sábado, enero 22, 2011

Declaración del PRT sobre la violencia a las mujeres



¡NI UNA MUERTA MÁS!


El asesinato de Susana Chávez en Ciudad Juárez muestra en un sólo caso la gravedad de la situación de violencia a que se ha llegado en México, combinando por un lado el feminicidio y por el otro la criminalización y represión de la lucha social que ocurre en el marco de la militarización del país impuesta por Felipe Calderón y su supuesta guerra al narcotráfico.

Ciertamente ya había feminicidio antes de la llegada de Calderón por medio del fraude de 2006. Como ya se sabe, cuando hay impunidad, cuando no se frena el asesinato de mujeres (e incluso se exhonera a asesinos confesos como en el caso de Rubí) el crimen se repite, se multiplica y se extiende. El ejemplo más inmediato es el asesinato de la madre de Rubí, la compañera Marisela Escobedo. Pero por lo mismo ya no es solamente Ciudad Juárez. El mensaje de impunidad hace que el feminicidio se extienda. En el Estado de México el número de mujeres asesinadas es mayor y la semana pasada el Gobierno estatal, con el apoyo de la Secretaría de Gobernación e incluso de "Institutos de la Mujer" de varios estados de la República se opusieron a declarar la "emergencia de género" en aquella entidad por considerar que se quería "politizar" la situación, señalando la responsabilidad del Gobernador Peña Nieto el ptretendido candidato presidencial del PRI para el año 2012. En Colima, en otro extremo del país organismos de defensa de derechos humanos y fenministas están denunciando, al mismo tiempo, el gravísimo incremento en el número de violaciones y agresiones de todo tipo contra las mujeres. La impunidad fomenta y encubre el feminicidio.

Pero a lo anterior hay que agregarle la combinación explosiva que ha significado la llegada de Felipe Calderón y su criminal y violatoria de todo tipo de derechos, política de militarización del país en su guerra contra el narcotráfico. No se ponen de acuerdo totalmente con las cifras y quieren manipularlas, además de que hay una parte oscura al respecto, por ejemplo, en el número de nuevas desapariciones forzadas, ocultas bajo el manto confusio de "levantones" como si todas fueran obra del "crímen organizado" y no de policias y soldados, aunque a veces actuén en complicidad con aquellos.

Desde fines del 2006 que Calderón declara la guerra, concepto que ahora hipócritamente niega haber utilizado, aunque están todas las evidencias de sus discursos e incluso de su ridículo disfraz de militar, hay más de 28 mil homicidios. Se habla, una nueva y escalofriante categoría que ha tenido que incorporarse a las estadísticas, de 10 mil huérfanos producto de la guerra de Calderón. La cifra más difícil de determinar, la de los desaparecidos, oscila entre mil y 2 mil personas que han sido secuestradas y todavía no hay noticia de ellas. Rosario Ibarra demanda la presentación, junto con las madres del Comité "Eureka" de más de 500 personas desaparecidas durante los gobiernos del PRI , especialmente a partir del gobierno de Luis Echeverría, que tienen la característica de ser desaparecidos políticos, vinculados de una manera a otra a luchas políticas o guerrilleras de aquellos años. Con Calderón se eleva a más de mil personas pero probablemente más pues las víctimas ahora son de cualquier ámbito social y no necesariamente de activistas políticos, lo que hace más lento el proceso en que sus familiares denuncien públicamente la desaparición. Solamente para el 2010, el año de la mayor violencia, ellos están hablando de 15 mil 273 ejecuciones. El concepto es importante porque en una guerra se supone que hay enfrentamientos, batallas y en México estos enfrentamientos son los menos. Lo que hay son ejecuciones, es decir asesinatos, sin que haya enfrentamiento armado de las dos partes.

Así han matado a jóvenes en fiestas quinceañeras, así han matado a familias enteras al pasar un retén militar, así han matado a estudiantes saliendo de la escuela. Ellos usan las cifras de muertos para decir que van "ganando" la guerra. Mientras más muertos, mayor triunfo en su guerra. Sugieren entonces que todos los muertos son criminales, lo que es falso (además de que aunque fueran no se justifica una política que lo que se propone es simplemente matar) y cuando se les demuestra que están calumniando a personas inocentes a los que presentan como "sicarios" o delincuentes, incorporan la explicación de que son "daños colaterales" o "sacrificios necesarios" en el marco de esta guerra. Es el extremo de esta necropolítica criminal de la militarización. Como denunciamos la falsedad e hipocresía de esta guerra y la realidad violatoria de derechos de la militarización están matando ahora también a los defensores de derechos humanos, a las activistas contra la militarización y el feminicidio. Así mataron a Josefina Reyes el año pasado en Ciudad Juárez, activista que viene desde la primera época de lucha contra el feminicidio.

Como mucha gente de Ciudad Juárez que está emigrando a Estados Unidos o a otras partes del país, también activistas amenazadas han tenido que salir como la compañera Cipriana Jurado, también luchadora desde la primera época contra el feminicidio.

El otro caso gravísimo de Marisela Escobedo, que denunciaba que los jueces exhoneraron a Sergio Rafael Barraza, asesino confeso de su hija Rubí, y que es asesinada cuando protestaba ante el Palacio de Gobierno de Chihuahua. Después de su asesinato, agresiones y amenazas contra sus familiares y amistades continúan, obligando a varios de ellos a emigrar a Estados Unidos.

A pesar de todo ello las protestas en la calle y las movilizaciones en Ciudad Juárez y en Chihuahua continúan gracias al valor, consecuencia y compromiso de activistas y defensores de derechos humanos unidos con el dolor de la gente y familiares de las víctimas. Todos ellos deben recibir nuestra solidaridad y apoyo en acciones y protestas en todas partes fuera de Chihuahua también, pues las amenazas continúan como las que ha recibido en estos días el compañero José Hernández allá en Ciudad Juárez.

El alto grado de violencia hacia las mujeres que se comete en México ha colocado al país, como un paradigma por el número de mujeres asesinadas y cuyas muertes no han obtenido justicia ni han sido esclarecidas. Chihuahua se ha convertido en el arquetipo de la militarización del país, siendo uno de los Estados más golpeados durante la así llamada guerra contra narcotráfico, colocando a Ciudad Juárez a nivel mundial como una de las fronteras más violentas.

La gravedad de la situación se ha elevado con el asesinato de mujeres defensoras de derechos humanos, luchadoras sociales y activistas que exigen justicia para los casos de violencia contras mujeres Además del asesinato de Marisela Escobedo ahora el asesinato de Susana Chávez es un caso paradigmático que no hay que subestimar. Se trata de una activista y luchadora social, poetisa, que buscaba vincular el arte y cultura en la lucha contra el feminicidio en Ciudad Juárez y creadora de la consigna:¡ Ni una Muerta Mas! Por eso su asesinato ha generado una gran respuesta de indignación y protesta social. Ahora las autoridades pretenden denostar la memoria de Susana y banalizar su asesinato. Eso es lo que significa la versión oficiosa que pretende explicar el asesinato producto de una borrachera en compañía de personas "inconvenientes". Es una nueva edición de la "explicación" misógina, sexista, que pretende responsabilizar a las mujeres de su muerte por "provocadoras", por su estilo de vida o por su forma de vestir, como solía decir el actual Procurador General de la República, el señor Chávez Chávez, cuando era Procurador de Justicia en Chihuahua y pretendía regañar a las madres de las jóvenes asesinadas por permitirles usar minifaldas.

Nada justifica el asesinato de mujeres y las mujeres tienen derecho a vivir, actuar, comportarse, vestir como quieran y no condenadas a vivir encerradas en su casas, sin poder salir a las calles, especialmente a ciertas horas o rumbos, u obligadamente acompañadas de sus padres o maridos. No queremos ese mundo del terror y de la intolerancia de la derecha y sus valores que quiere ahora imponerse con la impunidad frente a los feminicidios y los crímenes producto de la militarización del país.

Si Susana fue asesinada por atreverse a vivir en libertad es un ejemplo más -contra los que cierran los ojos y ni se atreven a mencionar la palabra feminicido, como los funcionarios de Peña Nieto- de que fue asesinada por ser mujer. Pero conociendo la trayectoria de Susana, lo que escribía y pensaba, las razones por las que luchaba, el asesinato de Marisela, unas semanas antes, las amenazas continuadas contra sus familiares y amigos, las amenazas contra otros activistas, es obvio que el asesinato de Susana también es una abierta agresión contra todo el movimiento y los defensores de derechos humanos, en la persona de una de sus más claras y sensibles compañera.

Un diputado priísta de Chihuahua, conociendo de las protestas del movimiento, porque las autoridades han quitado una y otra vez las veladoras colocadas en memoria de Marisela frente al Palacio de Gobierno, ha dicho que se trata de un "negocio" de las ONGs que piden dinero a Estados Unidos para comprar cientos de veladoras y que si quieren ponerlas que vayan a ponerlas a Catedral, en vez de hacerlo en la calle frente al palacio de Gobierno, pues es en la Catedral donde hay que encerrarse a rezar para que acabe la violencia.

Rechazamos las lecciones de moral de la derecha, del PAN y del PRI. No a la resignación, no a la aceptación como "mal natural" o "daño colateral" de la actual situación. No es encerrándonos en casa a llorar o rezar que esto terminará. Es por medio de la lucha, en la calle, en la movilización, en la organización y la lucha política donde está el camino para lograr que México despierte ya de esta pesadilla que ha significado un gobierno espúrio, pero también criminal, heraldo de la muerte, de la necropolítica de Estado, responsable de la actual situación de violencia que vive el país, violando leyes y derechos, atentando contra la vida, el acceso a la justicia, el bienestar social y la dignidad humana de la población. El sueño de Susana gritando "Ni una muerta más" es posible solamente con la lucha organizada.


!Súmate a las movilizaciones y campañas nacionales e internacionales contra el feminicidio y la militarización en México!

Partido Revolucionario de las y los Trabajadores (PRT)

Sección Mexicana de la Cuarta Internacional.



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