miércoles, diciembre 17, 2008

Marchan miles de trabajadores de la UE contra el aumento a la jornada laboral


Agencias

Estrasburgo, Francia, 16 de diciembre. Millares de trabajadores sindicalizados de los 27 países de la Unión Europea (UE) marcharon hoy por las calles de esta ciudad, sede del Parlamento Europeo, para hacer patente su rechazo a una directiva impulsada por organismos empresariales para ampliar de 48 a 65 horas a la semana la jornada laboral, que será votada este miércoles.

Los sindicalizados, 15 mil según los organizadores, o 4 mil 500 de acuerdo con la policía, pidieron a la eurocámara decir “no” a lo que Cándido Méndez, secretario general de la Unión General de Trabajadores (UGT), de España, calificó como “directiva de la esclavitud”. La intención de ampliar la jornada semanal máxima es, dijo, “un atropello contra los derechos de los trabajadores, un retroceso en las normas laborales que nos lleva del siglo XXI al siglo XIX”.

En junio pasado, los ministros de Trabajo de la UE abrieron la puerta a la ampliación de la jornada laboral de 48 a 65 horas semanales, que había sido rechazada en primera instancia en 2004. En esta última ocasión se manifestaron en contra de la propuesta de directiva los ministros de España, Bélgica, Chipre, Grecia y Hungría, con el argumento de que aprobarla representaba “un retroceso social”.

Gara reportó este martes que los lobbys empresariales están presionando de forma directa para conseguir que las empresas puedan ampliar el número de horas de trabajo. En la actualidad, en la Unión Europea se puede implantar una jornada de hasta 48 horas. Sin embargo la Comisión Europea ha cedido a las presiones de los empresarios para ampliar ese período a 65 horas.

Alejandro Cercas (PSOE), ponente de la iniciativa europarlamentaria que rechaza la ampliación, afirmó en sus informes contrarios a las 65 horas que “todos los estados miembros deberán respetar el máximo de 48 horas semanales” y exige que se elimine la cláusula que permite rebasar ese tope, “si hay compromiso entre los empresarios y los trabajadores”.

Las centrales sindicales denunciaron que si se da luz verde a la iniciativa “los trabajadores no tendremos ninguna fuerza para evitar que se rebasen las 48 horas, porque el chantaje de los empresarios es muy activo y máxime en estos momentos en los que la crisis económica está eliminando puestos”, aseguró la Confederación Europea de Sindicatos (CES), convocante de la protesta de este martes.

Según Dpa, numerosos diputados europeos quieren mantener la semana regular de 48 horas y anunciaron su rechazo a la propuesta de ley.

Con la nueva directiva laboral, el Consejo de Ministros de la UE quiere que la jornada laboral se extienda hasta 65 horas bajo una cláusula de excepción que Gran Bretaña ya implantó en 1993 para desviarse de la semana regular de 48 horas. La directiva que será votada este miércoles, abundó Dpa, no reconoce como horario laboral el tiempo que pasan en guardia trabajadores de servicios médicos, cuerpos de bomberos o de vigilancia.

“Prioridad a los derechos de los trabajadores”, o “Sí a condiciones decentes de trabajo”, fueron algunas de las leyendas exhibidas en las pancartas mostradas durante la manifestación.

Un comunicado de los eurodiputados opositores a la reforma, citado por Le Nouvel Observateur mencionó, en referencia a la propuesta: “este verdadero regreso a los tiempos de (Charles) Dickens, por desgracia, sólo agrava un arsenal de legislaciones más escandalosas, cada nueva peor que la anterior, entre ellas la liberalización de los servicios públicos, la desreglamentación, desmantelamiento del código del trabajo y presión sobre los salarios”.

Los eurodiputados fustigaron el proyecto propuesto por los Estados de UE y se dijeron preparados a “una mano de hierro” para modificar algunas de sus disposiciones, particularmente la intención de derogar la jornada máxima de 48 horas semanales, abundó Le Nouvel Observateur.

Los países europeos, abundó, difieren mucho en cuanto a las horas de trabajo. En 2007, un holandés trabajaba sólo mil 392 horas al año por término medio, un francés mil 561 horas, mientras que los estonios, húngaros, letones, polacos, rumanos o italianos sobrepasaban fácilmente mil 800 horas por año.

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