lunes, mayo 09, 2011

La Marcha en Monterrey

Una convocatoria mayor a la usual por estos lares; así estuvo la explanada , no llena, todavía no, ojalá algún día. Nos preguntábamos cuántos éramos: algunos dijeron 500, otros 700 (las dos cifras que manejaron al día siguiente los diarios de la localidad), algún optimista habló de más de mil. No tanto, pero ¿importa? En esta ciudad tan hostil a casi cualquier movimiento, tan acostumbrada a que no la molestes de esa modorra tan crónica (será por ese sol que agobia y debilita? ), será que el adoctrinamiento resultado de la dominación ideológica-económica de los grupos capitalistas locales permanece tatuada en las conciencias de la población? aceptaremos que es por el miedo a protestar para ya no tener miedo?


Ninguna de esas razones o todas ellas, lo cierto es que en una ciudad lastimada por gobernantes y delincuentes, se ha ido generando -como lo previó el gobierno federal- la aceptación a la presencia del ejército como el salvador de la nación. Si lo dudan, basta ver una encuesta de Milenio sobre si debían volver a sus cuarteles los militares; a mediodía los resultados eran 16% que sí, 84% que no. También está lo que los noticieros difunden sobre la exposición montada por la Sedena y los pequeñines que quieren ser soldados.

Dentro de la misma marcha y concentración, se notaba quien ponía cara de azoro ante algunas consignas, gritadas o en pancartas, sobre el ejército. Incluso acerca de cualquier consigan, los nuevos, los primerizos en estas lides, sopesando si no eran desaforadas las exigencias. La insistencia de algunos en autoresponsabilizarse del estado actual de cosas y generalizar, igual que el gobierno, que la responsabilidad es de todos. Sí y no. Hay de grados de responsabilidad a grados de culpabilidad.

En fin, heterogénea, plural, emotiva por la presencia y participación de los familiares de Gaby Pineda, la estudiante de Psicología arrollada por la patrulla de un policía ejecutado, de madres o hermanas de desaparecidos a quienes las autoridades no buscan, porque para esas autoridades los desaparecidos son seres anónimos, deshechables.

Rica y esperanzadora marcha por tener en su seno a muchos jóvenes, no los suficientes aún, pero ojalá sea sólo por ser el inicio. Aún cuando algunos quieran guardar la compostura en tiempos en donde toda compostura se ha perdido y no tiene sentido aparentar, mientras que otros proclamen el derecho a marchar libres, sin cordones, sin reglas fijadas para no molestar. Pero si los molestos somos nosotros, la población! Ojalá vaya no importando quien vaya delante, si todos vamos al mismo lado. Hay mucho camino, en distancia, compromiso, aprendizaje, experiencia.

Sigamos teniendo esperanza, aunque a veces sea difícil sustentarla. Trabajo sobra.


Para las fotos, los remitimos al siguiente link:

http://www.15diario.com.mx/15diario/11/05/110509/9marcha.html

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