martes, mayo 10, 2011

Enseñó el cobre. Un medio del Estado para Calderón



Enseñó el cobre

Felipe Díaz Garza
9 May. 11 El Norte


Hace un año, el Presidente Calderón dio madruguete con un decreto de su invención, el de la creación del Organismo Promotor de Medios Audiovisuales (OPMA). Digo madruguete porque el decretazo salió al aire el 31 de marzo del año pasado, justo al arrancar la temporada vacacional de Semana Santa, por lo que tuvo muy poco impacto ante la opinión pública.

El nuevo órgano tendría como objetivo generar, producir y distribuir contenidos audiovisuales, prestar servicios de radiodifusión y colaborar con canales y frecuencias de la Administración Pública Federal a través del suministro de contenidos educativos, deportivos, culturales, de recreación y entretenimiento que puedan ser difundidos entre la población. También se decretó que el Secretario de Gobernación presidiría la Junta de Gobierno del OPMA y que dicho organismo tendría la obligación de "fomentar los valores y creatividad artísticos nacionales".

Pues ahora resulta que el subrepticiamente decretado OPMA ha sido subrepticiamente redesignado, ahora en medio de la temporada pascual vacacional de 2011, como cabeza de playa en una nueva guerra del Presidente Calderón, la que libra por la conquista del mercado televisivo.

Esta campaña la inició Calderón el 26 de este abril con un proyecto de inversión que envió a la Secretaría de Hacienda, para dotar al Canal 11, alguna vez el canal del Poli, pero hoy operado por OPMA, con más de 528 millones de pesos para ampliar su cobertura a 76 por ciento de la población del País, a partir de un supuesto, quizás muy menor, 50.7 por ciento de cobertura actual. La inversión estará dirigida a construir desde 19 estaciones repetidoras y complementar tres en construcción desde el 2010, que se sumarían a 28 que ya transmiten la señal de Canal Once.

El tal proyecto de inversión apunta que "una mayor competencia en el mercado de televisión abierta, por ejemplo mediante una tercera cadena con cobertura nacional, como la que intenta desarrollar OPMA al acrecentar sus repetidoras, reduciría las externalidades negativas". Las "externalidades negativas" a que se refiere incluyen "freno al desarrollo democrático" y "obstáculos a la fidelidad y veracidad de la información transmitida", y derivan de la concentración del mercado en sólo dos cadenas, las de Televisa y TV Azteca.

Es transparente la intención de Calderón de pelear en 2012 la madre de todas las batallas por la Presidencia de la República. Para eso quiere un Canal Once de hipotética proyección y penetración nacionales, para competir por la Presidencia contra el duopolio, virtualmente convertido en monopolio, que forman Televisa y TV Azteca, ése sí una televisora, aunque nos duela, de verdadera proyección y penetración nacionales.

Mas hay una segunda lectura de la intención presidencial. Si Calderón se apodera del 11 para convertirlo en una versión libre de Televisa-Azteca, si logra sacar a éstas del juego y si su monopolio televisivo logra ganarle las elecciones al duopolio devenido en monopolio, entonces tenemos dictadura para rato. Esto vale también si Calderón pierde las elecciones, pues Peña Nieto dispondrá así de su asociada Televisa-Azteca y su propio monopolio televisivo de Estado, que le habrá regalado el PAN.

Al reconcentrar el mercado nuevamente en una sola cadena, la del decreto de Calderón, que tendría poder legal gracioso sobre las otras dos, tanto como para estatizarlas o simplemente desconcesionarlas, la nueva cadena permitiría al todavía Presidente y a sus sucesores, si los hay, ejercer la vocación autoritarista del Gobierno, para poner o volver a poner "freno al desarrollo democrático" y "obstáculos a la fidelidad y veracidad de la información transmitida", que es lo mismo, pero peor, que donde estamos ahora.

La televisión manipula, dicta conductas, impone cartabones y normas, establece parámetros e idiotiza, usted lo sabe muy bien pues tiene sobrados ejemplos en casa de ese poder, tan irresponsablemente usado por Televisa, por TV Azteca y por todos sus colegas del espectro televisivo y radiofónico. Hay que quitarles ese poder a los duopólicos devenidos en monopólicos. Pero no podemos entregárselo a otro enemigo declarado de la inteligencia, la libertad y la democracia, que eso es vocacionalmente el Gobierno, el Gobierno de aquí, de allá y de donde sea.


diazgarza@gmail.com


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