Comunicado de Prensa
Ginebra.- ARTICLE19 y el Instituto de Estudios sobre
Derechos Humanos del Cairo (CIHRS por sus siglas en inglés)
manifiestan su preocupación por la reciente decisión de
los Estados Unidos de América, Australia, Nueva Zelanda
y los Países Bajos de retirarse de la conferencia contra
el racismo convocada por Naciones Unidas, también conocida
como la Segunda Conferencia de Revisión de Durban. Ambas
organizaciones urgen al resto de Estados parte,
particularmente a los europeos, a no abandonar
la conferencia y posicionarse de manera firme a favor de
la protección de los derechos a la equidad y la libertad
de expresión.
Las decisiones de abandonar la conferencia pueden
ocasionar el retiro de otros Estados de la Unión
Europea, lo que debilitaría algunos de los avances
más significativos en materia de libertad de expresión.
Después de meses de intensas negociaciones se ha
logrado emitir un borrador de documento final que
reafirma el papel esencial de la libertad de expresión
y la libertad de acceso a la información al mismo
tiempo que omite cualquier referencia a la “difamación
de religiones”. Dicho concepto ha sido denunciado
por activistas de la libertad de expresión en su
tentativa de proteger sistemas de creencias de cualquier
escrutinio, crítica o broma, lo que resulta incompatible
con el marco internacional de Derechos Humanos. De manera
adecuada, el documento actual reconoce la primacía de
los derechos de los individuos y no de las religiones.
De acuerdo con Moataz El Fegiery, Director Ejecutivo de
CIHRS; “La sustitución de la 'difamación religiosa' por
un lenguaje que protege la libertad de creencias de los
individuos representa un reconocimiento positivo de
la comunidad internacional de que el Derecho Internacional
no reconoce este concepto y por ende no debe ser utilizado
por Naciones Unidas”.
La Dra. Agnes Callamard, Directora Ejecutiva de ARTICLE19
afirmó; “Hace casi diez años que los activistas por la
libertad de expresión han abogado en contra de las
resoluciones de 'difamación religiosa' en el Consejo de
Derechos Humanos de Naciones Unidas. De manera consistente,
los Estados occidentales también se han sumado a este
esfuerzo, pero han fallado al momento de influir
positivamente en la formulación de las diversas resoluciones
sobre el tema. Finalmente se puede hablar de un giro
sustancial en la materia. Después de semanas de intenso
cabildeo, un nuevo lenguaje ha surgido. En él se pretende
proteger a las personas creyentes y no a sistemas de
creencias específicos. El fracaso de la Conferencia de
Revisión de Durban y el rechazo del documento declaratorio
actual borraría los avances hechos hasta el momento. Existen
pocas posibilidades de que volvamos a experimentar una
oportunidad como la que se ha dado.”
“A pesar de los logros positivos alcanzados, el rechazo
al texto vigente de la Conferencia de Durban por los Estados
que se han retirado sólo fortalecerá y alentará a aquellos
Estados que buscan el divisionismo político con el fin
de mermar el sistema internacional de Derechos Humanos,
especialmente el derecho a la libertad de expresión”
concluyó El Fegiery.
ARTICLE19 y CIHRS exhortan a los Estados parte a involucrarse
de manera constructiva en la Conferencia de Durban y abstenerse,
por todos los medios de cualquier maniobra política que
menoscabe los avances logrados hasta el momento, primordialmente
en materia de libertad de expresión.
NOTAS TO EDITORES:
• Para mayor información, contactar Dr Agnes Callamard,
ARTICLE 19 Executive Director, or Barbora Bukovská,
Senior Director for Law tel: +44 (0) 789 684 5539;
email: barbora@article19.org [1]. O Jeremie Smith, Director,
Geneva Office- CIHRS, tel: +41 (0) 767172477,
jsmith@cihrs.org [2]. Para información en español:
Ricardo Gonzalez, ricardo@article19.org [3], +52 55
10546500 ext. 102.
• El CIHRS es una organización regional e independiente
con sedeen Cairo, Egipto, cuenta con oficinas en París y
Ginebra. CIHRS pretende analizar y atender los retos
culturales y legales para implementar los estándares
internacionales de derechos humanos en la región Árabe.
ARTICLE 19 es una organización independiente de Derechos
Humanos que trabaja alrededor del mundo para proteger y
promover el derecho a la libertad de expresión. Toma su
nombre del Artículo 19 de la Declaración Universal de los
Derechos Humanos, la cual garantiza la libertad de expresión.
6-8 Amwell Street London EC1R 1UQ United Kingdom
Tel: +44 20 7278 9292 - Fax: +44 20 7278 7660 -
info@article19.org [4] - www.article19.org [5]
Información difundida por el Área de Comunicación y
Visibilidad de Cencos
Foto José Antonio López
Blanche Petrich
Cuatro integrantes del Comité Libertad y Justicia para Atenco –el politólogo Adolfo Gilly, los actores Julieta Egurrola y Bruno Bichir, así como Odisea Valenzuela, trombonista del grupo Los de Abajo (latin ska y tropipunk)– llegaron ayer hasta la puerta metálica del penal de Molino de Flores, en Texcoco, listos para una visita solicitada con semanas de anticipación. Adentro los esperaban los nueve presos políticos de Atenco que siguen recluidos ahí. Era, simplemente, una visita de solidaridad. Nunca se produjo.
Una vez más, las autoridades penitenciarias del estado de México cerraron el paso. No valió ninguna gestión, ningún argumento. No lo permite el reglamento
, fue la última palabra, tajante, del subdirector de Readaptación en la entidad, Miguel Ángel Estrada, ante los razonamientos de Gilly.
El profesor universitario denunciaría más tarde: hoy las condiciones carcelarias de los presos políticos mexicanos son peores que en los años represivos de Díaz Ordaz y Echeverría. No basta con luchar por su liberación; hay que luchar por sus derechos inalienables a tener visitas, a recibir libros sin restricciones, a la información, al libre movimiento, reunión y expresión dentro de la prisión
.
La comisión iba acompañada de una nutrida caravana del movimiento popular atenquense, de los adherentes de la otra campaña y varios ex presos políticos de ésta y otras luchas: Pedro Reyes, Héctor Cerezo, Héctor del Valle y dos de las mujeres que fueron violadas durante el operativo de San Salvador Atenco, hace tres años, Edith Rosales (liberada hace pocos meses) e Italia Méndez.
Con semanas de anticipación el comité tramitó la solicitud para ingresar al penal. Los funcionarios de Readaptación Social del estado de México tuvieron desde entonces la lista de los visitantes y de los presos que iban a ver: Alejandro Pilón Zacate, Inés Rodolfo Cuéllar, Narciso Arellano, César Espinoza Ramos, Óscar Hernández Pacheco, Juan Carlos Estrada Cruces y Édgar Morales Reyes.
Ellos purgan una sentencia de casi 35 años por el supuesto delito de secuestro equiparado
, el mismo expediente que generó para otros tres presos –Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo– sentencias de hasta 112 años, en el penal de máxima seguridad del Altiplano.
Pero apenas unos días atrás, las autoridades penitenciarias denegaron el permiso de acceder al penal, argumentando que los sábados, día de visita ordinaria, se deben tomar medidas de seguridad.
Gilly quiso saber más. Se acercó al portón cerrado y se asomó por la mirilla. Desde el interior se acercó el mismo Miguel Ángel Estrada. El intelectual, quien además ha sido preso político, y el jefe de los carceleros dialogaron.
El primero insistía en pedir explicaciones por tanta dureza en el trato a los prisioneros. Estrada esgrimía, una y otra vez, el rígido código normativo de las prisiones mexiquenses, que permite que determinados presos reciban visitas únicamente de sus familiares directos y sus abogados defensores, nadie más.
“Usted no tiene por qué saberlo –decía Gilly, persuasivo–, pero yo fui preso político, seis años. Y en prisión, en Lecumberri, escribí un libro. Porque a los presos políticos de aquellos años no nos restringían derechos como el de la lectura, la educación, la escritura, la reunión y las visitas.”
También quería saber si, hechos nuevamente los trámites de la visita y seleccionado algún otro día que no fuera de visita ordinaria, le permitirían entrar. Porque a mí, como profesor, me interesa mucho la educación.
Felipe Ángeles en la Revolución. Precisamente, llevaba en el morral, para regalarle a los presos, su libro más reciente:
Intransigente, Estrada respondió sin comprometerse: hagan la solicitud. La valorará el consejo interno disciplinario. Ya veremos
. Nada más. Prisión a piedra y lodo para los atenquenses, igual que desde que fueron apresados en el violento operativo policiaco del 3 de mayo de 2006.
Hace un mes, exactamente, otras personalidades del Comité Libertad y Justicia para Atenco, los obispos Samuel Ruiz y Raúl Vera y el sacerdote Miguel Concha, intentaron también visitar a los tres presos del Altiplano. Tampoco se les permitió el acceso.
En el mítin que se organizó en la explanada frente a la prisión, Julieta Egurrola, la actriz activista que participa en múltiples movimientos populares, denunció la cerrazón de las autoridades y aseguró que, pese a todo, la campaña por la libertad de los atenquenses ha crecido.
Hoy cuenta con la adhesión de 130 organizaciones de 20 estados, además de las internacionales. La campaña la encabezan, además de los que ayer estuvieron en Texcoco, los obispos Samuel Ruiz y Raúl Vera, Ofelia Medina, Manu Chao, Francisco Toledo y varias decenas más de artistas, intelectuales, músicos, pintores y defensores de derechos humanos.
Bruno Bichir aseguró: Pese a este revés, no vamos a cejar. Vamos a insistir, vamos a presionar, vamos a crecer. Cada vía más compañeros van a unir sus voces a este reclamo
.
Y Gilly recordó que grandes creadores de México escribieron libros trascendentes desde la prisión, como David Alfaro Siqueiros y José Revueltas, entre otros.
El mismo Gilly escribió en Lecumberri –donde estuvo preso seis años, a partir de 1966– uno de sus libros más editados, La revolución interrumpida. El académico llamó a todas las fuerzas progresistas de México –de izquierda, de centro, socialistas, cristianos, gente de los partidos políticos– a sumarse a la causa por la libertad de los presos políticos. Cuando salgan, nos quitaremos todos una gran piedra de encima. Y eso liberará una enorme energía para la lucha social
.




