que aquí se muestra está tomada de la página de Internet de la CFE.1 Son los datos de capacidad instalada y producción de energía de 1999 a 2007 por la CFE y la iniciativa privada.

Lo primero que llama la atención es que desde 1999 la inversión en infraestructura eléctrica ha corrido principalmente a manos de la iniciativa privada. La capacidad del gobierno creció 4 GW, mientras que la iniciativa privada aumentó 11 GW en el mismo periodo.

Por las mismas razones que el empresario de autobuses no transporta a todas las personas que pudo haber transportado, nunca se produce la máxima cantidad de energía posible. En ambos casos depende de la demanda. En el de la electricidad la capacidad está calculada para poder satisfacer la demanda en las horas pico.

De haber trabajado al máximo de su capacidad, en 1999 la CFE hubiera producido 300 TWh en lugar de los 170 TW-h que produjo;2 no lo hizo porque la energía no se puede almacenar y no había la demanda para ello. De haber sido calculada la capacidad para el promedio, seguramente hubiéramos tenido problemas en las horas pico.

Lo que no se entiende es por qué si la capacidad de la CFE aumentó en estos años, la energía efectivamente producida ha disminuido. En 1999 produjo 170 TWh y en 2007, con mayor capacidad instalada, su producción sólo fue de 157 TWh. Es aún más dramático si lo comparamos con el año 2001 cuando con una capacidad menor a la de 2007 produjo 190 TWh.

En el ejemplo de los autobuses, corresponde a tener dos empresas, de las cuales una (CFE) aumente sus autobuses pero los deje en el garaje para que la otra (iniciativa privada) saque sus autobuses y transporte a las personas. No sólo se le permitió a la iniciativa privada invertir en la producción de electricidad. Se le cedió el negocio, al grado de que con 20 por ciento de la infraestructura instalada tiene 30 por ciento del negocio.

Las plantas eléctricas se clasifican de acuerdo a cómo producen electricidad: están las termoeléctricas, las hidroeléctricas, las nucleares, geotérmicas, eólicas y, en algunas partes del mundo, las solares. En México hay básicamente termoeléctricas e hidroeléctricas. Juntas, si incluimos las carboníferas, tienen 95 por ciento de la capacidad.

En la misma página de Internet de la CFE hay otro dato que llama la atención: mientras que las plantas hidroeléctricas tienen una capacidad de 22 por ciento del total producen solamente 15 por ciento del total de energía. Ya mencionamos que necesariamente las plantas en su conjunto son subutilizadas; sin embargo, una política racional debería privilegiar la producción hidráulica sobre la térmica. Es decir, las hidroeléctricas deberían trabajar al máximo de su capacidad y que la subutilización corriera por cuenta de las termoeléctricas. Esto debido a que las hidroeléctricas son más baratas y ecológicas, porque no se usan ni queman combustibles. Ocurre lo contrario, las termoeléctricas privadas tienen aproximadamente la misma capacidad y el doble de producción.

Aun en una distribución paritaria, el 7 por ciento de diferencia en la producción representa 16 TWh de energía al año. En términos de bióxido de carbono significa 8 mil millones de kilogramos de bióxido de carbono.3 Un árbol, en promedio, limpia en un año alrededor de 10 kilos de bióxido de carbono. Para compensar esta política se deberían plantar 800 millones de árboles. Como cuatro veces más que la campaña de Calderón de plantación árboles.

El año pasado, después de la tragedia de Tabasco, se denunció, que parte del problema es que no se habían operado las hidroeléctricas liberando agua de las presas para que las termoeléctricas privadas pudieran vender su electricidad. Los datos presentados no son suficientes para sustentar esta denuncia, se necesita más información, ¿de qué presas? ¿Cuánto llovió? ¿De dónde más llegó agua? ¿Se han azolvado los ríos? Es de hecho posible que otros factores, como la no construcción de infraestructura preventiva, tengan mayor responsabilidad en la tragedia. Pero de lo que no queda ninguna duda es de que la política de la CFE es privilegiar las ganancias privadas, en este caso, por encima de las finanzas públicas y la ecología.

1 www.cfe.gob.mx/es/LaEmpresa/generacionelectricidad/ para su mejor entendimiento los MW fueron convertidos a GW. Algunos datos fueron redondeados. También se retiro la columna del 2008 pues los datos por razones obvias no están completos. Bajada el 15 septiembre.

2 34.3 *24* 365 = 300 468 GWh.

3 La producción de cada KW-h en las termoeléctricas más eficientes consume gas que libera medio kilo de CO2.