Gustavo Iruegas
La aplicación inconsulta y abusiva del modelo neoliberal sobre la sociedad y la economía mexicanas por una tecnocracia extranjerizante; la cancelación de la democracia por la oligarquía y la alta burocracia, y los afanes derogatorios de la soberanía nacional por parte de los nuevos renegados, han llevado a México a una situación en la que es preciso refundar la República. Es
necesario pactar nuevas reglas de convivencia sustentadas en una democracia efectiva, reorientar las relaciones socioeconómicas sobre bases de equidad y justicia e imbuir la ética en las relaciones políticas. En resumen, hay que hacer la revolución.
Se trata del proyecto de un México nuevo que, sustentado en su herencia patrimonial y cultural, afiance la seguridad de la nación y promueva la prosperidad del pueblo, que ejerza la soberanía y refuerce la identidad, que defienda los altos intereses nacionales y que afronte con lucidez y buen juicio sus responsabilidades internacionales.
Para ponerlo en práctica, el pueblo tiene que reasumir el poder que le es consustancialmente propio y orientarlo a la consecución de los elevados fines de la revolución. Aunque latente, el poder popular siempre existe, pero cuando no está organizado se disipa, como el vapor de agua en la atmósfera. Para que su fuerza se pueda utilizar hay que confinarlo en un propósito y dirigirlo a un fin específico. En este caso, a la toma del poder nacional, el que resulta de la suma de las capacidades de las instituciones nacionales.
El proceso está en marcha desde el día 16 de septiembre de 2006. Ante el golpe de Estado perpetrado en su contra por la colusión de los poderes formales y fácticos, el pueblo de México, reunido en asamblea popular, decidió rechazar al presidente espurio y designar al verdadero ganador de las elecciones Presidente Legítimo de México, además de crear un gobierno igualmente legítimo. El 20 de noviembre del mismo año, Andrés Manuel López Obrador, en magna ceremonia pública, asumió su cargo e inició la histórica y descomunal tarea de derrocar al gobierno de facto y al régimen corrupto e iniciar la instauración de la nueva República, el objetivo central de su mandato.
El gobierno del presidente legítimo está conformado por una docena de secretarios encargados de carteras específicas que vigilan estrechamente el desempeño del gobierno espurio y denuncian las políticas torcidas y las maniobras perversas contrarias al interés popular, al patrimonio y a la soberanía nacionales. Sin embargo, la tarea principal del gobierno legítimo en su conjunto es la de organizar el poder popular necesario para enfrentar el poder del gobierno de facto, que no es otro que el de las instituciones nacionales adulteradas por la corrupción.
La manera tradicional de hacerlo es crear la fuerza armada suficiente para superar las armas del gobierno y con ello dar oportunidad al pueblo de alzarse con el poder nacional, la vía armada. Es la que en la segunda mitad del siglo XX pusieron en práctica los movimientos revolucionarios latinoamericanos. La preparación de esas luchas significó años –10 en promedio– invertidos en la organización clandestina, la acumulación de fuerza, el aprendizaje del uso de las armas y del combate mismo, así como en su acreditación en la conciencia pública como opción de poder. Cuando estuvieron listos iniciaron la larga guerra contra las fuerzas del gobierno (profesionalizadas, organizadas, bien pagadas y mejor armadas), en la cual las probabilidades de la derrota eran notoriamente mayores que las de la victoria.
Dos movimientos revolucionarios, en Cuba y Nicaragua, alcanzaron el poder; otros, en El Salvador y Guatemala, no tomaron el poder, pero cambiaron el sistema, y otros, los más, fueron derrotados. Todos significaron grandes sacrificios para la población que aportó la mayor parte de los muertos de ambas partes. Los conflictos duraron decenios antes de alcanzar el desenlace. El martirologio fue descomunal. En México tendríamos que agregar a los capítulos (decenios) de preparación y guerra abierta una casi inevitable intervención de Estados Unidos.
La experiencia adquirida tanto en cabeza ajena cuanto en la propia, junto a la correcta lectura de la realidad nacional y sus actuales circunstancias, han hecho que en México se haya optado por la resistencia pacífica como método de lucha para ganar el poder. Que se rechace la violencia no convierte el método en laxo: es muy potente, como demuestran el fracaso del desafuero de AMLO, la descalificación de la ley Televisa y la defenestración del palafrenero Ugalde. Tiene la virtud de que inhibe el uso de la fuerza pública aunque ése no es su único mérito. Ofrece también la ventaja de ser más rápida.
En México, al aplicar la resistencia pacífica, la temporalidad de la lucha queda contenida, en sus máximos, en el calendario político oficial, mientras que los mínimos serán determinados por la ineptitud y la necedad de los funcionarios del régimen espurio. Despejando la ecuación, las opciones de solución se encuentran en cualquier punto entre dos extremos: las elecciones de 2012 o el colapso del régimen de facto.
La fatalidad del plazo está determinada por la organización del poder popular a base del reclutamiento de los resistentes, que al iniciarse octubre cuenta con un millón y medio de afiliados. Si el gobierno de Calderón no se derrumba antes de julio de 2012 –lo que a la vista de su errático y pobre desempeño no puede descartarse–, el pueblo de México acudirá a un nuevo proceso electoral sabedor de que su simple voto no será respetado –como no lo fue en los dos comicios que ganó en los últimos cuatro en que participó– a menos que se presente pertrechado con el poder popular organizado que está en construcción. La misma formidable fuerza será utilizada en cualquiera de las soluciones intermedias.
Así, la lucha de los resistentes mexicanos es pacífica, y por lo mismo preserva preciosas vidas del pueblo y es, al mismo tiempo, la vía rápida de la revolución.
jueves, octubre 04, 2007
Miles de estudiantes y activistas conmemoran el 39 aniversario del 2 de octubre
La Jornada: miércoles 3 de octubre de 2007 .
Alto a la nueva guerra sucia y castigo a los represores genocidas, demandan
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El gobierno impulsa la militarización
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Llaman a consolidar frente contra la represión
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Laura Poy, Gustavo Castillo, Mirna Servín y Bertha Teresa Ramírez
Miles de estudiantes, activistas sociales e integrantes de organizaciones civiles salieron a las calles de la ciudad de México para conmemorar el 39 aniversario de la matanza del 2 de octubre de 1968 en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco, y denunciar que con un gobierno “sordo y ciego ante los cambios que ha vivido la sociedad mexicana en las décadas pasadas, ahora pretende imponer un nueva guerra sucia donde domine el terrorismo de Estado”.
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Convocada por integrantes del Comité 68 y agrupaciones sociales, estudiantiles y sindicales, la movilización, que de acuerdo con fuentes policiales reunió a 14 mil personas, en su mayoría alumnos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), del Instituto Politécnico Nacional (IPN), del Colegio de Bachilleres y de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), tuvo como exigencia central el castigo a los responsables de la masacre de Tlatelolco y la consolidación del Frente Nacional contra la Represión para “detener a un gobierno que hoy pretende regresar al pasado criminalizando la protesta ciudadana y sembrando el terror con cientos de detenidos-desaparecidos”.
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Con un llamado a participar en una marcha pacífica, los contingentes de estudiantes, maestros y agrupaciones sociales partieron de la Plaza de las Tres Culturas, poco después de las 16:30 horas, rumbo a la Plaza de la Constitución, rodeada por cordones de seguridad con el propósito de evitar la “infiltración” de porros, acción que propició que el orden sólo fuera roto por pintas en bardas y mobiliario público que realizaron algunos grupos de jóvenes.
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Indicios amenazantes: Álvarez Garín
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En su camino hacia la plancha del Zócalo, Raúl Álvarez Garín, integrante del Comité 68, destacó que el pronunciamiento central de las organizaciones civiles es contra la “nueva guerra sucia que se pretende imponer, y de la cual hay indicios amenazantes que nos preocupan, porque debemos parar esta escalada antes de que llegue a los niveles que se vivieron hace casi 40 años”.
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Aseguró que con la creación de un frente nacional contra la represión “buscamos enfrentar un fenómeno que requiere cada vez más especialización, porque es mucho más complejo que hace algunas décadas, y hoy estamos convencidos que sólo con la unidad y la fuerza de todas las agrupaciones podremos denunciar y dar seguimiento a todos los casos”.
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Por su parte, Félix Hernández Gamundi, también integrante del Comité 68, que encabezó la marcha con el lema: Alto a la nueva guerra sucia. Juicios penales a los genocidas, alertó que ante los síntomas de acciones de represión y hostigamiento como los que se vivieron hace más de tres décadas es “evidente que el nuevo gobierno federal está violentando todas las reglas de la gobernabilidad política y social, porque es un gobierno que no está entendiendo a este país, y eso es sumamente grave”.
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Lo que vemos en todos lados, agregó, es que se está orientando hacia una postura “cada vez más cínica y represiva, con un discurso que pretende ser popular porque supuestamente va a rescatar a los sectores más desfavorecidos, pero al mismo tiempo va golpeando a los grupos disidentes y eso, sencillamente, no lo podemos permitir”.
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Después de guardar un minuto de silencio a las 18:10 horas –momento en que hace 39 años inició el operativo militar contra los manifestantes en la Plaza de las Tres Culturas– para conmemorar a las víctimas de la matanza de Tlatelolco, un grupo de jóvenes rompió los cristales de un restaurante en la calle de Madero, situación que generó la movilización de los cuerpos policiacos que resguardaban a los contingentes. .
Arrestaron a 12 personas que fueron presentadas ante la agencia 50 del Ministerio Público de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal como presuntos responsables de delitos y faltas administrativas. De los detenidos, seis fueron remitidos ante las autoridades correspondientes por los daños causados a un restaurante y por grafitear el asta bandera del Zócalo, y seis por pintar mobiliario urbano.
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Marcha, acto histórico.
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Momentos después, ante los contingentes que ingresaron a la Plaza de la Constitución para participar en el mitin, la senadora Rosario Ibarra de Piedra aseguró que se vive un “momento histórico, pero también de gozo, porque volvimos a llenar este Zócalo, y porque hoy volvimos a conformar el Frente Nacional Contra la Represión, lo que demuestra que estamos dispuestos a luchar con unidad por la vía pacífica, pero sin descanso, hasta que no quede ni un solo preso político en el país”.
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Afirmó que ante una marcha “tan numerosa, hasta el cielo la respetó, porque es una tarde maravillosa en la que podemos reunirnos y seguir luchando juntos contra la represión brutal que lleva a cabo este gobierno hipócrita”.
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La fundadora del Comité Eureka aseguró que “no es justo que las cárceles estén llenas de presos políticos y que los campos militares y las instalaciones navales sigan sirviendo para tener desaparecidos y torturar gente inocente”. Afirmó que el ex presidente Luis Echeverría fue el primero en “imponer” el terrorismo de Estado en el país, y dijo: “no sólo no olvidaremos nunca el 2 de octubre de 1968, tampoco a los detenidos-desaparecidos, ni dejaremos de exigir la libertad de todos los presos políticos”.
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En tanto, representantes de los contingentes estudiantiles hicieron un llamado a la unidad para frenar la represión, pero también se pronunciaron por la defensa de la educación pública y el repudio total a la “criminalización de los movimientos sociales y la protesta civil, porque le debe quedar muy claro a (Felipe) Calderón que ni militarizando el país logrará detener la fuerza de una sociedad civil que sí quiere un cambio, pero en beneficio de todos y no sólo de las elites políticas y económicas”.
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Por otra parte, al encabezar en la Plaza de las Tres Culturas la ceremonia por el 39 aniversario de la masacre de Tlatelolco, el titular de la Secretaría de Desarrollo Social del Distrito Federal, Martí Batres Guadarrama, dijo que la sociedad del México de hoy debe recordar a quienes marcaron la pauta en la conquista de espacios democráticos con la finalidad de evitar retrocesos a la época de la censura, la represión y el autoritarismo.
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Planteó la necesidad de mantener trabajo constante para evitar que se repitan esos hechos lamentables, ya que la función de un gobierno es salvar la integridad del pueblo, no actuar contra él.
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Asistieron la secretaria de Cultura, Elena Cepeda de León; el representante de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Salvador Martínez della Rocca, y Emilio Reza, sobreviviente del movimiento del 68.
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Martínez della Rocca indicó que, a diferencia de aquella época, el gobierno capitalino construye lazos para mantener la libertad de expresión entre sus habitantes e impulsa programas sociales que fomenten la equidad entre sus habitantes.
Gerardo Fernández Noroña en Monterrey.

Monterrey, N.L. 04 octubre 2007.
De visita en Monterrey, Gerardo Fernández Noroña conminó a los militantes del Partido de la Revolución Democrática y a los ciudadanos en general a fortalecer las acciones de la Resistencia Civil Pacífica, denunciando el incremento de precios a los artículos de la canasta básica y de otros bienes y servicios que afectan a la mayoría de la población y sobre todo golpea a las familias más pobres de México.
Denunció al Gobierno Espurio como el principal impulsor de este daño a la economía familiar y que ahora el pelele cobardemente pretende engañar afirmando que él no propuso el incremento a la gasolina. Por lo que lo reta a vetar esa Reforma Fiscal, pues sólo ha pospuesto los incrementos para enero, causando doble daño, pues los precios hoy ya se incrementaron y en enero de nueva cuenta lo harán en un tiempo de mayor dificultad económica para todos.
Afirmó que la lucha de resistencia contra el gobierno producto del fraude electoral del 2006, ha sido permanente en todo el país y se fortalece, conforme avanza la gira que realiza Andrés Manuel López Obrador, que ya llega casi a los mil municipios visitados; que debemos estar presentes en el zócalo el próximo 18 de noviembre donde Andrés manuel López Obrador, Presidente Legítimo de México rendirá su Primer informe de Gobierno.
Hizo un llamado a nuestros legisladores para que se sumen a la lucha de resistencia al lado del pueblo, "...pongan su fuero al servicio de la gente..."
Afirmó que su visita a Nuevo León también contempla el impulso al proyecto de formación de la Coalición Izquierda Unida que encabeza Alejandro Encinas, que es la respuesta consecuente al pueblo de México que demanda un partido comprometido con la transformación social del país con justicia, dignidad y equidad, e impedir que el PRD se convierta en un partido colaboracionista y legitimador del Gobierno producto del fraude.
Ante la crítica de que Encinas es el candidato de López Obrador señaló: "vale más marchar en los hombros de Andrés Manuel, que en los brazos de Calderón".
Por último afirmó: si el gobierno espurio se atreve a privatizar el petróleo, la protesta nacional será contundente, "se acabarán las buenas maneras".
EL ESPURIO GRIS Y BLINDADO SOLICITARÁ PAPAMOVIL.

Esta Fotografía aparece en EL NORTE, 03 OCTUBRE 2007. pág. 05, Secc. NACIONAL.
CERCO DE SEGURIDAD: EL PELELE BLINDADO.
Hasta once agentes del Estado Mayor Presidencial aparecen rodeando al espurio, cuando se desplaza caminando DENTRO DE LOS PINOS.
Dijo mi compadre: El miedo no anda en burro.
Se afirma en la nota periodística que: "Las medidas adoptadas han ido a la par de las protestas de lopezobradoristas en actos oficiales..." entre otras.
La Resistencia de Nuevo León sugiere al EMP, se quiten de broncas y SOLICITEN EN COMODATO HASTA POR CINCO AÑOS EL PAPAMOVIL, con servicio de restaurante y retrete portatil integrado.
martes, octubre 02, 2007
2 de Octubre, 2007
Juan Ramón de la Fuente, la Jornada
El movimiento estudiantil de 1968 forma parte de un extenso entramado de luchas sociales que perfilaron y dieron sentido a un segmento fundamental de la historia del siglo XX en México. La línea de filiación de dicho movimiento nos remite a las luchas gremiales (ferrocarrileros, médicos, electricistas, magisterio, etcétera), a la defensa de la autonomía universitaria, a las revueltas sufragistas, así como a diversos procesos que paulatinamente fueron ampliando los derechos y las libertades colectivas e individuales, y que en la actualidad constituyen el referente de numerosos cambios que representan muchos de los más valiosos logros de la sociedad mexicana.
La lucha que encabezaron los estudiantes de las más importantes instituciones educativas del país, enfrentó a un sistema político marcado por un autoritarismo corporativo que atravesaba todas las capas del poder público: los organismos sindicales, amplios sectores de la prensa y diversos grupos de la sociedad que, con señaladas excepciones, actuaban mecánicamente en convergencia con el aparato gubernamental.
La Universidad Nacional Autónoma de México, fiel a su tradición, dejó ver entonces su perfil decididamente crítico, pero también su extraordinaria vertiente constructiva. Estudiantes, maestros y trabajadores materializaron un frente común que dio fortaleza moral a los contenidos de la movilización. El compromiso social y la autoridad del ingeniero Javier Barros Sierra, entonces Rector de la UNAM, fueron determinantes para que miles de mexicanos se solidarizaran y vieran con simpatía la protesta de los estudiantes, dejando claro el lugar central de la Universidad en la formación de la democracia mexicana.
Pero el movimiento estudiantil de 1968 es un fenómeno que va mucho más allá de los trágicos episodios que se suscitaron ese año. Su huella activa modificó una visión petrificada de la política nacional, fortaleció las reivindicaciones y las demandas de distintos sectores de la población, aceleró los procesos relacionados con el reconocimiento de la pluralidad política, renovó la concepción social de la educación, propició una mayor participación de la sociedad civil, e impulsó las garantías para el ejercicio de la libertad de expresión y el respeto por los derechos humanos.
El 68 se convirtió en un claro punto de partida para explicar una serie de cambios cualitativos en la vida de los mexicanos. En la parte más densa y luminosa de la movilización estudiantil resalta la lucha por la dignidad humana, cuyas causas vivas subsisten como elementos dinámicos que pasan de una época a otra, refrendando sus conquistas y convirtiéndose en núcleos creativos de discusión, desarrollo y transformación de las esferas pública y privada.
Tlatelolco es un referente central de la historia mexicana: la gran ciudad-mercado de la cuenca mesoamericana; el sitio que albergó al Colegio de la Santa Cruz; punto de encuentro intelectual del mestizaje; convergencia de estudiantes y maestros universitarios, politécnicos y de otras instituciones de educación superior, pero también es emblema de una modernidad compleja y contradictoria, signo de la época que vivimos.
La UNAM, con la creación del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, pondrá en marcha el Memorial del 68, un proyecto de recuperación de la historia reciente de nuestro país, de un tiempo cercano que aún nos toca y en el que seguimos inmersos: el tiempo de la crítica y la protesta valerosa, el del cambio y la fuerza de la razón; el tiempo perenne, el de los legítimos anhelos de justicia y libertad.
*Texto del rector de la UNAM que forma parte del libro Memorial del 68, que se presentará próximamente.
El movimiento estudiantil de 1968 forma parte de un extenso entramado de luchas sociales que perfilaron y dieron sentido a un segmento fundamental de la historia del siglo XX en México. La línea de filiación de dicho movimiento nos remite a las luchas gremiales (ferrocarrileros, médicos, electricistas, magisterio, etcétera), a la defensa de la autonomía universitaria, a las revueltas sufragistas, así como a diversos procesos que paulatinamente fueron ampliando los derechos y las libertades colectivas e individuales, y que en la actualidad constituyen el referente de numerosos cambios que representan muchos de los más valiosos logros de la sociedad mexicana.
La lucha que encabezaron los estudiantes de las más importantes instituciones educativas del país, enfrentó a un sistema político marcado por un autoritarismo corporativo que atravesaba todas las capas del poder público: los organismos sindicales, amplios sectores de la prensa y diversos grupos de la sociedad que, con señaladas excepciones, actuaban mecánicamente en convergencia con el aparato gubernamental.
La Universidad Nacional Autónoma de México, fiel a su tradición, dejó ver entonces su perfil decididamente crítico, pero también su extraordinaria vertiente constructiva. Estudiantes, maestros y trabajadores materializaron un frente común que dio fortaleza moral a los contenidos de la movilización. El compromiso social y la autoridad del ingeniero Javier Barros Sierra, entonces Rector de la UNAM, fueron determinantes para que miles de mexicanos se solidarizaran y vieran con simpatía la protesta de los estudiantes, dejando claro el lugar central de la Universidad en la formación de la democracia mexicana.
Pero el movimiento estudiantil de 1968 es un fenómeno que va mucho más allá de los trágicos episodios que se suscitaron ese año. Su huella activa modificó una visión petrificada de la política nacional, fortaleció las reivindicaciones y las demandas de distintos sectores de la población, aceleró los procesos relacionados con el reconocimiento de la pluralidad política, renovó la concepción social de la educación, propició una mayor participación de la sociedad civil, e impulsó las garantías para el ejercicio de la libertad de expresión y el respeto por los derechos humanos.
El 68 se convirtió en un claro punto de partida para explicar una serie de cambios cualitativos en la vida de los mexicanos. En la parte más densa y luminosa de la movilización estudiantil resalta la lucha por la dignidad humana, cuyas causas vivas subsisten como elementos dinámicos que pasan de una época a otra, refrendando sus conquistas y convirtiéndose en núcleos creativos de discusión, desarrollo y transformación de las esferas pública y privada.
Tlatelolco es un referente central de la historia mexicana: la gran ciudad-mercado de la cuenca mesoamericana; el sitio que albergó al Colegio de la Santa Cruz; punto de encuentro intelectual del mestizaje; convergencia de estudiantes y maestros universitarios, politécnicos y de otras instituciones de educación superior, pero también es emblema de una modernidad compleja y contradictoria, signo de la época que vivimos.
La UNAM, con la creación del Centro Cultural Universitario Tlatelolco, pondrá en marcha el Memorial del 68, un proyecto de recuperación de la historia reciente de nuestro país, de un tiempo cercano que aún nos toca y en el que seguimos inmersos: el tiempo de la crítica y la protesta valerosa, el del cambio y la fuerza de la razón; el tiempo perenne, el de los legítimos anhelos de justicia y libertad.
*Texto del rector de la UNAM que forma parte del libro Memorial del 68, que se presentará próximamente.
Vigencia del 2 de octubre
La Jornada: martes 2 de octubre de 2007 Editorial
Hoy hace 39 años un régimen autoritario, antidemocrático y empeñado en la perpetuación de sí mismo cometió una masacre que marcó la historia y la memoria del país. El movimiento estudiantil democrático que floreció en el verano de 1968, en demanda de apertura, fue ahogado por una cruenta represión en la que el poder civil lanzó al Ejército a matar y perseguir a jóvenes y adultos que se manifestaban en forma pacífica.
La noche de Tlatelolco fue el comienzo de un ejercicio pervertido del poder público que desembocó en la creación de grupos paramilitares como los halcones –que entraron en acción el 10 de junio de 1971–, y la tristemente célebre Brigada Blanca –responsable de desapariciones y asesinatos–; en la sistematización del secuestro y la tortura, no sólo contra los integrantes de las organizaciones guerrilleras, sino también contra opositores políticos y sociales; en la penalización de la disidencia y la fabricación de delitos contra los disidentes, e incluso en la realización de vuelos de la muerte en los que se arrojó al mar a algunos de los desaparecidos.
Hasta la fecha, los crímenes cometidos desde el poder durante la represión diazordacista, y luego en el contexto de la guerra sucia desatada por las presidencias de Luis Echeverría y José López Portillo, permanecen impunes. Ese solo dato indica que, más allá de las enormes transformaciones políticas, económicas y sociales experimentadas por México en las cuatro décadas transcurridas desde la masacre de Tlatelolco, se ha mantenido vigente durante los sexenios un pacto de encubrimiento y de complicidad con los represores de los años 60 y 70 del siglo pasado. En consecuencia, la conmemoración del 2 de octubre no es únicamente un homenaje a la memoria de las víctimas de aquella fecha y los años siguientes, sino expresa también un reclamo de justicia que no ha sido satisfecho y sigue siendo, por ello, plenamente vigente.
Hay una razón más, y muchísimo más infortunada, que da actualidad al recordatorio: la persistencia exasperante de excesos represivos y de violaciones a los derechos humanos por las instancias gubernamentales. Esas lacras que habrían debido quedar en el pasado han seguido presentes tras la alternancia partidista de 2000, y de ellas dan cuenta las torturas sufridas por militantes altermundistas en mayo de 2004 en Guadalajara, cuando gobernaba Jalisco el actual secretario de Gobernación, Francisco Ramírez Acuña.
Además, la violenta represión desatada contra los habitantes de San Salvador Atenco tras los enfrentamientos en Texcoco, en mayo del año pasado, que dejó saldo de un muerto y se tradujo en la violación de varias detenidas por elementos policiales del estado de México y la Policía Federal Preventiva; los asesinatos de disidentes en el contexto de la insurgencia civil oaxaqueña; nuevos casos de agresiones sexuales y torturas a detenidos y la evidente fabricación de delitos, ya en el curso del gobierno calderonista, contra dirigentes de la Asamblea Popular de Pueblos de Oaxaca (APPO).
A los excesos y desmanes represivos y a la creciente criminalización de los movimientos sociales han de agregarse el patrón de violaciones a los derechos humanos que han dejado en diversas regiones del país los operativos policiaco-militares contra el narcotráfico, las incongruencias oficiales con que se ha pretendido explicar la muerte de la anciana Ernestina Ascensión Rosario en una localidad de la Sierra de Zongolica, Veracruz; las desapariciones de dos integrantes del Ejército Popular Revolucionario (EPR) y de un activista social michoacano, y lo que se muestra como una renovada voluntad de garantizar la impunidad de los culpables por los atropellos a los derechos fundamentales y a las garantías individuales.
En este contexto resultaba ineludible la formación, por segunda vez en el país, del Frente Nacional Contra la Represión (FNCR), anunciada anteayer por la senadora Rosario Ibarra de Piedra, defensora de los derechos humanos desde los tiempos echeverristas, con el propósito de impedir “otro baño de sangre desde los aparatos represivos del Estado”.
A la luz de las tendencias represivas en el actual gobierno, la integración de ese organismo es claramente necesaria, pero no deja de resultar desolador y vergonzoso que deba lucharse, a esas alturas, contra prácticas criminales del poder público que se niegan a desaparecer y ante las cuales toda presunción de modernidad, democracia y vigencia de la legalidad constituye un ejercicio de ficción y de frivolidad. El 2 de octubre no puede olvidarse.
LA FUERZA DE UN BOICOT
Rosaura Barahona.EL NORTE, 2 Oct. 07.
Un boicot bien organizado es un arma poderosa. Para organizarlo debe haber un grupo identificado con un objetivo común y decidido a tomar medidas que logren lo que la razón no logró.
En países del primer mundo, sube el precio de la carne y las amas de casa se pasean con sus letreros frente a los súper mercados: "No compres carne, está demasiado cara". O leche, pan, huevos... lo que sea. Y los consumidores se solidarizan y los precios bajan porque baja la demanda.
Pero aquí no sólo nos sentimos ridículos al hacer algo así, sino vemos con pena ajena a quien lo hace. Hemos sido educados para no elevar la voz ante ningún tipo de injusticia. Al contrario, desviamos la vista, fingimos no ver el problema y actuamos como si no nos afectara a nosotros. Y mientras renunciemos a nuestro poder de ciudadanos, continuarán los abusos de todo tipo.
¿Qué sucedería si los mexicanos dejáramos de ir a comprar "al otro lado", a menos que quitaran el muro de nopal? La frontera norteamericana sería declarada zona de desastre económico porque nosotros la sostenemos. Cada devaluación del peso, el presidente norteamericano en turno debe enviar recursos a esa zona porque cuando nos ausentamos, su economía se viene abajo.
Pero ya muchos mexicanos están esperando la franquicia de 300 dólares de Navidad. ¿Que nos van a poner un muro? Ay, mira, que pongan dos, total nosotros cruzamos en carro y no nos afecta. Les afecta a los pobres y ellos ya se las arreglarán para seguir pasando aunque aumente el número de ahogados.
¿Qué cree que sucedería si quienes consideramos deleznable la campaña publicitaria de la Tecate, dejáramos de comprarla e hiciéramos saber a los dueños de la Cervecería que no la volveríamos a comprar hasta que eliminaran esos anuncios hechos por publicistas descerebrados? La campaña cesaría de ofender a todas las mujeres y a los hombres inteligentes. Pero no. Resulta que se ha vendido más cerveza que nunca porque, claro, va dirigida a los machos y en este país, sobran.
Como ex alumna, ex maestra y ex directiva del Tec, la campaña me sorprende. En el Tec aprendí que lo económico no debe prevalecer nunca sobre lo ético, pero aquí, la Cervecería, clave para el Tec, está haciendo exactamente lo contrario de lo que predica (¿predicaba?) la institución educativa.
Por otro lado, Cervecería ha apoyado en mucho y de muy diversas maneras la defensa de las mujeres, sobre todo, de las violentadas. Me consta y he escrito sobre ello porque me parece una labor digna de aplauso. Por eso no entiendo su incongruencia: con una mano defiende a las mujeres golpeadas y con la otra alienta a los machos que las golpean.
"¡Es hombre!", grita un papá cuando se entera del nacimiento de su hijo y el mundo revolotea. Sí, si ha sido una niña, ¿escondería su vergüenza en la última habitación de su casa, como sucede en Damasco, y recibiría el pésame de sus amigos durante 40 días? Pero fue hombre, de modo que se debe celebrar.
"Encuérense para que mi mujer vea que no hay ni una vieja aquí". Y los cretinos se encueran y la idiota de la mujer se va con la cola entre las patas.
Y es que somos taradas y no damos para más. Estudiamos, nos ganamos los mejores premios de nuestra generación, escribimos, hacemos política, tenemos hijos, somos artistas... pero en el fondo somos taradas, celosas y cretinas.
Y luego viene el que se para frente al espejo y se da permiso de regresar a emborracharse "porque se manda solo". La verdad no es que se mande solo, sino que al verlo y oírlo, sabemos que ninguna mujer inteligente se le acercaría.
Y así podríamos seguir de uno en uno. El de ayer fue el colmo: "Para los que pidieron una y un cuartito". Es que los mexicanos somos albureros, ¿sabe usted? Y hay que darles gusto.
¿Sentido del humor? Del más corriente en el mercado. Me dicen que quien dirige la campaña es una famosa agencia de publicidad encabezada por una multipremiada mujer.
No lo creo. Sería tristísimo.
Y si es cierto, es una mujer perversa y, por supuesto, interesada sólo en el dinero.
¿Tendrá hijas y mamá? ¿De verdad su alienación será tanta?
La creatividad estercolera de estos (¿estas?) publicistas descerebrados merece un boicot, pero aquí eso no funciona.
Contra la represión

EL NORTE.
PLAZA PÚBLICA
Miguel Ángel Granados Chapa.
Miguel Ángel Granados Chapa.
2 Oct. 07.
Si tienen razón quienes experimentan la necesidad de organizar la defensa de las libertades públicas contra medidas autoritarias, es que el país retrocedió tres décadas a la tensa situación política causada por acciones represivas como la desaparición de personas.
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De estar en lo cierto el diagnóstico que le da nueva vida, en materia de libertades públicas nuestro país ha saltado hacia atrás casi tres décadas, por lo que es necesario fundar de nuevo el Frente Nacional Contra la Represión, que ya había surgido en 1979.
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En aquel entonces, si bien se había ya dictado una amnistía que procuraba la reconciliación nacional y atenuar las secuelas de la Guerra Sucia de esa década, era preciso ensanchar las vías para la búsqueda de 500 desaparecidos políticos y la puesta en libertad de presos no comprendidos en la amnistía o a quienes se obstruía la salida. En diciembre de 1979, el Comité Nacional Pro-defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos, con el apoyo de tres partidos políticos (uno de ellos, el Comunista, ya con registro legal y representación en el Congreso) y la participación de 54 organizaciones civiles, movió a la constitución de un Frente Nacional Contra la Represión y en solidaridad con las libertades democráticas.
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Casi 28 años después el mismo motor ha llamado a repetir la operación, porque han persistido o vuelto las condiciones que condujeron a esa movilización. Se trata de Rosario Ibarra, hoy senadora de la República, que permanece fiel a su misión, ahora al frente del Comité Eureka. A su convocatoria han respondido un centenar de agrupaciones. Al anunciar el domingo la reunión en que hoy se formalizará la nueva versión del frente, doña Rosario recordó que con el de aquellos años "se logró la libertad de 148 personas que estaban detenidas en el Campo Militar número uno, se otorgó amnistía a mil 500 presos políticos y varios mexicanos regresaron del exilio".
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Ese frente actuó durante 13 años y su actividad fue diluyéndose, no porque cesara la represión gubernamental, sino porque ésta se centraba en blancos específicos, estrategia que ameritaba una forma diversa de denuncia y defensa. En efecto, hacia el año 1992 el frente cedió su lugar a otras formas de lucha, como la emprendida por el Partido de la Revolución Democrática, que concentró la inquina del poder autoritario, que le asestó golpes en que murieron y desaparecieron centenares de sus militantes. Por su lado, comités como el encabezado por la ahora senadora Ibarra continuaron su esfuerzo cotidiano, ya no insertas en una movilización más vasta como la que se pretende revivir ahora.
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Algunos de los rasgos represivos de los años sesenta y setenta han reaparecido o muestran nueva virulencia, pues no han dejado de ser practicados. Los allanamientos, las golpizas (que incluyeron homicidios), las agresiones sexuales, la ilegalidad que se asestaron en Atenco en mayo de 2006 contra una movilización social es uno de los episodios relevantes de la nueva etapa de la represión. Su punto culminante es la sentencia, confirmada en segunda instancia, contra Ignacio del Valle, líder del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, que lo condena a más de 67 años de prisión, como si fuera un secuestrador mercenario y cruel.
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Pero ya un mes antes la represión mostraría su rostro en el asalto de la Policía Federal Preventiva a los obreros metalúrgicos de Sicartsa, en el puerto de Lázaro Cárdenas en Michoacán. Y en Oaxaca iría desplegando paulatinamente su furia hasta sumar 20 personas muertas (sin que indagación ministerial o judicial ninguna esclarezca los hechos respectivos) y llegar a la avasalladora redada del 25 de noviembre, a cargo también de la PFP.
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Si bien, a diferencia de aquellos años, el funcionamiento de los poderes Legislativo y Judicial permite una mayor resistencia a los atropellos del gobierno federal y los estatales, la impunidad sigue siendo el sello que caracteriza a la acción ilegal y autoritaria. Más todavía, nuevas señales de organización gubernamental represiva añaden motivos de preocupación.
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El Cuerpo Especial de Fuerzas de Apoyo Federal, unidad militar creada por decreto del 9 de mayo modificado el 17 de septiembre, no deja lugar dudas: el gobierno federal ha retomado la idea del enemigo interno. Así como confía a tal nueva corporación tareas destinadas al combate a la delincuencia organizada y a la preservación de la seguridad nacional, la utilizará para la "restauración del orden y seguridad pública". Se le ha entrenado ya, si se cumplió el ordenamiento presidencial, para el "manejo de situaciones críticas de perturbación o alteración de la paz social y seguridad pública" y para restablecer "el orden y el estado de derecho".
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La paz social y el orden son valores apreciables por todos, pero suelen ser interpretados por los gobiernos autoritarios como resultado de la sumisión forzada de los ciudadanos y sus organizaciones. Al establecer su resguardo como misión de un nuevo cuerpo a caballo entre lo castrense y lo policial, el gobierno panista se sitúa en la línea del autoritarismo represor del priismo.
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Por ejemplo, como secuela de la movilización del 68 -cuyo instante central se conmemora hoy- Díaz Ordaz introdujo en el código penal el delito de terrorismo, que desde 1970 prevé sanciones no sólo contra quien por medios violentos actúe contra las personas, las cosas o los servicios, para producir "alarma, temor, terror en la población", sino también a quien los practique "para perturbar la paz pública", lo que puede traducirse en una criminalización de los movimientos sociales.La detención y desaparición de personas, como las denunciadas por el EPR, no admitidas y menos sancionadas, forman parte del paisaje que provoca la recreación del frente.
La utopía extraviada
Alberto Aziz Nassif2 de octubre de 2007
El pasado 21 de septiembre Felipe Calderón pronunció un discurso que ha llamado la atención pública por su tono, por su contenido y por la modulación de espontaneidad que expresó en esas palabras ante un grupo de “300 líderes”. La referencia al liderazgo es por supuesto una construcción discutible de la revista que organizó el evento, Líderes Mexicanos, pero eso no es lo importante.
A simple vista se puede ver que Calderón sacó al panista que lleva dentro desde su infancia, ese personaje político que podía combinar sin grandes conflictos un cierto idealismo político, motivación frente a la adversidad, carácter para luchar por algún cambio relevante y, sobre todo, una visión de valores sobre la vida pública. El panismo opositor que mantuvo en la arena política a pequeños grupos de militantes sin ganar espacios, pero siempre con la convicción de estar haciendo lo correcto. Entre el discurso de Calderón y la realidad no sólo hay largas mediaciones, distancias enormes, abiertas contradicciones, sino, por supuesto, muchos matices necesarios.
Una pregunta no retórica es por qué razón Calderón habló en ese tono en estos momentos del país. No basta saber qué quiso decir y cuáles fueron sus posibles auditorios, además del que estaba en ese momento presente.
Cuando invertimos el clásico axioma de saber lo que alguien dice por su contenido y ubicamos al sujeto hablante en el lugar social y político que ocupa dentro de la estructura de poder, tenemos un método para saber por qué habla de esa forma. Además, hay que entender que en este caso hubo una calidad diferente a la forma en la que Calderón habla cotidianamente. Es un político articulado, pero está muy lejos de ser un orador que entusiasme y que pueda ser carismático.
Por ello también llamó la atención, porque pareció salirse del guión y, por lo que hemos visto en estos meses de gobierno, Calderón es un político que no se sale del guión, no se tropieza como su antecesor, pero tampoco comunica más allá de informar.
Calderón ha tenido que navegar contra la corriente para llegar a Los Pinos, primero adentro de su partido para ganar la candidatura y luego para ganar una elección presidencial de forma milimétrica, que lo llevó a un grave conflicto postelectoral y a una Presidencia con una legitimidad fuertemente cuestionada por una parte importante de la sociedad. De cualquier forma, Calderón sabe que el precio que está pagando todos los días tiene que ver, en buena medida, por la forma en la que llegó, por las alianzas que hizo y por la ruta que escogió.
Los primeros meses de gobierno han sido complicados, sin llegar a tener una crisis severa. Sin embargo, existen muchos flancos problemáticos y varios frentes conflictivos abiertos: desde variables económicas de inflación que pueden salirse de control fácilmente; un panorama de seguridad pública amenazado y en riesgo permanente de incrementar su nivel de violencia; enfrentamientos cotidianos entre el Estado y el crimen organizado, particularmente con los cárteles del narcotráfico; un supuesto resurgimiento de una guerrilla que provoca enormes daños materiales y económicos en la principal empresa pública del país, con lo que se impacta el desarrollo de varias regiones; hasta un clima de polarización que todavía mantiene en tensión al país.
Al mismo tiempo, se han logrado algunos acuerdos productivos y se han generado ciertos consensos importantes entre Ejecutivo y Legislativo. Del nuevo equilibrio entre poderes destaca el contrapeso que ha ejercido la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El balance nos muestra a una clase política que aún se encuentra dividida por lo que pasó entre 2005 y 2006, sin dejar de lado la presencia contundente de monopolios que inhiben el desarrollo y una amplísima red de intereses legítimos e ilegítimos, que tensan las cuerdas frente a una legalidad vulnerable.
En medio de todo eso, Calderón habla de sueños, valores y responsabilidades generacionales. Fue como si ese día se hubiera parado frente al espejo para preguntarse: ¿cómo conducir el timón del barco?
Quizá este discurso puede tener valor probatorio de una confesión: a Calderón le hubiera gustado gobernar desde otro lugar, más cercano a sus valores de panista, ser un político guiado por las enseñanzas de sus maestros y de los fundadores de su partido. Quizá también le hubiera gustado hacer realidad el presupuesto panista de “ganar el gobierno, sin perder el partido”.
Pero Calderón sabe que ganó el gobierno de una forma muy cuestionada y poco transparente, y que el partido se ha extraviado entre las pugnas de una derecha radicalizada y un severo pragmatismo. El PAN navega como un partido sin muchas posibilidades de ser un factor de cambio; es un partido que produce gobiernos muy similares a los gobiernos priístas. Hoy en día el panismo que domina el gobierno federal se muestra obsesivo con el control, inexperto y excluyente.
Calderón se dio el lujo de hablar sobre sus convicciones, pero tuvo que cerrar las puertas y ventanas de su realidad inmediata. Dejar de lado sus alianzas vergonzantes con el corporativismo sindical y su lideresa, con los grupos empresariales alérgicos a la regulación estatal; tuvo que olvidar momentáneamente a esos poderes fácticos a los que les ha hecho concesiones excesivas porque les debe favores.
Tuvo que dejar de mirar la corrupción que cada día crece y ubica al país como uno de los más corruptos de América Latina; dejar de ver la pobreza que no se detiene. Se vale soñar sin estar dormido, pero no se puede ser ingenuo para saber que hasta este momento no hay una ruta de gobierno, una estrategia que pueda entusiasmar al país para saber qué rumbo tomar frente a los graves problemas nacionales.
El discurso de Calderón dejó algo claro: que esos escasos “momentos de lucidez” en donde se rompe con la inercia para “pensar en algo distinto”, como una posibilidad de “transformar la historia”, eso todavía es un pendiente no sólo de los 300 líderes reunidos, sino es un pendiente de este gobierno. Cuando Calderón habla de sueños, valores y congruencia apunta hacia una utopía que ha extraviado. Mientras no haya acciones y resultados, esos discursos fuera de guión serán simples momentos pasajeros.
Investigador del CIESAS
Nota: Eso sí: Calderón tendrá que vivir cada minuto de su vida con el recuerdo de la manera sucia y tramposa como llegó al poder. Y aquí estamos los de la resistencia para no dejar que se le olvide jamás. Y sobre la mentada reunión, pues es como les gusta a los panistas: juntarse con los ganadores, con los emprendedores y exitosos, quienes "deben ser el ejemplo a seguir" y marcar el rumbo. Así los 105 millones debemos seguir los pasos de las minorías selectas que han logrado el éxito (es decir, la holgura económica, riqueza amasada sobre la penuria de los 105 millones que a pesar de ser tantos no pintamos en la conducción del país), y si no lo alcanzamos ha de ser por flojos y arrastrados. Por ellos y para ellos: Vivan las micro minorías privilegiadas que han de sacar al país del atraso y la pobreza, Mueran los renegados!
El pasado 21 de septiembre Felipe Calderón pronunció un discurso que ha llamado la atención pública por su tono, por su contenido y por la modulación de espontaneidad que expresó en esas palabras ante un grupo de “300 líderes”. La referencia al liderazgo es por supuesto una construcción discutible de la revista que organizó el evento, Líderes Mexicanos, pero eso no es lo importante.
A simple vista se puede ver que Calderón sacó al panista que lleva dentro desde su infancia, ese personaje político que podía combinar sin grandes conflictos un cierto idealismo político, motivación frente a la adversidad, carácter para luchar por algún cambio relevante y, sobre todo, una visión de valores sobre la vida pública. El panismo opositor que mantuvo en la arena política a pequeños grupos de militantes sin ganar espacios, pero siempre con la convicción de estar haciendo lo correcto. Entre el discurso de Calderón y la realidad no sólo hay largas mediaciones, distancias enormes, abiertas contradicciones, sino, por supuesto, muchos matices necesarios.
Una pregunta no retórica es por qué razón Calderón habló en ese tono en estos momentos del país. No basta saber qué quiso decir y cuáles fueron sus posibles auditorios, además del que estaba en ese momento presente.
Cuando invertimos el clásico axioma de saber lo que alguien dice por su contenido y ubicamos al sujeto hablante en el lugar social y político que ocupa dentro de la estructura de poder, tenemos un método para saber por qué habla de esa forma. Además, hay que entender que en este caso hubo una calidad diferente a la forma en la que Calderón habla cotidianamente. Es un político articulado, pero está muy lejos de ser un orador que entusiasme y que pueda ser carismático.
Por ello también llamó la atención, porque pareció salirse del guión y, por lo que hemos visto en estos meses de gobierno, Calderón es un político que no se sale del guión, no se tropieza como su antecesor, pero tampoco comunica más allá de informar.
Calderón ha tenido que navegar contra la corriente para llegar a Los Pinos, primero adentro de su partido para ganar la candidatura y luego para ganar una elección presidencial de forma milimétrica, que lo llevó a un grave conflicto postelectoral y a una Presidencia con una legitimidad fuertemente cuestionada por una parte importante de la sociedad. De cualquier forma, Calderón sabe que el precio que está pagando todos los días tiene que ver, en buena medida, por la forma en la que llegó, por las alianzas que hizo y por la ruta que escogió.
Los primeros meses de gobierno han sido complicados, sin llegar a tener una crisis severa. Sin embargo, existen muchos flancos problemáticos y varios frentes conflictivos abiertos: desde variables económicas de inflación que pueden salirse de control fácilmente; un panorama de seguridad pública amenazado y en riesgo permanente de incrementar su nivel de violencia; enfrentamientos cotidianos entre el Estado y el crimen organizado, particularmente con los cárteles del narcotráfico; un supuesto resurgimiento de una guerrilla que provoca enormes daños materiales y económicos en la principal empresa pública del país, con lo que se impacta el desarrollo de varias regiones; hasta un clima de polarización que todavía mantiene en tensión al país.
Al mismo tiempo, se han logrado algunos acuerdos productivos y se han generado ciertos consensos importantes entre Ejecutivo y Legislativo. Del nuevo equilibrio entre poderes destaca el contrapeso que ha ejercido la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
El balance nos muestra a una clase política que aún se encuentra dividida por lo que pasó entre 2005 y 2006, sin dejar de lado la presencia contundente de monopolios que inhiben el desarrollo y una amplísima red de intereses legítimos e ilegítimos, que tensan las cuerdas frente a una legalidad vulnerable.
En medio de todo eso, Calderón habla de sueños, valores y responsabilidades generacionales. Fue como si ese día se hubiera parado frente al espejo para preguntarse: ¿cómo conducir el timón del barco?
Quizá este discurso puede tener valor probatorio de una confesión: a Calderón le hubiera gustado gobernar desde otro lugar, más cercano a sus valores de panista, ser un político guiado por las enseñanzas de sus maestros y de los fundadores de su partido. Quizá también le hubiera gustado hacer realidad el presupuesto panista de “ganar el gobierno, sin perder el partido”.
Pero Calderón sabe que ganó el gobierno de una forma muy cuestionada y poco transparente, y que el partido se ha extraviado entre las pugnas de una derecha radicalizada y un severo pragmatismo. El PAN navega como un partido sin muchas posibilidades de ser un factor de cambio; es un partido que produce gobiernos muy similares a los gobiernos priístas. Hoy en día el panismo que domina el gobierno federal se muestra obsesivo con el control, inexperto y excluyente.
Calderón se dio el lujo de hablar sobre sus convicciones, pero tuvo que cerrar las puertas y ventanas de su realidad inmediata. Dejar de lado sus alianzas vergonzantes con el corporativismo sindical y su lideresa, con los grupos empresariales alérgicos a la regulación estatal; tuvo que olvidar momentáneamente a esos poderes fácticos a los que les ha hecho concesiones excesivas porque les debe favores.
Tuvo que dejar de mirar la corrupción que cada día crece y ubica al país como uno de los más corruptos de América Latina; dejar de ver la pobreza que no se detiene. Se vale soñar sin estar dormido, pero no se puede ser ingenuo para saber que hasta este momento no hay una ruta de gobierno, una estrategia que pueda entusiasmar al país para saber qué rumbo tomar frente a los graves problemas nacionales.
El discurso de Calderón dejó algo claro: que esos escasos “momentos de lucidez” en donde se rompe con la inercia para “pensar en algo distinto”, como una posibilidad de “transformar la historia”, eso todavía es un pendiente no sólo de los 300 líderes reunidos, sino es un pendiente de este gobierno. Cuando Calderón habla de sueños, valores y congruencia apunta hacia una utopía que ha extraviado. Mientras no haya acciones y resultados, esos discursos fuera de guión serán simples momentos pasajeros.
Investigador del CIESAS
Nota: Eso sí: Calderón tendrá que vivir cada minuto de su vida con el recuerdo de la manera sucia y tramposa como llegó al poder. Y aquí estamos los de la resistencia para no dejar que se le olvide jamás. Y sobre la mentada reunión, pues es como les gusta a los panistas: juntarse con los ganadores, con los emprendedores y exitosos, quienes "deben ser el ejemplo a seguir" y marcar el rumbo. Así los 105 millones debemos seguir los pasos de las minorías selectas que han logrado el éxito (es decir, la holgura económica, riqueza amasada sobre la penuria de los 105 millones que a pesar de ser tantos no pintamos en la conducción del país), y si no lo alcanzamos ha de ser por flojos y arrastrados. Por ellos y para ellos: Vivan las micro minorías privilegiadas que han de sacar al país del atraso y la pobreza, Mueran los renegados!
Desconcierto
Ramón Cota Meza
2 de octubre de 2007
Diversas críticas e interpretaciones ha suscita-do el inusual discurso del presidente Calderón ante un grupo de 300 mexicanos hace unos días. Algunos calificativos asestados son “voluntarismo”, “desentono”, “elitismo”, “anacronismo filosófico”… Me sumo al desconcierto, trayendo el recuerdo de que los discursos presidenciales flamígeros —salvo los de Echeverría— solían ser proferidos al final de sexenio, como desahogo de frustraciones, no para abrir boca.
Es raro que las personas exhiban frustración cuando apenas están calentando motores. Al parecer, el Presidente esperaba que los buenos propósitos de su reforma fiscal fueran aclamados por empresarios y público. Esto también es raro, pues el mismo Calderón se había comprometido a disminuir el ISR, no a controlarlo con un esquema complicado, el IETU, que podría disminuir el empleo, su mayor compromiso.
Como se sabe, el IETU mismo fue modificado por el Congreso a tal grado que ahora sólo potencia recaudar una parte de lo previsto. En compensación, el Congreso acordó al último minuto un impuesto a la gasolina aplicable a partir de este mes. Pero —cosa extraña también— el Presidente lo pospuso hasta enero de 2008, alarmado por el brote inflacionario de las últimas semanas. Al posponerlo, magnificará su impacto porque éste se sumará a la presión alcista estacional de principio de año.
Esta no es la primera decisión económica errática de Calderón en situaciones imprevistas. Ante el aumento del precio del maíz a principios de este año, ordenó perseguir a los “acaparadores” y aumentar los cupos de importación del grano, como si la crisis fuera causada por escasez, no por aumento de la demanda disparada por nuevos usos del maíz. Total, el gobierno no encontró acaparador alguno, y el precio del grano se estabilizó por un acuerdo político, no por mayor importación.
El aplazamiento del impuesto a la gasolina parece una decisión errática más. El fantasma esta vez no es el acaparamiento, sino la inflación, pero el gobierno de nuevo parece errar el blanco. Pues la inflación actual es fomentada por el aumento de la demanda global de materias primas.
No es una inflación desbocada como la de los años 70, sino un fenómeno inherente a la expansión económica de China y la India y del crédito al consumo. Retrocederá cuando termine el ciclo.
En esta situación hubiera sido preferible promulgar el impuesto a la gasolina de una vez para que su impacto fuera gradualmente asimilado por la economía, no posponerlo para una fecha en que el impacto será mayor y más costoso políticamente. Decisiones tan erráticas dan la impresión de que el gobierno tiende a aplicar ideas esquemáticas para estar a tono con el consenso, en vez de analizar los hechos para que éstos digan qué ideas utilizar o inventar.
Las ideas económicas dominantes de un periodo equis están determinadas por el propósito de no cometer los errores del periodo precedente, dijo Schumpeter. Esto significa que el valor de las ideas económicas es relativo y que debe ser verificado ante las contingencias del presente. Nada en el horizonte económico anuncia inflación desbocada. El “coco” inflacionario es puro aspaviento de banqueros centrales por razones de prestigio y justificación burocrática.
Las decisiones erráticas del Presidente no sólo revelan negligencia ante los hechos y proclividad a refugiarse en la comodidad de los lugares comunes. Descubren también escaso margen del poder presidencial para tomar las decisiones que se esperan de él. Como el margen de maniobra y la disposición a examinar los hechos son escasos, el Presidente parece sentir que el mundo se le cierra. De ahí su temprana propensión a proferir discursos flamígeros.
Pero no serán decisiones al garete ni discursos flamígeros los que den al poder presidencial la fortaleza que muchos esperamos. En vez de tener un “México ganador” tendríamos políticos frustrados que van por ahí escupiendo fuego contra medio mundo. Hay que poner método al trabajo de los colaboradores en las áreas principales de la Presidencia y proscribir los lugares comunes de sus reportes, análisis y propuestas.
Para tomar decisiones económicas correctas no es necesario ser economista. Sólo hay que identificar los hechos y ponerlos en perspectiva.
blascota@prodigy.net.mx
Nota: Sobre el "discurso flamígero", el gran Monsiváis escribió el domingo en el Norte un artículo que no tiene desperdicio y que se subió a este blog. Discrepamos del presente analista en cuanto aspira que el poder presidencial se fortalezca. Si subimos el presente artículo es sòlo con el fin de demostrar que hasta a la gente más neoliberal y de derecha no le gusta lo que está haciendo el espurio (claro que por diferentes motivos de los que tenemos los resistentes)
2 de octubre de 2007
Diversas críticas e interpretaciones ha suscita-do el inusual discurso del presidente Calderón ante un grupo de 300 mexicanos hace unos días. Algunos calificativos asestados son “voluntarismo”, “desentono”, “elitismo”, “anacronismo filosófico”… Me sumo al desconcierto, trayendo el recuerdo de que los discursos presidenciales flamígeros —salvo los de Echeverría— solían ser proferidos al final de sexenio, como desahogo de frustraciones, no para abrir boca.
Es raro que las personas exhiban frustración cuando apenas están calentando motores. Al parecer, el Presidente esperaba que los buenos propósitos de su reforma fiscal fueran aclamados por empresarios y público. Esto también es raro, pues el mismo Calderón se había comprometido a disminuir el ISR, no a controlarlo con un esquema complicado, el IETU, que podría disminuir el empleo, su mayor compromiso.
Como se sabe, el IETU mismo fue modificado por el Congreso a tal grado que ahora sólo potencia recaudar una parte de lo previsto. En compensación, el Congreso acordó al último minuto un impuesto a la gasolina aplicable a partir de este mes. Pero —cosa extraña también— el Presidente lo pospuso hasta enero de 2008, alarmado por el brote inflacionario de las últimas semanas. Al posponerlo, magnificará su impacto porque éste se sumará a la presión alcista estacional de principio de año.
Esta no es la primera decisión económica errática de Calderón en situaciones imprevistas. Ante el aumento del precio del maíz a principios de este año, ordenó perseguir a los “acaparadores” y aumentar los cupos de importación del grano, como si la crisis fuera causada por escasez, no por aumento de la demanda disparada por nuevos usos del maíz. Total, el gobierno no encontró acaparador alguno, y el precio del grano se estabilizó por un acuerdo político, no por mayor importación.
El aplazamiento del impuesto a la gasolina parece una decisión errática más. El fantasma esta vez no es el acaparamiento, sino la inflación, pero el gobierno de nuevo parece errar el blanco. Pues la inflación actual es fomentada por el aumento de la demanda global de materias primas.
No es una inflación desbocada como la de los años 70, sino un fenómeno inherente a la expansión económica de China y la India y del crédito al consumo. Retrocederá cuando termine el ciclo.
En esta situación hubiera sido preferible promulgar el impuesto a la gasolina de una vez para que su impacto fuera gradualmente asimilado por la economía, no posponerlo para una fecha en que el impacto será mayor y más costoso políticamente. Decisiones tan erráticas dan la impresión de que el gobierno tiende a aplicar ideas esquemáticas para estar a tono con el consenso, en vez de analizar los hechos para que éstos digan qué ideas utilizar o inventar.
Las ideas económicas dominantes de un periodo equis están determinadas por el propósito de no cometer los errores del periodo precedente, dijo Schumpeter. Esto significa que el valor de las ideas económicas es relativo y que debe ser verificado ante las contingencias del presente. Nada en el horizonte económico anuncia inflación desbocada. El “coco” inflacionario es puro aspaviento de banqueros centrales por razones de prestigio y justificación burocrática.
Las decisiones erráticas del Presidente no sólo revelan negligencia ante los hechos y proclividad a refugiarse en la comodidad de los lugares comunes. Descubren también escaso margen del poder presidencial para tomar las decisiones que se esperan de él. Como el margen de maniobra y la disposición a examinar los hechos son escasos, el Presidente parece sentir que el mundo se le cierra. De ahí su temprana propensión a proferir discursos flamígeros.
Pero no serán decisiones al garete ni discursos flamígeros los que den al poder presidencial la fortaleza que muchos esperamos. En vez de tener un “México ganador” tendríamos políticos frustrados que van por ahí escupiendo fuego contra medio mundo. Hay que poner método al trabajo de los colaboradores en las áreas principales de la Presidencia y proscribir los lugares comunes de sus reportes, análisis y propuestas.
Para tomar decisiones económicas correctas no es necesario ser economista. Sólo hay que identificar los hechos y ponerlos en perspectiva.
blascota@prodigy.net.mx
Nota: Sobre el "discurso flamígero", el gran Monsiváis escribió el domingo en el Norte un artículo que no tiene desperdicio y que se subió a este blog. Discrepamos del presente analista en cuanto aspira que el poder presidencial se fortalezca. Si subimos el presente artículo es sòlo con el fin de demostrar que hasta a la gente más neoliberal y de derecha no le gusta lo que está haciendo el espurio (claro que por diferentes motivos de los que tenemos los resistentes)
¡2 de octubre no se olvida!

Rosario Ibarra2 de octubre de 2007
Contra lo que muchos creen, yo no estuve en México ese día terrible. Vivía entonces en Monterrey, en la relativa paz de la que podemos gozar algunos mexicanos porque tenemos la suerte de trabajar.
La noticia de lo que pasó en la Plaza de las Tres Culturas fue un golpe devastador en el ánimo de mucha gente de aquella tierra norteña. Los que más lo sintieron fueron los jóvenes, solidarios y desinteresados como suelen ser la mayoría. Entre ese maravilloso grupo, muy joven, de apenas 14 años, estaba mi hijo Jesús. Recuerdo cuánto le dolía leer lo que había pasado; me parece escucharlo aún, con aquel reclamo lleno de enojo y de tristeza: “¿Plaza de las Tres Culturas?... —decía— Más bien, plaza de la barbarie, de la crueldad, de la fiereza; plaza de las atrocidades, del sadismo y de la ignominia”... y buscaba en su mente las palabras para calificar el hecho abominable, la acción execrable.
Ese día, lo que ese día pasó fue para la mayoría del pueblo mexicano como el zarpazo de una fiera desconocida, como el arañazo mortal de la garra de un monstruo que no sabíamos que existía... ¡Pobre pueblo mexicano, pobres familias de los jóvenes asesinados, cuánta tristeza nuestra al ver sus juventudes truncadas...! Y hay por allí gente de los malos gobiernos que cree que todo aquel horror se puede borrar de la memoria... ¡Jamás!
No es el deseo de venganza lo que nos mueve. Ni quienes vivieron y sufrieron por aquella tarde terrible ni las familias de los desaparecidos políticos actuamos con odio. Es el anhelo de justicia lo que nos impulsa, es la idea permanente en nuestras almas de que ¡nunca más haya un 2 de octubre! Ni un 10 de junio, ni cárceles clandestinas llenas de desaparecidos. Queremos que la justicia vuelva su rostro hacia nosotros, que se arranque la venda de los ojos y contemple todo el mal que nos han hecho y los años de su ausencia transcurridos. La complicidad de quienes dicen ser los encargados de impartirla, con los gobiernos perversos y las torceduras que hacen a las leyes para alejar los castigos que merecen los autores intelectuales y materiales de tantos crímenes contra el pueblo.
Y a propósito de éstos, es decir, un representante inconfundible de dichos actos es Luis Echeverría Álvarez, autor intelectual, durante más de una década, de las atrocidades sufridas por muchos de nosotros. Él, sí, él, que llamaba a nuestros hijos y compañeros terroristas, fue quien llenó este país de su muy particular estilo de gobernar, desatando el terrorismo de Estado que fue la divisa de su mandato sexenal, inaugurado el 2 de octubre de 1968 cuando fue secretario de Gobernación y “copiado” por quienes le sucedieron en el gobierno.
Este hombre al que un viejo periodista regiomontano llamó “el vendaval de la guayabera”. Vive en el seno de su hogar, con la dicha de ver a su familia cerca, mientras nosotros, madres, familiares y amigos de los desaparecidos, seguimos por años y más años en nuestro reclamo de justicia.
No hace mucho, la sensibilidad de algunos legisladores y su loable intención de actuar con benevolencia hacia los ancianos aprobaron en la Cámara de Diputados una ley que enviaba a los ciudadanos infractores de 70 años para arriba a sufrir la prisión preventiva en sus domicilios.
Eso estuvo muy bien, sólo que no estamos de acuerdo en que todos los ancianos gocen de dicho beneficio, por lo que desde hace tiempo empezamos a preparar, y ya está listo para llevarlo al Senado de la República, un proyecto de decreto por el que se reforma el párrafo segundo del artículo 55 del Código Penal Federal en los términos siguientes:
Artículo único.— Se reforma el párrafo segundo del artículo 55 del Código Penal Federal para quedar como sigue:
Artículo 55.— Cuando la orden de aprehensión se dicte en contra de una persona mayor de 70 años de edad, el juez podrá ordenar que la prisión preventiva se lleve a cabo en el domicilio del indiciado bajo las medidas de seguridad que procedan, de acuerdo con la representación social.
No gozarán de esta prerrogativa quienes, a criterio del juez, puedan sustraerse de la acción de la justicia o manifiesten una conducta que haga presumible su peligrosidad; tampoco gozarán de este beneficio aquellos contra los que la orden de aprehensión se dicte por los delitos de genocidio o desaparición forzada de personas.
Artículo único.— Se reforma el párrafo segundo del artículo 55 del Código Penal Federal para quedar como sigue:
Artículo 55.— Cuando la orden de aprehensión se dicte en contra de una persona mayor de 70 años de edad, el juez podrá ordenar que la prisión preventiva se lleve a cabo en el domicilio del indiciado bajo las medidas de seguridad que procedan, de acuerdo con la representación social.
No gozarán de esta prerrogativa quienes, a criterio del juez, puedan sustraerse de la acción de la justicia o manifiesten una conducta que haga presumible su peligrosidad; tampoco gozarán de este beneficio aquellos contra los que la orden de aprehensión se dicte por los delitos de genocidio o desaparición forzada de personas.
Repito, no es deseo de venganza, es anhelo de justicia... ¡2 de octubre no se olvida!
Dirigente del comité ¡Eureka!
“Regalé el Jeep rojo a los Fox, a petición de Marta": Moreno Vélez

La señora Marta me solicitó la compra de un vehículo tipo Jeep que quería ‘regalar’ al presidente Fox, con motivo de su Informe”, reveló a EL UNIVERSAL el dueño de MM Consultore
Alberto Aguirre. El UniversalMartes 02 de octubre de 2007
En vísperas del segundo Informe de Gobierno, Marta Sahagún quería darle el “regalo perfecto” al presidente Vicente Fox Quesada: un Jeep Wrangler X, igualito al que usaba George W. Bush para recorrer su rancho —Crawford— en Texas.
La oportunidad era inmejorable y la entonces primera dama contó con un aliado generoso: un empresario mexiquense que buscaba convertirse en proveedor de la fundación Vamos México. Y así, el potente todoterreno en el que se ha dejado retratar Fox desde hace tres años llegó a Los Pinos, primero, y después al rancho San Cristóbal.
“La señora Marta me solicitó la compra de un vehículo tipo Jeep que quería ‘regalar’ al presidente Fox, con motivo de su Informe”, reveló a EL UNIVERSAL Luis Miguel Moreno Vélez.
Dueño de MM, un despacho que ofrece servicios de consultoría a entidades públicas y privadas, el empresario está cien por ciento seguro de que el vehículo aparecido en periódicos y revistas es el mismo que compró en 250 mil pesos.
Pero de esa unidad, dotada de una transmisión manual 4 x 4, faros de niebla en el roll bar y un bidón de 5 galones en el costado del pasajero, no hay registro en las declaraciones patrimoniales presentadas por el ex presidente ante la Secretaría de la Función Pública o en las listas de regalos que recibió en el sexenio.
Fox la utiliza con frecuencia para transportarse a la comunidad de Nuevo Jesús María, a seis kilómetros de su casa, en San Cristóbal, donde está el rancho La Estancia.
La Granja, como los lugareños conocen al conjunto habitacional donde Fox y Sahagún despachan diariamente, cuenta con un estacionamiento techado en el que caben 15 vehículos, consignó la revista Quién!
Además del Jeep X, allí puede verse una SUV color arena, Hummer H3, en la que se transporta Rodrigo Fox de la Concha, de acuerdo con vecinos de la zona; un Jaguar blanco S-Type, utilizado por la señora Sahagún Jiménez, y una Nissan X-Trail color gris, placas GKM-6307, en la que se transporta el teniente coronel, jefe de la seguridad personal de la ex pareja presidencial.
Ninguna de esas unidades fue registrada como propia en la última declaración patrimonial entregada por el ex mandatario a la Función Pública.
De acuerdo con vecinos de San Cristóbal, son utilizadas dos camionetas Chrysler Blazer para mensajería y vigilancia, mientras que los vehículos utilitarios de las empresas familiares son los únicos empleados para cubrir el trayecto del antiguo casco de la hacienda a la vivienda del matrimonio Fox-Sahagún.
Un cuadro totalmente distinto al que presentaba la familia del Presidente de la República en el año 2000.
Cuando inició su sexenio, sólo tenía una camioneta Dodge RAM, que tripulaba su hijo Vicente, y una motocicleta Honda, tipo cross. De acuerdo con sus declaraciones patrimoniales, en el año 2000 el Presidente compró un automóvil Volskwagen Jetta para que lo usara su hija mayor, Ana Cristina, entonces de 22 años.
En la declaración del 2003, el Jetta fue reportado como robado y la moto Honda, vendida en 10 mil pesos.
Luis Miguel Moreno Vélez relató que la madrugada del 1 de septiembre del 2002, junto con un ayudante, llevó el Jeep rojo a Los Pinos. La esposa del presidente y Rodrigo, el menor de los cuatro hijos del matrimonio Fox-De la Concha, fueron los encargados de darle la sorpresa.
El empresario se había acercado a la señora Sahagún a través del empresario Gustavo Bustamante para proponerle la realización de sorteos, con los que podría obtener recursos para la fundación Vamos México.
A finales del 2001 logró un contrato para que su empresa, Pialpa, comercializara 5 millones de boletos tipo “raspadito” y mientras el negocio avanzaba, dijo, las demandas de la señora Sahagún crecían, pero aceptó cumplirlas, con la esperanza de acceder a grandes negocios con el gobierno foxista.
Antes de hacer el pago de la unidad, Moreno Vélez consultó en Los Pinos si deseaban que se facturara a nombre de Vicente Fox; le dijeron que no y lo instruyeron para que quedara a nombre de Gonzalo Bustamante.
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Nota: Pues así como el jeep no se facturó a nombre de Fox sino de un beneficiario de Vamos México, cuántos otros bienes no se habrán hecho de la misma manera? Ah, pero hay quienes, funcionarios y no, que todavía sostienen la "honestidad de Fox". Pobres, quienes ingenuamente lo siguen creyendo. Y por alguna razón lo harán quienes saben de sus trapacerías y lo encubren
Sorpresas en un viaje a Nuevo León
Bernardo Bátiz, Gobierno Legítimo
Cinco días y medio anduve por los caminos del estado norteño de Nuevo León, promoviendo el trabajo del gobierno legítimo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador; el viaje se inició muy de madrugada desde el aeropuerto de Toluca, con una muy buena noticia que de veras disfruté: se hizo justicia al Distrito Federal. Aun cuando algo sabía por un rumor escuchado un día antes, me enteré detalladamente leyendo la noticia en La Jornada durante el vuelo a Monterrey.
La primera sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal revocó la sentencia por la que el juez Ruvalcaba dictó la absolución de Carlos Ahumada; la sala corrigió al apresurado y obsecuente juez y decretó en un caso que sí hay delito que perseguir y en el otro condenó a Ahumada a cinco años de prisión. Con magistrados como éstos, renace la esperanza de que se pueda rescatar la justicia en nuestro país.
El resto del viaje me quedó el buen sabor de boca de esa noticia, a pesar de que durante el recorrido recibí información y pude constatar, en algunos casos personalmente, la situación de injusticia, falta de equidad y total desatención de los gobernantes al pueblo pobre de la entidad, que a pesar de su fama de prosperidad mantiene a una gran mayoría dentro de una vida de carencias y marginalidad.
Los nombres de los municipios recorridos no pueden ser más sugerentes: General Bravo, Bustamante, Villa Aldama, Salinas Victoria, Lampazos, Anáhuac, Vallecillo, por no mencionar más que unos pocos nombres para todos los gustos y para todas las convicciones e ideologías posibles; algunos de ellos en las amplias llanuras, ahora totalmente verdes por los aguaceros, que hay entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México; otros en las laderas de las altas montañas que forman esa serranía, pueblos plenos de historias locales y de recuerdos de las viejas guerras del siglo XIX y de los más cercanos y apremiantes de las guerras en contra de la pobreza, empujada por el Tratado de Libre Comercio, todos afrontando problemas reales de los que políticos y gobernantes poco se ocupan.
En Anáhuac, por ejemplo, los grupos que aceptaron colaborar con el gobierno legítimo me platicaron preocupados de un problema que, si bien tiene una faceta local, ellos lo ven, y con razón, como un asunto que interesa a la soberanía nacional y al patrimonio de México, es el de la llamada cuenca de Burgos, un mar de hidrocarburos bajo sus pies, que ha despertado la ambición de propios y extraños y en el que está en juego la existencia misma de los colonos del municipio, que ven sus tierras en riesgo, pero también el peligro de pugnas por el control de la riqueza del subsuelo en las que sin duda intervendrán los intereses de las grandes trasnacionales del petróleo.
“Les avisamos –me dijeron– que somos una colonia reconocida por la legislación agraria de nuestro país y no vamos a permitir ni que nos cambien de estatus legal ni que exploten extranjeros o inversionistas particulares lo que es del pueblo de México”.
En Anáhuac había mucha gente en las calles y movimiento propio de una ciudad cercana a la frontera; en cambio, en otras poblaciones pequeñas se veía poquísima gente en plazas y vías públicas, por la cantidad de migrantes, con documentos y sin ellos, que ya están en Estados Unidos; en todos lados, muchas quejas en contra del gobierno de la entidad. El gobernador, me dijeron, se ocupa tan sólo de la capital y de las propiedades de él y de su familia, y muy poco o nada de lo que pasa en los municipios alejados de la zona conurbana; los negocios y la presencia en los medios son la preocupación principal de la clase política del estado.
Un ejemplo: las carreteras, a cargo del gobierno local, son un desastre: sin señalamientos, llenas de “pozos”, como le llaman por allá a lo que nosotros llamamos baches; descuidadas y peligrosas, mientras que el gobierno se gasta decenas de millones de pesos en el Forum de las Culturas y en arreglar jardines y poner lagos y canales artificiales en los antiguos terrenos de la Fundidora. El contraste indigna a la gente.
Y ésta, mientras espera mejor coyuntura, se desquita como puede: el 15 de septiembre un pequeño grupo de protesta interrumpió la comitiva del gobernador y el día de la inauguración del Forum, entre un público selecto de unos 2 mil invitados de primer nivel y ante el mismísimo Felipe Calderón, un joven perredista, que se coló a pesar de las excesivas e infamantes medidas de seguridad, aprovechando un breve silencio entre un discurso y otro se puso de pie en medio de los elegantes y azorados invitados con una bandera tricolor en las manos, y en cuatro ocasiones, a todo pulmón, grito: “es un honor estar con Obrador”. Los guardias vestidos de civil del Estado Mayor Presidencial lo sacaron en vilo, pero la foto de su protesta dio la vuelta al mundo y su valor civil y su voz serán recordados por quienes asistieron al acto de autocomplacencia.
En Vallecillo disfruté viendo a los niños jugar en el kiosco con los colores y cuadernos que las inteligentes y sensibles voluntarias del gobierno legítimo les llevaron y escuché la queja de los ejidatarios del lugar, dueños de una cantera de piedra amarilla y rosa que explotan vendiendo para pisos y fachadas las lajas, que con mucho trabajo obtienen, a constructores de la zona conurbada, pero debiendo pagar multas sin recibo, es decir, extorsiones, porque les dicen los agentes del gobierno que están “explotando el subsuelo”.
En Lampazos me alegré con la sonrisa esperanzada de mujeres y hombres que en un modesto local se inscribían en la lista de colaboradores, y en Cerralvo, en Guadalupe, en General Bravo, se renueva en pequeños grupos por ahora, pero muy decididos, la esperanza de un cambio no cosmético y desde abajo.
En fin, un arduo caminar bajo soles inclementes, pero al final del día, después de estrechar muchas manos y de recibir muchas palabras de aliento, la satisfacción de concluir el día larguísimo en un pequeño hotel de pueblo, sin televisión ni teléfono, pero pleno de plantas en el jardín y de macetas en los corredores y con la sonrisa franca de la hospitalidad neoleonesa.
NOTA. Hombre noble y mesurado Bernardo Bátiz recorre nuestro estado y es benigno en la crítica. No son decenas de millones lo invertido en el Fórum, sino miles de millones. Sobre la cuenca de Burgos, en palabras de funcionarios de PEMEX, se trata de un territorio que incluye una parte de este estado, pero también de Nuevo León y Tamaulipas, donde se está desarrollando uno de los programas más ambiciosos e innovadores de PEMEX, equivalente por su importancia estratégica sólo a los proyectos que se impulsan en las regiones marinas del Golfo de México o en la zona de Chicontepec.
La Cuenca de Burgos, en efecto, constituye la reserva de gas no asociado al petróleo más importante del país, con una superficie de 50 mil kilómetros cuadrados. Actualmente, la producción de gas seco en esta zona cubre una superficie de 29 mil kilómetros cuadrados y se obtienen más de mil millones de pies cúbicos diarios. Esta producción representa el 80 por ciento del total de gas no asociado y casi una cuarta parte de la producción total de gas en México. Burgos tiene la misma potencialidad productiva que tiene el sur de Texas. Y no nos extrañaría que ya estén funcionando -o en vías de hacerlo- contratos de servicios múltiples, es decir, las formas de privatización que se han venido dando en los últimos años.
Cinco días y medio anduve por los caminos del estado norteño de Nuevo León, promoviendo el trabajo del gobierno legítimo, encabezado por Andrés Manuel López Obrador; el viaje se inició muy de madrugada desde el aeropuerto de Toluca, con una muy buena noticia que de veras disfruté: se hizo justicia al Distrito Federal. Aun cuando algo sabía por un rumor escuchado un día antes, me enteré detalladamente leyendo la noticia en La Jornada durante el vuelo a Monterrey.
La primera sala del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal revocó la sentencia por la que el juez Ruvalcaba dictó la absolución de Carlos Ahumada; la sala corrigió al apresurado y obsecuente juez y decretó en un caso que sí hay delito que perseguir y en el otro condenó a Ahumada a cinco años de prisión. Con magistrados como éstos, renace la esperanza de que se pueda rescatar la justicia en nuestro país.
El resto del viaje me quedó el buen sabor de boca de esa noticia, a pesar de que durante el recorrido recibí información y pude constatar, en algunos casos personalmente, la situación de injusticia, falta de equidad y total desatención de los gobernantes al pueblo pobre de la entidad, que a pesar de su fama de prosperidad mantiene a una gran mayoría dentro de una vida de carencias y marginalidad.
Los nombres de los municipios recorridos no pueden ser más sugerentes: General Bravo, Bustamante, Villa Aldama, Salinas Victoria, Lampazos, Anáhuac, Vallecillo, por no mencionar más que unos pocos nombres para todos los gustos y para todas las convicciones e ideologías posibles; algunos de ellos en las amplias llanuras, ahora totalmente verdes por los aguaceros, que hay entre la Sierra Madre Oriental y el Golfo de México; otros en las laderas de las altas montañas que forman esa serranía, pueblos plenos de historias locales y de recuerdos de las viejas guerras del siglo XIX y de los más cercanos y apremiantes de las guerras en contra de la pobreza, empujada por el Tratado de Libre Comercio, todos afrontando problemas reales de los que políticos y gobernantes poco se ocupan.
En Anáhuac, por ejemplo, los grupos que aceptaron colaborar con el gobierno legítimo me platicaron preocupados de un problema que, si bien tiene una faceta local, ellos lo ven, y con razón, como un asunto que interesa a la soberanía nacional y al patrimonio de México, es el de la llamada cuenca de Burgos, un mar de hidrocarburos bajo sus pies, que ha despertado la ambición de propios y extraños y en el que está en juego la existencia misma de los colonos del municipio, que ven sus tierras en riesgo, pero también el peligro de pugnas por el control de la riqueza del subsuelo en las que sin duda intervendrán los intereses de las grandes trasnacionales del petróleo.
“Les avisamos –me dijeron– que somos una colonia reconocida por la legislación agraria de nuestro país y no vamos a permitir ni que nos cambien de estatus legal ni que exploten extranjeros o inversionistas particulares lo que es del pueblo de México”.
En Anáhuac había mucha gente en las calles y movimiento propio de una ciudad cercana a la frontera; en cambio, en otras poblaciones pequeñas se veía poquísima gente en plazas y vías públicas, por la cantidad de migrantes, con documentos y sin ellos, que ya están en Estados Unidos; en todos lados, muchas quejas en contra del gobierno de la entidad. El gobernador, me dijeron, se ocupa tan sólo de la capital y de las propiedades de él y de su familia, y muy poco o nada de lo que pasa en los municipios alejados de la zona conurbana; los negocios y la presencia en los medios son la preocupación principal de la clase política del estado.
Un ejemplo: las carreteras, a cargo del gobierno local, son un desastre: sin señalamientos, llenas de “pozos”, como le llaman por allá a lo que nosotros llamamos baches; descuidadas y peligrosas, mientras que el gobierno se gasta decenas de millones de pesos en el Forum de las Culturas y en arreglar jardines y poner lagos y canales artificiales en los antiguos terrenos de la Fundidora. El contraste indigna a la gente.
Y ésta, mientras espera mejor coyuntura, se desquita como puede: el 15 de septiembre un pequeño grupo de protesta interrumpió la comitiva del gobernador y el día de la inauguración del Forum, entre un público selecto de unos 2 mil invitados de primer nivel y ante el mismísimo Felipe Calderón, un joven perredista, que se coló a pesar de las excesivas e infamantes medidas de seguridad, aprovechando un breve silencio entre un discurso y otro se puso de pie en medio de los elegantes y azorados invitados con una bandera tricolor en las manos, y en cuatro ocasiones, a todo pulmón, grito: “es un honor estar con Obrador”. Los guardias vestidos de civil del Estado Mayor Presidencial lo sacaron en vilo, pero la foto de su protesta dio la vuelta al mundo y su valor civil y su voz serán recordados por quienes asistieron al acto de autocomplacencia.
En Vallecillo disfruté viendo a los niños jugar en el kiosco con los colores y cuadernos que las inteligentes y sensibles voluntarias del gobierno legítimo les llevaron y escuché la queja de los ejidatarios del lugar, dueños de una cantera de piedra amarilla y rosa que explotan vendiendo para pisos y fachadas las lajas, que con mucho trabajo obtienen, a constructores de la zona conurbada, pero debiendo pagar multas sin recibo, es decir, extorsiones, porque les dicen los agentes del gobierno que están “explotando el subsuelo”.
En Lampazos me alegré con la sonrisa esperanzada de mujeres y hombres que en un modesto local se inscribían en la lista de colaboradores, y en Cerralvo, en Guadalupe, en General Bravo, se renueva en pequeños grupos por ahora, pero muy decididos, la esperanza de un cambio no cosmético y desde abajo.
En fin, un arduo caminar bajo soles inclementes, pero al final del día, después de estrechar muchas manos y de recibir muchas palabras de aliento, la satisfacción de concluir el día larguísimo en un pequeño hotel de pueblo, sin televisión ni teléfono, pero pleno de plantas en el jardín y de macetas en los corredores y con la sonrisa franca de la hospitalidad neoleonesa.
NOTA. Hombre noble y mesurado Bernardo Bátiz recorre nuestro estado y es benigno en la crítica. No son decenas de millones lo invertido en el Fórum, sino miles de millones. Sobre la cuenca de Burgos, en palabras de funcionarios de PEMEX, se trata de un territorio que incluye una parte de este estado, pero también de Nuevo León y Tamaulipas, donde se está desarrollando uno de los programas más ambiciosos e innovadores de PEMEX, equivalente por su importancia estratégica sólo a los proyectos que se impulsan en las regiones marinas del Golfo de México o en la zona de Chicontepec.
La Cuenca de Burgos, en efecto, constituye la reserva de gas no asociado al petróleo más importante del país, con una superficie de 50 mil kilómetros cuadrados. Actualmente, la producción de gas seco en esta zona cubre una superficie de 29 mil kilómetros cuadrados y se obtienen más de mil millones de pies cúbicos diarios. Esta producción representa el 80 por ciento del total de gas no asociado y casi una cuarta parte de la producción total de gas en México. Burgos tiene la misma potencialidad productiva que tiene el sur de Texas. Y no nos extrañaría que ya estén funcionando -o en vías de hacerlo- contratos de servicios múltiples, es decir, las formas de privatización que se han venido dando en los últimos años.
Agresión contra Radio AMLO
Sin acatar los procedimientos legales, la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) obligó a los impulsores del proyecto Radio AMLO, en el 99.9 de la banda de Frecuencia Modulada (FM), a suspender este lunes las transmisiones de prueba que iniciaron la semana pasada.
Además el equipo para la difusión en el espectro radioeléctrico fue sellado a fin de evitar su utilización, denunció Gerardo Oviedo, director de la estación.Oviedo dijo en entrevista con esta casa editorial que el organismo regulador no envió los citatorios establecidos por la ley, anteriores a cualquier incautación o aseguramiento.
En cambio, mandó al local de transmisiones, ubicado en las inmediaciones del Centro Histórico de la Angelópolis, a un grupo de ocho agentes inspectores que por principio de cuentas exhibieron una actitud prepotente y hasta intentaron decomisar la consola, micrófonos y demás instrumentos de emisión, pero desistieron porque los trabajadores de la estación comunitaria se opusieron. La Dirección de Comunicación Social de la Cofetel aseguró por la tarde que no tenía conocimiento de los hechos.
Radio AMLO es una estación que comenzó a trabajar en internet difundiendo información del movimiento que acompañaba a Andrés Manuel López Obrador en su campaña por la presidencia de la República y también sobre las actividades de éste.En los momentos más críticos de la brega –por ejemplo en las horas en del conteo rápido del Instituto Federal Electoral– la estación fue de vital importancia para conocer los pormenores de lo que estaba sucediendo.
Radio AMLO expandió su cobertura y difusión a otros casos importantes en la historia reciente de México, por ejemplo: enlazó sus transmisiones con Radio APPO durante los episodios en los que la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca fue objeto de una ofensiva por parte de la Policía Federal Preventiva y los cuerpos de seguridad al mando del gobernador oaxaqueño Ulises Ruiz.
Gerardo Oviedo explicó que Radio AMLO nunca ha tenido la intención de actuar en la clandestinidad, por lo que las transmisiones de prueba se estaban efectuando a la par de la integración del expediente que se le presentará a la Cofetel y a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes en los próximos 10 días.
http://www.lajornadadeoriente.com.mx/2007/10/02/index.php
Nota: Contra los sectores críticos e independientes, ahí sí es expedita la aplicación de la ley, de acuerdo a los criterios del orden que tanto le gustan a la gente de derecha, mientras que contra los verdaderos criminales y delincuentes de todo tipo, especialmente los de cuello blanco y los que pertenecen a los grupos cercanos al poder, ahí la ley se sordea, les saca la vuelta y finalmente no les encuentra cargos que fincar. Esa es la sociedad perfecta para los panistas, pero esa es la sociedad que tenemos que transformar.
domingo, septiembre 30, 2007
Reprocha AMLO que el FAP no se fajara pantalones para evitar alzas
El "presidente legítimo", Andrés Manuel López Obrador, durante un acto en la Sierra Negra poblana, donde viven comunidades en pobreza extrema..
-Los legisladores “se apanicaron” por el qué dirán; sólo PRI-AN votaron por subir gasolinas.
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-Reprocha AMLO que el FAP no se fajara pantalones para evitar alzas.
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-“Es injusto que aumenten impuestos cuando los holgazanes del gobierno se dan la gran vida”
Enrique Méndez (Enviado)
-“Es injusto que aumenten impuestos cuando los holgazanes del gobierno se dan la gran vida”
Enrique Méndez (Enviado)
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Tlacotepec, Pue., 29 de septiembre. Desde este rincón de la Sierra Negra poblana, Andrés Manuel López Obrador lamentó que los diputados de los partidos de la Revolución Democrática, del Trabajo y Convergencia, que integran el Frente Amplio Progresista (FAP), “no fueran lo suficientemente firmes” para impedir que se aprobara el impuesto especial de 5.5 por ciento en gasolinas y diesel.
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“Se apanicaron por el qué dirán, que los tacharan de revoltosos. Pero debieron fajarse los pantalones para actuar con firmeza y defender la economía popular. No le hace lo que dijeran nuestros adversarios. De todos modos van a hacerlo”, dijo.
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Los reproches del ex candidato presidencial a los legisladores del FAP se hicieron luego de que un habitante de esta comunidad cuestionara que por los votos “del PRI, del PAN y del PRD” se aprobó el aumento a los combustibles, lo que derivó en el incremento de todo. “Todo está más caro, el aceite, los jitomates…”, afirmó.
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Ante esa impresión que subyace en la ciudadanía, López Obrador aclaró que quienes votaron en favor de la reforma fiscal y del incremento a gasolinas y diesel fueron los diputados priístas y panistas. “El PRD no votó en favor, ni PT ni Convergencia. De todas maneras critiqué a los legisladores del Frente Amplio porque no fueron suficientemente firmes”, expresó.
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Ante las personas que se congregaron en la desvencijada cancha deportiva, el tabasqueño refirió que una semana antes de que la mayoría en la Cámara de Diputados aprobara el paquete fiscal de Felipe Calderón, se presentó en San Lázaro para sugerir a los diputados realizar actos de resistencia civil, a efecto de que “por ningún motivo se permitiera el aumento”.
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Sin embargo –reprochó–, “no hubo la protesta suficiente” y se autorizó aplicar un nuevo impuesto a los combustibles. Aun así –abundó–, el rechazo a esa medida por el movimiento que encabeza obligó “al pelele de Calderón” a posponer la entrada en vigor del gasolinazo. “No sólo es injusto que se aumenten los impuestos, también es inmoral, porque en el gobierno se siguen dando la gran vida. Son como holgazanes. Por ejemplo –preguntó a sus simpatizantes–, ¿saben para qué sirve un ministro de la Suprema Corte de Justicia?”
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Un hombre que asistió con su familia a la reunión informativa exclamó: “¡aquí, para nada!”
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Este sábado, el “presidente legítimo” realizó un recorrido por distintos municipios de la Sierra Negra poblana, en los cuales viven comunidades en la pobreza extrema.
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La carretera de Eloxochitlán a Tlacotepec –en los límites con Veracruz y Oaxaca– aún está bloqueada por el derrumbe del 4 de julio, que causó la muerte a casi 30 personas que viajaban en un autobús. A casi tres meses del accidente, lo único que el gobierno ha hecho es abrir una desviación de terracería, que pasa junto a torres de alta tensión. Como no hay otro camino, las personas y los vehículos transitan cerca de líneas que conducen una fuerza de miles de voltios.
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A pesar de la tragedia, la administración estatal no ha hecho nada por reparar la carretera, pues continúan los deslaves y el riesgo.
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Ya en Eloxochitlán, donde López Obrador debió dirigirse a la comunidad desde un talud, pues la plaza principal no es más que lodo, aseguró que “a los de arriba no les importa el destino del país ni el sufrimiento del pueblo. Ellos viven en otro mundo, sólo les interesan sus privilegios. Bajan, se acercan al pueblo, cuando necesitan los votos, pero cuando se encumbran, se divorcian de la gente”.
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Como ha hecho en días recientes, planteó el repudio al aumento de precios derivado del nuevo impuesto a los combustibles, sobre todo porque la clase política en el poder no renuncia a sus prestaciones y altos salarios.
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“Aquí es como un insulto decirles esto, pero tengo que hacerlo para que tomen conciencia: un ministro de la Corte gana 500 mil pesos mensuales, mientras la gente no tiene siquiera para lo más indispensable. Un hombre así es insensible, está materializado y nunca va a entender las necesidades de justicia de la gente”, aseguró. Entre las decenas de personas congregadas en el lodazal surgió un murmullo desaprobador, y voltearon a mirarse unos a otros, sorprendidos.
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El “presidente legítimo” también transmitió un mensaje de condolencia a las familias de las personas que murieron por el derrumbe del pasado 4 de julio. Además de que los recursos del presupuesto federal no llegan a las comunidades –dijo–, cada que hay algún siniestro, una inundación o un terremoto, los más perjudicados siempre son los más pobres.
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Por si fuera poco –añadió–, las obras que los gobiernos realizan en las comunidades apartadas no son construidas con calidad. “Estas carreteras están hechas al ai’ se va. Hacen las cosas para cumplir con el expediente y para robarse el dinero”, resaltó.
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Las elecciones, camino para cambiar el país, ratifica
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López Obrador también visitó Zoquitlán y Coyomeapan, todavía en la sierra, y por la tarde Coxcatlán –la cuna del maíz–, San José Miahuatlán y Zinacantepec. En la junta auxiliar de Calipan, con cabecera en Coxcatlán, ratificó que el movimiento dirigido por él escogió la vía de las elecciones para transformar el país. “Nunca vamos a llevar a la gente a la confrontación y a la violencia”.
Traemos los mexicanos a mecate corto al usurpador de Calderón: AMLO
Santiago Miahuatlán, Puebla.
Domingo 30 de septiembre de 2007
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* Andrés Manuel López Obrador expresa que el pueblo de México no permitirá el alza a las tarifas de la gasolina y el diesel
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* Puntualiza que mientras se adelgaza cada vez el ingreso de las clases populares, los burócratas panistas de primer nivel mantienen privilegios
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* El Presidente Legítimo de México concluye el cuarto recorrido del año por Puebla.
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Desde hace 10 meses en que usurpó la Presidencia de la República, “traemos a mecate corto a Felipe Calderón y así lo vamos a traer”, aseguró Andrés Manuel López Obrador ante los ciudadanos de Puebla. Aclaró sin embargo que los mexicanos nos convertiremos en esclavos en nuestro propio país, “si no nos paramos firmes” en la defensa del patrimonio de la nación y en la protección de los intereses de la mayoría de los mexicanos, que se encuentran en situación de pobreza.
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En el cuarto día de recorrido por territorio poblano, el Presidente Legítimo de México afirmó que el gobierno espurio de Calderón habría cometido un mayor número de atrocidades y de injusticias en caso de que después del fraude electoral del 2 de julio de 2006 “hubiese tomado la decisión de retirarse” del movimiento de transformación, para dejarle libre el camino al presidente pelele.
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Al concluir el cuarto recorrido del año por la entidad, López Obrador manifestó que los mexicanos no vamos a permitir el alza a las tarifas de la gasolina y el diesel, por considerar que representa un duro golpe a la raquítica y enclenque economía de millones de familias. Mientras se adelgaza cada vez el ingreso de las clases populares, los burócratas panistas de primer nivel mantienen privilegios y reciben un salario que ofende la dignidad de la gente humilde, puntualizó.
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Por la tarde, en Cañada Morelos preguntó: ¿Qué ha hecho el pelele de Calderón a favor del pueblo? Nada, repuso de inmediato. Por el contrario, aclaró, Calderón ha perjudicado al pueblo con la autorización de aumentos a los precios de la tortilla y el pan blanco, además de la leche, el huevo, el pollo, la carne de res y otros alimentos de consumo básico. Antes, a los ciudadanos de Santiago Miahuatlán les dijo que ya es tiempo de que se pongan las pilas –como dicen los jóvenes— y de que no otorguen ni un sólo voto al PRI, ni un sólo voto al PAN en las elecciones locales del próximo 11 de noviembre.
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Expuso que el partido tricolor permaneció 70 años en el poder y no hizo nada a favor de la gente, mientras que los panistas resultaron ser más rateros que los priistas, a pesar de que se dicen gente decente y de bien. Puso de ejemplo al ex presidente Vicente Fox, quien acompañado de su esposa Martha Sahagún, posó para una revista del corazón, con la intención de mostrar la riqueza mal habida que acumuló durante su mandato y con la cual convirtió su rancho en una mansión, con alberca, lago artificial, canchas de tenis y hasta ganado de alto registro.
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También mencionó que nuestro país se encuentra en estado de descomposición y degradación y si los mexicanos de ahora no hacemos nada, “porque me daba miedo y pena, porque les creía a los medios de comunicación que decían que Andrés Manuel López Obrador era un peligro para México y en las elecciones me daban hasta dinero por el voto, nuestros hijos nos van a mandar por un tubo, nos van a decir: ustedes permitieron que se destruyera el país”.
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Durante su encuentro con el pueblo de Chapulco, afirmó que Calderón está al servicio de los intereses del capital extranjero, de los potentados de México y de los integrantes de la mafia de la política. Hizo énfasis en que sí hay salida al actual crisis económica que vive México, que no es fruto de la casualidad, sino de que sólo se han beneficiado unos cuantos con la riqueza que genera nuestro país y recordó que la clase gobernante ya vendió: los ferrocarriles, las minas, los bancos y las empresas públicas, y ahora tiene la intención de vender la industria petrolera.
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Luego en Esperanza, reiteró que los mexicanos tomaremos la decisión de parar el país, si la derecha panista mantiene su intención de entregar el petróleo al capital extranjero. En entrevista posterior que concedió a la radiodifusora Radio Esmeralda (La que manda), subrayó que mantendrá la lucha por la auténtica transformación del país e informó que el próximo 4 de noviembre informará a los habitantes de Puebla sobre la situación que impera en el estado.
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Aunque adelantó que el “goberprecioso y mañoso” está utilizando el presupuesto público para afianzar su imagen pública, en vez de canalizarlo a obras de reconstrucción de los caminos del estado, que en su mayoría están destruidos e intransitables.
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