miércoles, mayo 07, 2008

Privatización energética,La Guerra Sucia de Calderón





por JENARO VILLAMIL

Ilustraciones BOLIGÁN

Antes de que se difundiera el mu l t i c i t a d o spot sobre el “tesoro” mexicano en aguas profundas, Petróleos Mexicanos y la Secretaría de Energía pagaron en los medios electrónicos varios promocionales con una intencionalidad muy clara. Veamos:

1 Se hace un close up hacia los guantes de un obrero de Pemex que trabaja en una plataforma. Claramente se lee escrito en sus guantes la palabra fireman. La voz en off remata con la frase: “Lo mágico es que cada metro perforado es completamente nuevo”.

2 Otro spot muestra la bandera estadounidense ondeando sobre la Luna. Se escucha el siguiente mensaje: “No cabe duda que los norteamericanos han llegado muy lejos”. Sigue la secuencia de un camión de diesel que transita en la Luna y rebasa a la bandera. “Sólo faltaba que llegara nuestro diesel para rebasarlos. Pemex Diesel, el mejor diesel de América”, refrenda el spot.

3 Un tercer video promocional, financiado por la Secretaría de Energía, anticipó el spot original del 13 de febrero de 2008 sobre la necesidad de invertir para extraer petróleo a más de tres mil metros de profundidad. En este anuncio se muestran imágenes idílicas de jóvenes y niños corriendo en libertad. “El mundo está cambiando. Nuestra responsabilidad es que las nuevas generaciones cuenten con energéticos suficientes. Nuestro compromiso es que Pemex garantice la suficiente energía para nuestras nuevas generaciones… Tenemos puesta la mirada del futuro”, relata la voz en off.

Cualquiera puede consultar estos spots en el sitio de www.youtube.com o en los blogs de la resistencia civil.

Entre estos anuncios y el discurso de Felipe Calderón del pasado 18 de marzo, aniversario de la expropiación petrolera, existe una línea discursiva y un objetivo explícitos.

La mercadotecnia calderonista intenta modificar una percepción social fuertemente arraigada en contra de la privatización de Pemex, a cambio de contarle a las audiencias breves y demagógicas fábulas dignas de Julio Verne (Viaje al centro de la Tierra) o de Ray Bradbury (Crónicas marcianas) sobre el futuro idílico de un sector energético con participación privada. La música sentimental pretende que el televidente se convenza de la “bondad” de los planes del gobierno federal.

Palabras con olor a viejo como “modernización”, “reforma” o “reestructuración” se han cambiado por referencias sugerentes sobre un “tesoro escondido en el fondo del mar”, “trabajar en aguas profundas”, los íconos clásicos del desarrollo estadounidense: la conquista de la Luna o el nuevo trabajador petrolero que utilizará guantes a “la moda” con la palabra fireman.

Los calderonistas combinan así la publicidad del miedo y el odio –aplicada puntualmente en contra de López Obrador y de la sociedad movilizada en defensa de Pemex– y la publicidad lúdica e ilusionista que pretende encubrir el discurso de la privatización. Se trata, en realidad, de un nuevo capítulo de la guerra sucia que se inició en la campaña presidencial de 2006.

Leer el artículo completo en http://www.elchamuco.com.mx/reportaje.html


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